El Ciudadano
El exbrigadier del Ejército y exagente de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), Miguel Krassnoff Martchenko fue condenado nuevamente por crímenes cometidos en el marco de la dictadura civil-militar liderada por Augusto Pinochet. Esta vez, la Séptima Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago dictó una sentencia de 12 años de presidio en su contra por el secuestro calificado y la aplicación de torturas en contra de dos miembros del Comité Central del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR).
Con esta sentencia, el rostro histórico de la represión—a quien José Antonio Kast ha defendido públicamente—amplía su historial que abarca más de 80 causas por delitos de lesa humanidad y cuya pena total asciende a más de mil años de prisión.
La Sala conformada por los ministros Hérnan Alejandro Crisosto, Mauricio Rettig (s) y la abogada integrante Paola Herrera condenó tanto a Krassnoff como Pedro Espinoza Bravo —quien fuera subdirector de Inteligencia de la DINA y jefe máximo del centro de detención ”Villa Grimaldi”— a 12 años de presidio mayor en su grado medio como autores del secuestro calificado de los miristas Cristian Mallol y Héctor González, delitos perpetrados entre diciembre de 1974 y septiembre de 1975.
Mientras que José Aravena Ruiz, sargento segundo de Carabineros, fue condenado a siete años solo como autor del secuestro calificado de Mallol.
Con esta resolución el tribunal de alzada capitalino confirmó el dictamen emitido en septiembre de 2025 por la ministra en visita extraordinaria de la Corte de Apelaciones de Santiago Paola Plaza Plaza
Mientras las familias de las víctimas siguen firmen empujando causas que llevan décadas, la abogada Carolina Vega, del Estudio Caucoto Abogados valoró la sentencia señalando que “después de décadas de impunidad, por fin se ratifica la condena contra los responsables de torturas brutales».
«Los familiares han cargado durante años con el dolor y las secuelas de estos crímenes», indicó, citada en una nota de prensa.
De acuerdo con la jurista, tanto el Estado como el Poder Judicial mantienen «una deuda con ellos que se ha ido pagando poco a poco» y planteó que aunque el fallo del tribunal de alzada «no borra el sufrimiento, marca un punto de quiebre frente a una deuda histórica que aún sigue pendiente».
Ambos militantes del MIR fueron detenidos y brutalmente torturados mientras estuvieron prisioneros en los distintos centros clandestinos de la DINA.
La investigación desarrollada la magistrada Paola Plaza permitió determinar que Cristian Mallol Comandari, militante del MIR, quien a la época de los hechos tenía 26 años de edad, fue aprehendido el 7 de diciembre de 1974 en su antiguo domicilio en Ñuñoa por unos cuatro agentes. Durante el operativo recibió disparos: una esquirla en la cabeza y balazos en una pierna.
Fue trasladado en estado grave hasta e l Centro de Detención Terranova de la DINA, conocido como Villa Grimaldi, donde lo recibieron con golpes de pies y puños y comenzó a ser interrogado apenas llegó al lugar, estando en situación agónica e inconsciente.
Luego lo llevaron a una clínica pero no recibió atención, y regresó al centro de detención hasta abril de 1975, sufriendo descargas eléctricas y permaneciendo encadenado. Luego pasó por Cuatro Álamos, Tres Álamos y Puchuncaví, hasta recuperar su libertad y salir a Francia en noviembre de 1976.
En el caso de Héctor Hernán González Osorio, los antecedentes señalan que fue detenido el 6 de diciembre de 1974 en el centro de Santiago por un grupo armado de la DINA, fue vendado y llevado a Villa Grimaldi. Allí lo golpearon e interrogaron, aplicándole corriente eléctrica en distintas partes del cuerpo en la denominada “parrilla”, que era un catre metálico dispuesto para ese efecto.
También fue víctima de golpes constantes en los oídos, en la cara, pies y diferentes partes del cuerpo y le sumergieron la cabeza en agua.
Estuvo seis meses en Villa Grimaldi, luego fue trasladado a Cuatro Álamos, y en septiembre de 1975 fue liberado con la condición de abandonar Chile, lo que hizo a fines de ese año rumbo a España
Cabe recordar que el 20 de febrero de 1975, cuatro dirigentes del MIR: entre ellos Mallol y González junto a Humberto Menanteau Aceituno y José Hernán Carrasco Vásquez que para la fecga se encontraban detenidos en Villa Grimaldi, fueron obligados por la DINA a participar en una conferencia de prensa en la que debieron dar a conocer un falso listado de dirigentes y militantes del MIR que se encontraban muertos, detenidos o exiliados. El objetivo de la dictadura era intentar instalar una supuesta derrota del Movimiento y justificar un llamado a «deponer las armas y rendirse».
En esa ocasión, tanto Miguel Krassnoff como el entonces agente de la DINA, Marcelo Morén Brito se encontraban sentados y mezclados entre el grupo de periodistas que participaron de la conferencia.
Posteriormente se pudo comprobar que se trató de un montaje, ya que los cuatro miristas se encontraban detenidos y habían sido forzados, mediante la tortura, a participar en el evento comunciacional.
La «Operación Conferencia», fue ideada por Pedro Espinoza — que también tiene en su contra múltiples condenas por su participación en las desapariciones y ejecuciones de opositores a la dictadura— y tuvo como norte un objetivo mayor que era preparar el camino de la Operación Colombo, a través de la cual 119 chilenos fueron hechos aparecer como muertos en el extranjero, encontrándose secuestrados en Chile, para que la DINA se desligara de su responsabilidad.
En su oportunidad, el Informe Rettig señaló que «la DINA logró difundir datos falsos sobre los detenidos por boca de las propias víctimas y con esto, se les hacía partícipes forzados en el engranaje represivo »
Aunque los 4 dirigentes del MIR que fueron obligados a participar en la conferencia de prensa fueron liberados en septiembre de 1975. Mientras Cristian Mallol y Héctor González abandonaron el país; Humberto Menateau y Hernán Carrasco fueron asesinados en diciembre de ese año.
Sus cuerpos mutilados aparecieron en el sector de Chada, Paine.

Krassnoff, conocido como “El ruso”, cumple sus más de 1.000 años de prisión en el ex Punta Peuco —hoy cárcel de Til TIl— y pese a las múltiples sentencias en su contra nunca ha reconocido su participación en los crímenes cometidos bajo el mando de la DINA durante el régimen de Pinochet.
Como parte del respaldo —o la relativización— que sectores de la derecha han dado a represores de la dictadura, En 2017, en entrevista con T13 Radio, José Antonio Kast describió los crímenes por los que Krassnoff ha sido condenado por la justicia como “cosas que se dicen de él”.
“He ido dos veces a Punta Peuco y en una de esas idas tuve la oportunidad de cruzarme con él. Me regaló su libro y plantea su versión de los hechos. Conozco a Miguel Krassnoff y viéndolo, no creo todas las cosas que se dicen de él”, afirmó en un intento por validar la versión del exmilitar:
“Yo no cuestiono que se hayan cometido delitos, violaciones a los derechos humanos, eso no lo cuestiono. Lo que cuestiono son los procesamientos”, agregó.
Las declaraciones de quien hoy día ejerce la Presidencia de Chile resuenan con fuerza en el contexto de esta nueva condena contra Krassnoff y el clamor de justicia por parte de las víctimas de la dictadura y sus familiares.
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La entrada Krassnoff, a quien Kast ha defendido públicamente, vuelve a ser condenado y amplía su historial de más de mil años por violaciones a los DD.HH. se publicó primero en El Ciudadano.
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