La belleza y la artesanía de la rafia resisten al paso del tiempo

María Muñoz Rivera

Madrid, 3 ago (EFE).- Capazos, alpargatas, sombreros o sandalias confeccionados con fibras vegetales como la rafia reaparecen cada verano como si fueran ajenos al paso del tiempo. Ahora encuentran un nuevo impulso en un momento en el que la artesanía y los materiales naturales vuelven a despertar interés entre consumidores y diseñadores.

"Su fortaleza está precisamente en que nunca han intentado seguir una moda. Son materiales honestos, ligados a la naturaleza y a una forma de vida que hoy resulta más relevante que nunca", explica a Efe Jordi Pons, tercera generación de la firma catalana Toni Pons, un referente en productos realizados a partir de estos materiales.

La rafia, originaria principalmente de Madagascar y otras regiones tropicales de África, se utilizó durante generaciones para elaborar cestas, tejidos o cuerdas. Con el tiempo, junto al esparto y el yute, pasó a formar parte de la tradición artesanal mediterránea hasta convertirse en uno de los materiales más representativos del verano.

"Vivimos rodeados de productos cada vez más tecnológicos y efímeros, y las fibras naturales aportan algo difícil de replicar: textura, autenticidad y emoción. Al final, lo verdaderamente atemporal no pasa de moda", añade Pons.

El empresario considera que el éxito de la rafia o el yute reside en ofrecer aquello que resulta cada vez más difícil de encontrar en una producción dominada por la rapidez y la estandarización.

Las grandes firmas parecen haber asumido esa idea. Cada primavera-verano, marcas de lujo y enseñas de moda recuperan bolsos, sandalias o sombreros elaborados con fibras vegetales, reinterpretando un lenguaje artesanal que conecta con el imaginario del Mediterráneo y las vacaciones.

En ese recorrido, la alpargata representa uno de los mejores ejemplos de cómo un objeto nacido para el trabajo cotidiano ha terminado conquistando las pasarelas internacionales.

"La alpargata nunca cambió su esencia; lo que cambió fue la mirada hacia ella", afirma Pons. "Las grandes casas de moda descubrieron que detrás de este calzado había una combinación extraordinaria de tradición, comodidad y elegancia natural", añade.

Fundada en 1946, Toni Pons ha convertido ese calzado en el eje de una empresa que mantiene buena parte de su producción artesanal. Para Jordi Pons, la calidad continúa apreciándose donde siempre, en los detalles que perduran más allá de la usabilidad y del paso del tiempo.

Así es como una pieza de rafia de calidad "se percibe en la selección de las fibras, en el trenzado, en la construcción de la suela, en los acabados y, sobre todo, en cómo envejece la pieza", desgrana.

"Una buena alpargata no solo se ve bien el primer día; mejora con el uso y acompaña durante años", ejemplifica.

Esta forma de fabricar ha recuperado valor en una industria marcada por las producciones masivas de moda rápida. El consumidor ya no busca únicamente diseño o precio; también quiere conocer el origen de aquello que compra.

"Detrás de cada producto artesanal hay una historia, una persona y un conocimiento acumulado durante generaciones. Hoy la gente quiere saber quién ha hecho lo que compra, cómo se ha fabricado y qué valores hay detrás", indica.

"Descubrir que ya existían sandalias vegetales hace más de seis mil años te hace sentir parte de una historia mucho más grande que una empresa familiar. Nuestro trabajo consiste también en preservar y reinterpretar un patrimonio cultural que ha acompañado a las personas durante milenios", subraya.

La recuperación de estos materiales coincide, además, con un consumidor cada vez más interesado por la autenticidad y la sostenibilidad.

"Cuando alguien elige una pieza de rafia o yute no está comprando únicamente un producto; está comprando una sensación de vacaciones, naturaleza, Mediterráneo, tiempo al aire libre y bienestar".

Pons considera que esa búsqueda de productos con identidad explica también el renovado interés por los oficios tradicionales. "Las nuevas generaciones valoran la autenticidad, la trazabilidad y los productos con propósito. Ya no buscan únicamente qué compran, sino por qué lo compran".

Mientras otras tendencias aparecen y desaparecen al ritmo de las temporadas, las fibras vegetales regresan cada verano recordando que, en la moda, algunas historias se escriben con las mismas manos desde hace siglos.

Como resume Jordi Pons, "en un mundo que cambia constantemente, la belleza de lo auténtico sigue siendo irresistible". EFE

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(Texto) (Recursos de archivo en EFEServicios: 8022908885, 8022559311)

Agosto 3, 2026 • 1 hora atrás por: Infobae.com 2 visitas 2347439

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