La Biblioteca de Castilla-La Mancha en verano: talleres para niños, turistas y opositores

Pablo Ayerbe Caselles

Toledo, 20 ago (EFE).- La Biblioteca de Castilla-La Mancha es mucho más que una sala de lectura durante el verano, y junto a los servicios de préstamo, turistas, talleres y opositores conviven en un espacio resguardado de las altas temperaturas de Toledo.

La Biblioteca de Castilla-La Mancha está situada en un espacio singular, el Alcázar de Toledo, y sus pasillos recorren espacios emblemáticos como la sala Borbón-Lorenzana, normalmente cerrada al público, y tiene su origen en el siglo XVIII, cuando se fundó como sede de la Biblioteca Arzobispal.

Además de la sala de lectura, confeccionada al modo de las salas del siglo XIX, la biblioteca posee unas vistas privilegiadas de la ciudad de Toledo y su entorno natural a través de uno de los pasillos que acceden a ella, así como en una cafetería con una vista panorámica ubicada en una de las torres del edificio.

Es por ello por lo que, al igual que en el resto del año, miles de turistas suben a la Biblioteca Pública de Castilla-La Mancha para descansar, tomar un café o simplemente admirar las vistas o visitar la terraza del interior del edificio.

Aunque en verano se huye del calor que abrasa las calles de Toledo, los trabajadores de la biblioteca confiesan a EFE que la afluencia de turistas no baja en todo el año, aunque sí se aprecian cambios de tendencia.

"Notamos mucho que el público en general viene por las mañanas", explican los trabajadores, que indican que, sí bien durante el resto del año la biblioteca registra su pico de actividad por la tarde, durante los meses estivales se invierten los horarios.

En este sentido, los préstamos, talleres para niños y adultos como los de meditación o el tai chi y los incansables opositores son los usuarios mayoritarios de los espacios de la biblioteca, señala el técnico de actividades Germán Pulido.

La mayor parte de los talleres que se organizan en la biblioteca van dirigidos a un público familiar y a niños, que además de para escapar del calor, sirven también para que los padres puedan conciliar durante las vacaciones estivales de los más pequeños.

Los viernes, la biblioteca acoge sesiones de cine familiar durante todo el verano y se han celebrado cuentacuentos para bebés o talleres de manualidades, unas actividades que reúnen a decenas de personas en cada sesión, cuenta a EFE la encargada de la sala infantil técnico en bibliotecas Vanesa López.

Además, dos grupos de niños de 4 a 7 años y de 8 a 12 años, aprenden a ser bibliotecarios y descubren "rincones restringidos" de la biblioteca. "Cuando estamos haciendo los préstamos dicen ¿me dejas prestar?". Se quieren sentar en el mostrador, quieren coger la pistola para registrar los libros", resume.

Para los más mayores, hay talleres de comprensión lectora, de investigación, de robótica o de realidad aumentada, aunque los responsables de la sección destacan el interés de los adolescentes por los relacionados con el cómic.

La biblioteca ha desarrollado dos talleres para creación de personajes y viñetas de cómic, que tendrán su continuidad durante el curso, unas actividades en las que los jóvenes están "muy motivados", explica el responsable del taller, Alejandro López. EFE

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Agosto 20, 2026 • 1 hora atrás por: Infobae.com 1 visitas 2397580

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