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Kast, las ministras y el género en disputa

La socióloga y feminista, Teresa Valdés, abordó en entrevista la serie de episodios que vivieron estas semanas las integrantes del gabinete ministerial y, en una mirada de contexto, señaló que “a lo que estamos asistiendo es al género en disputa”. Sostuvo que “el gobierno necesita que las mujeres lo apoyen…necesita mostrarse moderno, pero al mismo tiempo están imponiendo políticas que son absolutamente tendientes a volver a las mujeres a roles tradicionales”. Sobre quienes están en los puestos ministeriales, apuntó a una intención de “hacer una especie de remedo, de copia, de ministras muy significativas que tuvo el gobierno del Presidente Boric. Pero es un remedo sin el peso, sin las características, sin las calificaciones que tenían las ministras de Boric”. La también académica indicó que “hay una especie de uso y abuso del hecho de que sean mujeres” cuando el mandatario las defendió por críticas a sus gestiones, y apuntó a que “cuando se ha criticado o cuestionado a la ministra Steinert o a la vocera Sedini, es porque el desempeño está siendo negativo, sean mujeres o sean hombres”. Sobre la agresión que sufrió la Ministra de Ciencias en la Universidad Austral, Tere Valdés expresó que “es importante que el presidente haya dado todo su apoyo a la ministra porque fue muy violento lo que vivió”, aunque precisó que “de ahí a dar el salto de que todas las ministras están sufriendo agresiones, y subirse al carro de la violencia política de género, fue un poquitito excesivo”. Acentuó que “sin duda que para las mujeres es difícil el trabajo, pero hay situaciones que no tienen que ver con el hecho de ser mujer, sino con el hecho de la gestión que están realizando”. Consultada sobre el papel de la Primera Dama, indicó: “Entiendo que está haciendo reuniones con Fundaciones, pero no sé cómo le van a definir una institucionalidad para ese rol”. Sobre su instalación mediática sirviendo el almuerzo y repartiendo huevitos de chocolate en La Moneda, la socióloga dijo que eso “tiene que ver con esta idea del rol tradicional de las mujeres, ella lo encarna de lo más bien, es muy buena persona, pero es muy difícil que aparezca como un modelo para las mujeres en este país, porque ella está en una situación muy especial, y se ha centrado en roles tradicionales, como mamá, como abuela, sirviendo el almuerzo, pero en general las mujeres chilenas tenemos que trabajar, muchas son jefas de hogar”.

Hugo Guzmán R. Periodista. “El Siglo”. Santiago. 12/4/2026. Teresa Valdés Echenique es socióloga egresada de la Pontifica Universidad Católica, es coordinadora del Observatorio de Género y Equidad, fue parte de todo el movimiento democrático de mujeres contra la dictadura y forma parte hace décadas del movimiento feminista del país. Ha cumplido tareas en relación a los derechos de las mujeres y debates de esta materia en instituciones nacionales e internacionales. Cuenta con una vasta experiencia en asuntos como equidad de género y políticas públicas relacionadas con las demandas y necesidades de las mujeres.

Ahora, en entrevista, acepta meterse en la coyuntura abordando episodios que, precisamente, tienen de protagonistas a las ministras que forman parte del Gobierno de José Antonio Kast, con todas sus controversias y sensibilidades.

En las últimas semanas ocurrieron varios episodios controversiales en los que estuvieron involucradas ministras del gobierno de José Antonio Kast…

Mira, antes de referirme a esos episodios, quiero hacer una observación general respecto a este gobierno y este período, y es lo que las mujeres hemos llamado el género en disputa. Es muy evidente que está en disputa lo que pasa con las mujeres y con el género y eso se ve en distintas dimensiones. Desde luego, desde la decisión del Presidente Kast de poner un número significativo de mujeres en el gabinete, como diciendo ‘tenemos mujeres también’. Luego, el hacerle una especie de remedo, de copia, de ministras muy significativas que tuvo el gobierno de (Gabriel) Boric, concretamente en el Ministerio Secretaría General de Gobierno, con Camila Vallejo, o como fue Carolina Tohá en el Ministerio del Interior. Es impresionante que haya un remedo de las figuras, incluso en el caso de la ministra vocera tratando de emular la belleza, la simpatía, todo lo que tiene la exministra Vallejo. En el caso de la Ministra de Seguridad, asumiendo un ministerio que creó, que diseñó Tohá cuando estaba en Interior. Pero es un remedo sin el peso, sin las características, sin las calificaciones que tenían las ministras del presidente Boric. No son comparables, pero una no puede sino pensar que hay una intención de imitar. Es lamentable, pero las ministras que puso este presidente tienen muy poco peso, tienen muy poca trayectoria, son muy poco políticas, entonces es como cumplir pero sin dar con el peso. Está la situación de Natalia Duco que ha sido complicada, tenemos varias ministras con complicaciones, Mara Sedini, Trinidad Steinert, Yudith Marín, ministra de la Mujer y la Equidad de Género que también aparece con problemas. Una podría hacer la excepción de Ximena Rincón, que tiene una experiencia, y de Catalina Parot que tiene una trayectoria previa.

