Kiki Morente se convirtió en uno de los grandes protagonistas de la noche en Starlite Occident al rendir homenaje a su padre, el inolvidable Enrique Morente, recuperando sobre el escenario 'Omega', el mítico álbum que revolucionó el flamenco hace ahora tres décadas. Una actuación cargada de emoción y significado que el propio artista afrontó como un asunto familiar y, sobre todo, desde el cariño y el respeto hacia el legado de su padre.
Publicado en 1996, 'Omega' marcó un antes y un después en la música española al unir el flamenco más puro de Enrique Morente con la fuerza del rock de Lagartija Nick. El proyecto tomó como referencia los versos de 'Poeta en Nueva York', de Federico García Lorca, y algunas canciones de Leonard Cohen, dando como resultado un trabajo rompedor que llevó el flamenco hacia terrenos hasta entonces poco explorados. El disco contó además con la participación de grandes nombres del género como Vicente Amigo, El Tomate, Isidro Muñoz y Cañizares, además de una jovencísima Estrella Morente. Su impacto fue tal que con el paso de los años se convirtió en una de las obras más influyentes y transgresoras de la trayectoria de Enrique.
Tres décadas después de su publicación, Kiki ha querido recoger el testigo acompañado por la formación original de Lagartija Nick. No es la primera vez que los hijos del maestro se acercan a este trabajo: en 2016, Estrella, Soleá y Kiki Morente ya homenajearon a su padre con un concierto celebrado en La Riviera de Madrid.
Para Kiki, asumir ahora el reto de defender 'Omega' en solitario no ha sido sencillo. El respeto por una obra tan importante y, especialmente, por la figura de su padre, le generaba un enorme vértigo. Por eso, el apoyo de sus hermanas Estrella y Soleá fue fundamental para animarle a dar el paso.
"Lo veía súper grande, se me hacía muy cuesta arriba", reconocía el artista, que finalmente decidió enfrentarse al reto gracias al respaldo de su familia y de quienes le rodean. Una oportunidad que quiso afrontar dejando a un lado las comparaciones y los prejuicios para disfrutar de las canciones y rendirles homenaje desde el cariño.
Además, mantiene una particular forma de sentir cerca a su padre cada vez que se sube a un escenario. El artista desveló que en ocasiones utiliza algunos objetos que pertenecieron a él: "Me suelo poner sus botas, me pongo sus botas. Tengo alguna pulsera también, y una guitarrita que él llevaba, que cuelgo aquí. Siempre me gusta coger algo". Unos pequeños rituales con los que mantiene vivo el vínculo con el artista que marcó su vida y su carrera. Y es que, preguntado por si siente que parte del talento de Enrique Morente forma parte también de él, Kiki lo tiene claro: "Es que lo llevo aquí, lo llevo dentro".
Así, el escenario de Starlite Occident se convirtió en el lugar perfecto para celebrar los 30 años de 'Omega' y, al mismo tiempo, para reivindicar la vigencia del legado de Enrique Morente a través de la voz y la sensibilidad de su hijo.
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