Krauss y nosotros

El inexorable paso del tiempo conlleva la partida de quienes apenas ayer conducían los destinos del país en medio de una compleja transición. Si hace una década nos dejó Patricio Aylwin y tres años atrás Belisario Velasco, ahora fue el turno de Enrique Krauss Rusque. Como se ha recordado en estos días, Krauss fue un hombre de familia y de fe. Entre sus pasiones más queridas también estaban Colo-Colo, Bomberos y el tango. Y la política, por supuesto. Primero falangista y luego militante DC, ya de joven fue subsecretario y ministro de Frei Montalva, y después diputado entre 1970 y 1973. No obstante, sería bajo el gobierno de Aylwin cuando Krauss alcanzaría su máxima responsabilidad pública, como primer ministro del Interior del Chile posdictadura.

Si hoy no faltan los que dan por sentada cierta estabilidad política y económica, en la generación de Krauss pesaba la responsabilidad de haber experimentado el quiebre de 1973, y la consiguiente necesidad de consolidar la nueva democracia chilena. En ese contexto, quien al decir de Jorge Burgos —su jefe de gabinete en Interior— cultivó la “lealtad como oficio” debió enfrentar momentos sumamente delicados como escudero de Aylwin. Baste recordar que tanto el asesinato de Jaime Guzmán como los arrebatos de Augusto Pinochet (ejercicio de enlace, boinazo) tensionaron la frágil institucionalidad noventera. Fue gracias a la serenidad de hombres como Krauss que el país logró sortear esos obstáculos y —más allá de sus deudas pendientes— gozar de una inédita pax republicana por casi tres décadas.

Cuando en el marco de la crisis de octubre de 2019 muchos protagonistas de los “30 años” renegaron expresa o tácitamente de su obra, Enrique Krauss ya estaba retirado de su vida pública. Sin embargo, a diferencia de quienes abdicaron de su legado, Krauss no temió en sacar tempranamente la voz en medio de ese crudo escenario. Así, en diciembre de ese año, cuando ya se había hecho patente el olvido de ciertas lecciones elementales —los gobiernos deben terminar su legítimo período constitucional, la violencia no es un método válido de acción política—, reivindicó el mensaje político que caracterizó a la transición en una entrevista en El Mercurio. En concreto, Krauss afirmó que en esos días seguía “plenamente vigente el llamado de Aylwin a recuperar la unidad entre los chilenos”.

En la misma línea, el exministro publicó una columna en febrero de 2020, en momentos en que resurgían los llamados al desorden que sólo serían detenidos por la pandemia. Ahí subrayó que correspondía “simple, pero decididamente, aplicar la ley, máxima expresión objetiva de las pautas de conducta democrática”. Y después, en agosto de 2022, Krauss firmaría una carta junto a una treintena de exparlamentarios DC declarando públicamente su voto Rechazo en el plebiscito del 4 de septiembre de 2022.

No conocí personalmente a Enrique Krauss, pero recibí una afectuosa y sorpresiva llamada telefónica de su parte en febrero de 2020. Básicamente, don Enrique quería agradecerme —con una amabilidad tan conmovedora como reveladora de su sencillez— una referencia en los medios, que yo había realizado al pasar, a su columna recién citada. Desde luego, el agradecido era yo.

Por Claudio Alvarado Rojas, director ejecutivo del IES.

Julio 15, 2026 • 1 hora atrás por: LaTercera.com 27 visitas 2294302

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