Te podrían cuestionar que hablas contra las mujeres que son parte de decisiones de equidad de este gobierno, y que se cuestiona siempre el desempeño de las mujeres.

Ese es un tema a discusión cuando hablamos de las cuotas y la paridad, no se trata de colocar mujeres así no más, porque sí, sino a mujeres con capacidad, con liderazgos, que opten por transformar la realidad de las mujeres, por eso hablamos de una paridad sustantiva, no sólo de número o de presencia, sino de una representación efectiva de las mujeres. Es poner mujeres porque tienen que cumplir, pero no tienen el peso ni la relevancia que se requiere. Y hablo de género en disputa porque evidentemente hay un interés de Kast de mostrar mujeres, de decir ‘nosotros también ponemos mujeres’. Entonces hay altos y bajos, es muy contradictorio.

Kast habló de la violencia contra las mujeres por la agresión a la ministra de Ciencias, Ximena Lincolao, en la Universidad Austral, de síntomas de violencia contras las ministras por las críticas a sus gestiones.

Con lo que sucedió a la Ministra de Ciencias en el sur, aparece el tema de la violencia contra las mujeres y se suma a la situación de conflicto tanto de la Ministra de Seguridad como de la ministra vocera, que han sido fuertemente criticadas en sus desempeños. Entonces, aquello de violencia contra las mujeres, una tendría que ponerlo en un contexto más amplio, porque eso de Lincolao es inaceptable. Sin embargo, hay que pensar también que las mujeres que están en cargos públicos cumplen varios roles, no está sólo el ser mujeres, sino que están en un rol público, político, tienen un rol funcionario y se les va a exigir, se les tiene que exigir, debe existir rendición de cuentas y fiscalización. En ese sentido hay una especie de uso y abuso del hecho de que sean mujeres, porque cuando se ha criticado o cuestionado a la ministra Steinert o a la vocera Sedini, es porque el desempeño está siendo negativo, sean mujeres o sean hombres. Claro, el que sean mujeres le pone un adicional, y podríamos hablar de muchas mujeres más que están siendo cuestionadas, de mujeres en política, donde se produce esta suerte de vigilancia masculina como diciendo que estarían mejor en sus casas. Eso es lo grave que tiene la violencia política contra las mujeres, que en el fondo va dificultando, desincentivando la participación de las mujeres en los espacios de poder.

Te insistiría en tu apreciación sobre el episodio de agresión a la ministra Ximena Lincolao.

Es absolutamente inaceptable. Sin embargo, nos obliga a plantearnos varios temas. Es inaceptable, fuera mujer o fuera hombre, en el contexto del debate de ideas, el debate político, se la violenta, se le insulta, es gravísimo, y es más grave porque es una autoridad mujer, de origen mapuche. También es grave porque lo que aparece de la protesta de los estudiantes, termina produciendo el efecto contrario, nadie se va a acordar de lo que estaban defendiendo, de lo que querían plantear, que pudo ser absolutamente legítimo, es decir, toda la legitimidad de lo que planteaban los estudiantes se pierde por la agresión a la ministra, eso es una estupidez en términos políticos y en términos del respeto a las personas. No puede ser que vayamos a imponer ideas por la vía de la fuerza, de los golpes, de la violencia.

¿Puede haber una derivada de que se trata de violencia contra la mujer ejerciendo un cargo público o no tanto por esa línea?

