Además no garantiza el derecho a la alimentación qué está consagrado formalmente como un derecho humano fundamental en el artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948.

Osvaldo Zuñiga. Presidente de la Confederación Nacional Ranquil. «El Siglo». 19/08/2026. En nuestro país Chile, la calidad de vida no mejora, el buen vivir, el sumak kawsay para los pueblos andinos o el kümen mogen para el pueblo Mapuche, cada vez se distancia más y en sectores de menores ingresos de la población, la calidad de vida no mejora, hay más sobrepeso, obesidad en niños, más de 3 millones de diabéticos, alta tasa de enfermedades cardiovasculares y una familia con enfermedades aumenta el costo de vida y se distancia el buen vivir porque afecta la salud física mental, y también el bienestar espiritual.
Para las organizaciones que somos partes de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo y de la Vía Campesina (CLOC), a nivel global, por 30 años de lucha por la tierra, el agua, las semillas, por equidad de género, de reflexión, análisis y prácticas agroecológicas, nos ha llevado a asumir la soberanía alimentaria como un principio de resistencia anti imperialista, anti patriarcal y anti capitalista.
En este periodo de un gobierno autoritario vemos con preocupación los recortes de programas para la agricultura familiar campesina e indígena. Un programa emblemático es el convenio Indap Prodemu, destinado a las mujeres rurales, pero hasta el momento no se nos ha convocado a las organizaciones campesinas e indígenas a ningún tipo de diálogo con las nuevas autoridades.
Cuando no se considera la participación de las organizaciones campesinas y de pueblos originarios, está situación se agudiza y la crisis alimentaria se tenderá a profundizar.
El modelo capitalista propone una agricultura sin campesinado, con semillas artificiales, adictas a la tecnología de las transnacionales, una agricultura cada vez más robotizada y dónde los alimentos pasan a ser solo mercancías.
Por esto el modelo del Agronegocio no puede convivir con la agricultura familiar campesina e indígena en un mismo territorio, ya que son dos sistemas diametralmente opuestos.
Hoy la situación internacional de conflictos bélicos y de agresión del imperio contra pueblos culturalmente fuertes y que oponen resistencia cultural al capitalismo, han elevado los costos de producción agrícola, por el alza en los precios de los fertilizantes principalmente minerales y el alza del valor de los combustibles. A esto se suma los efectos del clima creando un escenario desmotivador para que los agricultores puedan sembrar alimentos. La baja en siembras serán en trigo, avena, porotos, maíz y hortalizas.
La tendencia será a agudizarse por múltiples razones, ocupación de tierras agrícola con paneles fotovoltaico, plantaciones de monocultivo de pinos y eucaliptos, avellano europeo y cada vez más fruta de exportación, además de parronales para la producción de vinos y parcelas de agrado que ocupan suelos de alta calidad agrícola.
Otro tema preocupante es la extranjerización de la tierra y que no ha sido abordado desde el plano político.
En ese marco, la forestal Arauco en el 2021 vendió a capitales extranjeros 461 predios forestales que comprende unas 80 mil 489 hectáreas de tierras.
De acuerdo al TPP11 cualquier acto que afecte las investigaciones extranjeras de los países miembros activa el tribunal de controversia y el Estado no solo debe responder por la inversión, sino por lo que la empresa deje de ganar.
Chile no tiene garantizada la seguridad alimentaria de acuerdo a lo recomendado por FAO y lejos de lo propuesto por las organizaciones campesinas y populares respecto a la soberanía alimentaria.
La comida debe ser sana, nutritiva, libre de trabajo esclavo, de trabajo forzado, es decir, que la cuchara entre a tu boca sin carga de injusticia social.
Por eso la filosofía de los pueblos originarios nos indica un camino.
La entrada La alimentación sin política pública genera desnutrición y malnutrición se publicó primero en El Siglo.
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