María Jesús Ezquerro
Barcelona, 18 ago (EFE).- La lucha contra la soledad no deseada concentra cada vez más esfuerzos de administraciones y entidades sociales, en especial en urbes como Barcelona, donde el ayuntamiento ha empezado a salir a las plazas al encuentro de personas vulnerables para ofrecerles acompañamiento y recursos comunitarios.
La iniciativa, que se ha puesto en marcha como plan piloto en ocho 'casals' de barrio de la ciudad, sigue una estrategia completamente diferente a la que se aplicaba hasta ahora, basada en atender las demandas de apoyo que llegan, sin ser proactivos.
"Salimos a las calles y a las plazas a buscar a los que se encuentran solos o tienen malestar emocional. Es un punto diferencial. La soledad lleva muchas veces al aislamiento y cuesta llegar a quienes más lo necesitan", ha explicado a EFE la concejala de Salud, Personas con Discapacidad y Estrategia contra la Soledad de Barcelona, Marta Villanueva.
El objetivo del programa, bautizado como 'Enllaç' (Enlace), es atraer a las personas que se encuentran solas hacia la vida comunitaria del barrio y lograr que tejan lazos con su entorno, con el convencimiento de que los vínculos sociales pueden llegar incluso, en determinados casos, a salvar vidas.
De hecho, la soledad crónica se asocia con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, depresión, ansiedad, deterioro cognitivo y demencia.
Dos de las personas que admiten en una conversación con EFE que sus vidas han cambiado desde que fueron 'captados' por este nuevo proyecto son Xavier y Marlene, habituales del Casal del Raval, uno de los barrios con más complejidad de Barcelona.
"Entré aquí afortunadamente hace cinco meses y desde entonces no dejo de venir cada día", asegura Xavier, un vecino del Raval ya jubilado que hasta entonces encontraba muchas dificultades para ocupar gran parte de las horas del día. "Me alegra la vida", afirma.
Ahora ha hecho amigos, participa en caminatas, en talleres de carpintería e incluso ha recuperado el hábito perdido de la lectura: "Vengo, me siento aquí y me pongo a leer un rato. Antes no había manera".
Socióloga de formación, Marlene llegó hace un año a Barcelona procedente de Nicaragua y vive en un par de casas de amigas. "Vine intempestivamente, tuve que salir de mi país por razones políticas", explica.
Desde que descubrió el Casal del Raval, derivada desde el comedor social que está anexo, Marlene es una cliente asidua y confiesa: "Me siente mucho menos sola". "Vengo casi todos los días. Leo diarios, veo la exposición de libros y si me interesa los tomo. Paso un buen rato", sostiene.
En estos primeros meses, los 'casals' de barrio participantes en la iniciativa 'Enllaç' han atendido a un centenar de personas, a las que acompañan de manera personalizada en la búsqueda de la salida del túnel de la soledad.
Puede ser a través de actividades como clases de yoga, danza y ajedrez, de propuestas como caminatas por la ciudad o simplemente facilitándoles un espacio donde sentarse a descansar, a leer y a interactuar con otras personas.
"Sabemos que la prevención y la promoción de la salud es clave para evitar la situación de soledad", subraya Villanueva, que pone en valor que el proyecto ayuda también a "cohesionar" los barrios.
Además de acompañar a personas que se encuentran solas, el programa ofrece ayuda también a cuidadores de enfermos o personas dependientes.
'Enllaç' impulsa también proyectos colectivos que responden a las necesidades "reales" de los barrios y que toman formas diversas: grupos de apoyo mutuo, espacios relacionales, actividades de intercambio o propuestas de participación ciudadana.
La persona que en El Raval funciona como "enlace", una especie de 'headhunter' en la selva de la soledad, es Sergio Lorenzo Mercado, que subraya en declaraciones a EFE que no se puede trazar un perfil de las personas que están siendo acompañadas.
"Hombres, mujeres, jóvenes, migrantes. La soledad es el factor que les une y el querer participar en proyectos. Por el camino, hacen amigos", ha apuntado. EFE
(Foto)
completa toda los campos para contáctarnos