En este caso de la ministra Lincolao no creo que se puede decir que hubo una intencionalidad por el hecho de ser mujer, no creo que hubo una intencionalidad de género. Sin embargo, en los hechos, se produce eso, resulta una violencia contra una mujer con un cargo público. Pero hay un interés, una protesta, claramente contra las políticas que tiene el gobierno. Sin embargo, como decía antes, el mensaje político se pierde totalmente. O sea, había un planteamiento político de resistencia y rechazo a las políticas que ha estado impulsando el gobierno y que no las discute con nadie y que están afectando a la gente y a los estudiantes en particular.

“Dar el salto de que todas las ministras están sufriendo agresiones, y subirse al carro de la violencia política de género, fue un poquitito excesivo”

A raíz de ese episodio, el Presidente Kast se presentó a las horas en La Moneda con casi todas las ministras y con la Primera Dama. Dio su apoyo a Ximena Lincolao, además dio un respaldo a otras ministras, aprovechó la ocasión, y dijo que ellas han recibido agresiones, “signos de violencia”, críticas y enfatizó que tienen un difícil trabajo. ¿Qué mirada tienes de esa puesta en escena?

Sin duda que es importante que el presidente haya dado todo su apoyo a la ministra porque fue muy violento lo que vivió. Pero de ahí a dar el salto de que todas las ministras están sufriendo agresiones, y subirse al carro de la violencia política de género, fue un poquitito excesivo. Sin duda que para las mujeres es difícil el trabajo, pero hay situaciones que no tienen que ver con el hecho de ser mujer, sino con el hecho de la gestión que están realizando. Es bien lamentable el desempeño de Sedini, también es bien lamentable el desempeño de otras autoridades en materia del conocimiento de su rol, como cuando la Ministra de Educación dice que la gratuidad no ha significado aumentar la equidad, de verdad que hay un problema de desconocimiento. Mira, la ministra Sedini viene de un programa de televisión donde existió el insulto y el maltrato, y una podría decir que ella ha ejercido la violencia contra las mujeres, y es raro ponerla ahora en condición de víctima porque la critican, cuando ella debe desempeñar su cargo como corresponde, pero tiene deficiencias que son objetivas, no es porque sea mujer.

Quisiera abordar el caso particular de la Ministra de Seguridad, muy cuestionada en torno de lo que fue la destitución -por cierto, una mujer- de la Subdirectora de Inteligencia de la PDI. Llamó la atención que en su defensa Trinidad Steinert invocó ser madre, que tuvo un trato vejatorio, pero al mismo tiempo le hacen críticas a su gestión en base a hechos.

El episodio de Trinidad Steinert tiene distintas aristas. Ella por supuesto que puede plantear que es víctima de declaraciones vejatorias, pero en el fondo del problema, es que no hay transparencia respecto de una acción de ella, y además de los señalamientos sobre lo que lleva de gestión en el Ministerio de Seguridad. Hay una situación generada por ella misma que es muy compleja, hay hipótesis que no hay cómo demostrarlas. Como ciudadanía no entendemos por qué recién llegada a un ministerio que tiene una tremenda tarea esté pidiendo la renuncia de una autoridad calificada, o al menos no está del todo claro ese episodio. Hay declaraciones que podrían contener consideración de género, se le señalan relaciones o intereses particulares con algunos funcionarios. El tema es que los hechos no están claros, hay hipótesis, y vienen las interpretaciones y la falta de transparencia abunda en eso.

En esta línea, paradójicamente este gobierno ultraconservador quiere aparecer con criterios de equidad de género y de enfrentar la violencia política contra las mujeres.

Es lo que te decía, a lo que estamos asistiendo es al género en disputa. El gobierno necesita que las mujeres lo apoyen. Las mujeres estamos en una sociedad más moderna, quieren participar, quieren estar en todos los espacios y lugares. Claro, es muy contradictorio, porque quieren mandar a las mujeres de vuelta a la casa, la prioridad de la Ministra de la Mujer es la familia en el concepto conservador, pero la sociedad está modernizada y las mujeres quieren participar y estar en todos los espacios, es el género en disputa. En cuanto a lo que me preguntas, sí, hay una contradicción, porque fíjate que las mujeres están empoderadas en todos los partidos, en todos los sectores, entonces es muy contradictorio lo que está pasando, te insisto, estamos ante el género en disputa. Este gobierno necesita a las mujeres, necesita mostrarse moderno, pero al mismo tiempo están imponiendo políticas que son absolutamente tendientes a volver a las mujeres a roles tradicionales. Mira, en esto del género en disputa, a mi me dejó realmente muy impactada que el Presidente Kast siguiera dando su discurso en una actividad de Gendarmería, mientras se desmayaban tres personas de la institución porque llevaban formadas dos horas porque él llegó tarde y él siguiera adelante con su discurso. La verdad es que eso me tiene muy impactada, cómo es posible que se desmayan unas funcionarias y él sigue como si nada.

