El Ciudadano
Un reciente estudio de la Universidad de Chile advirtió que aún persisten importantes desafíos en la conservación de la flora nativa del país.
Chile alberga una de las floras nativas más singulares del planeta, con especies que se distribuyen desde los ecosistemas áridos del norte hasta los bosques del extremo sur y territorios insulares. Sin embargo, un reciente estudio científico advirtió que aún existen importantes desafíos para garantizar su conservación a largo plazo.
El académico Federico Luebert de la Universidad de Chile es quien lidera la investigación que fue publicada en la revista Biodiversity and Conservation. El estudio evaluó el nivel de protección de la flora vascular de Chile utilizando información de áreas protegidas, bancos de semillas, jardines botánicos y otras colecciones especializadas. Para ello, se analizaron registros de 4.466 especies nativas presentes en el territorio nacional.
El trabajo examinó tanto la conservación en ambientes naturales como aquella desarrollada fuera de ellos. La primera corresponde a parques nacionales, reservas y otras áreas protegidas, mientras que la segunda considera herramientas como bancos de semillas, arboretos y jardines botánicos que permiten preservar especies fuera de su hábitat original.
Los resultados evidenciaron que la red de conservación que existe logra resguardar una parte importante del patrimonio vegetal chileno. Según el análisis, cerca de dos tercios de las especies evaluadas cuentan con algún tipo de protección y una proporción aún mayor de la diversidad evolutiva de estas plantas está representada dentro del sistema.
Por otro lado, la investigación incorporó además un criterio menos habitual: evaluar qué tan representados están los distintos linajes evolutivos de la flora chilena dentro de las actuales estrategias de protección. Esto permite identificar si el sistema resguarda linajes únicos que representan ramas completas del árbol de la vida y cuya desaparición significaría una pérdida biológica irreemplazable.
Sin embargo, pese a estos avances, los investigadores detectaron importantes vacíos. Una parte considerable de las especies nativas todavía no figura en ninguna unidad de conservación, mientras que muchas de las que sí están protegidas dependen de un único sitio de resguardo. Esa dependencia aumenta la vulnerabilidad de algunas plantas frente a fenómenos como incendios, eventos climáticos extremos o cambios en los ecosistemas.
Asimismo, la investigación también reveló limitaciones en la información disponible sobre las áreas protegidas. De más de un centenar de unidades consideradas en el análisis, menos de la mitad contaba con registros florísticos suficientemente completos, lo que dificulta conocer con precisión cuántas especies se encuentran realmente protegidas y cuáles requieren medidas urgentes de conservación.
Los investigadores también advirtieron un desequilibrio geográfico en la ubicación de los espacios destinados a la protección de la biodiversidad. Mientras gran parte de estas se concentra en el sur del país, la zona central —que reúne una elevada diversidad vegetal y numerosas especies endémicas— enfrenta una intensa presión por actividades humanas y dispone de una cobertura de protección más limitada.
En este contexto, los investigadores fueron enfáticos en señalar la importancia del fortalecimiento de las estrategias de conservación en terreno y de aquellas desarrolladas en bancos de semillas y colecciones botánicas.
Aquellas herramientas no solo ayudan a resguardar especies amenazadas, sino que también constituyen una reserva genética clave para futuras investigaciones y programas de restauración.
Por otro lado, entre las unidades de conservación más relevantes identificadas por el estudio destacan: el Banco Base de Semillas de Vicuña, por su aporte a la preservación ex situ de la flora nacional y el Parque Nacional Archipiélago Juan Fernández, reconocido por albergar especies exclusivas y linajes de gran valor evolutivo.
Por último, los autores concluyen que el desafío para Chile no se limita a incrementar el número de especies bajo protección. También resulta fundamental diversificar los lugares donde estas se conservan, de modo que cada planta cuente con más de un respaldo y se reduzca el riesgo de perder parte del patrimonio natural del país frente a futuras amenazas ambientales.
La entrada La carrera por salvar la flora única de Chile: estudio identifica avances y desafíos pendientes se publicó primero en El Ciudadano.
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