Estuvo frente a la opinión pública la decisión de despedir a una funcionaria del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género cuando estaba afectada por un cáncer. ¿Cómo viste ese episodio y la postura de la ministra de esa cartera? Por lo demás, precisamente del ministerio a cargo de proteger a las mujeres.

Sorprende sobre manera el despido de la directora del SernamEG (Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género) por parte del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, en medio de la situación de su cáncer. Lo que sabemos, además, es que cuando a esa autoridad le llegaron a decir que se debía recortar el 3% del presupuesto, exigido por el Ministerio de Hacienda, manifestó los programas que se iban a dejar de implementar y vino su despido. Entonces la discusión es más política, la razón por la cual la sacan es política, y todo lo que han dicho respecto a su ejercicio funcionario es completamente inadecuado, es injusto. Mira, hay un problema de falta de manejo de muchas de las autoridades nuevas de este gobierno, de lo que es trabajar en el sector público. Y pasa que la ministra de Seguridad tiene que decir que no puede recortar el 3% de gasto que pidió el Ministro de Hacienda, y tienen que revertir eso. En el caso del Ministerio de la Mujer llegan y le dicen que tiene que recortar gasto, van y recortan, y si una autoridad dice que recortar significa terminar determinados programas, plantean que es tener distintas visiones…En este caso la razón fue política y lo inaceptable es que no se haya considerado que Priscilla Carrasco estaba con un tratamiento de cáncer. Además, es muy lamentable esta idea de desprestigiar a las autoridades salientes, eso lo han dicho para los hombres y para las mujeres, así que no podríamos decir que es sólo un tema de género. El justificar las malas medidas que se están tomando echándole la culpa a las autoridades anteriores no me parece, además sin reales fundamentos, intentando decir que todo estaba mal.

No quería dejar de preguntarte por el rol de la Primera Dama, de María Pía Adriasola, que es un tema que abordaste hace un par de semanas. Se la está colocando en una dinámica comunicacional, sirviendo el almuerzo en el casino de La Moneda, cantando en un rodeo, repartiendo huevitos de chocolate en Semana Santa a los funcionarios del palacio presidencial, acompañando a las ministras en la puesta en escena que hizo el mandatario. ¿Cómo estás viendo el desempeño de Adriasola?

La verdad es que no he hecho un mayor seguimiento a las actividades que está haciendo o no está haciendo la señora Adriasola. Lo que está claro es que está de dueña de casa, entonces si hay alguna actividad el Presidente la puede llamar y ella va. Y bueno, hay algo divertido cuando está hablando desde su casa, porque ya no es desde La Moneda, esa es su casa, eso es medio desconcertante. Entiendo que está haciendo reuniones con Fundaciones, ella puede tener todas las reuniones que quiera pero no sé cómo le van a definir una institucionalidad para ese rol de Primera Dama. Pienso que está en una especie de jaula dorada y debe tener un entorno que está tratando de velar para que cumpla un rol, pero salvo esto de ser la señora del Presidente, aunque invite gente y reparta huevitos de chocolate, no pasa de eso. Tiene que ver con esta idea del rol tradicional de las mujeres, ella lo encarna de lo más bien, es muy buena persona, pero es muy difícil que aparezca como un modelo para las mujeres en este país, es muy difícil porque ella está en una situación muy especial, y se ha centrado en roles tradicionales, como mamá, como abuela, sirviendo el almuerzo, pero en general las mujeres chilenas tenemos que trabajar, muchas son jefas de hogar, tenemos que solucionar una serie de situaciones laborales, de responsabilidades, y ella es de las familias en que el hombre es el proveedor y las mujeres se dedican a ser dueñas de casa. Y ahora es la esposa del Presidente.

 

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Abril 11, 2026 • 1 hora atrás por: ElSiglo.cl 86 visitas 1984077

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