Es bien conocido que el sedentarismo es uno de los grandes enemigos de la salud pública, especialmente en edades avanzadas donde la pérdida muscular es un gran peligro. Sin embargo, hay actividades que son sedentarias que son realmente beneficiosas y que a veces dejamos, como es la lectura de libros. Es tal su beneficio que la ciencia ha demostrado que sumergirse en las páginas de un buen libro no solo alimenta el intelecto, sino que alarga la vida.
La demostración. Uno de los estudios más importantes que quiso centrarse en los beneficios de la lectura, más allá de los beneficios cognitivos o en la riqueza de vocabulario para el día a día, analizó a un grupo de 3635 participantes representativos a nivel nacional en Estados Unidos durante 12 años. Y como resultado, vieron que a mayor tiempo de lectura de libros, menor riesgo de mortalidad.
Los resultados. Para entender la magnitud del descubrimiento, los investigadores fueron siguiendo a todos los pacientes hasta que un 20% de ellos fallecieron y solo quedaba el 80%. Ahí pusieron el corte y comenzaron a sacar conclusiones. La primera de ellas es que los no lectores alcanzaron este punto a los 85 meses, mientras que los lectores de libros llegaron a este mismo umbral a los 108 meses.
Esto es algo que se traduce en una ventaja de supervivencia de 23 meses para quienes tenían el hábito de leer libros, o lo que es lo mismo, los lectores redujeron en un 20% el riesgo de mortalidad a lo largo de los 12 años de seguimiento. Además, esta protección se mantuvo sin importar el género, la riqueza, la educación o el estado de salud de la persona.
El formato importa. Aunque se puede llegar a pensar que cualquier tipo de lectura es adecuada, incluso la parte de atrás de un champú, la realidad es bastante diferente. En este caso, el estudio comparó explícitamente el impacto de leer libros frente a leer el periódico o una revista.
Los hallazgos demostraron aquí que la lectura de libros contribuye a una ventaja de supervivencia significativamente mayor que la observada con los periódicos o revistas. Mientras que las revistas ofrecen artículos cortos que a menudo leemos por encima, los libros necesitan un mayor nivel de concentración. Algo que está potenciado sobre todo porque los autores presentan temas, personajes y tópicos de manera constante y que es fundamental para poder seguir el hilo de la historia que se nos está presentando delante.
¿Por qué? Aquí la ciencia tiene bastante claro que la clave está en el cerebro, puesto que el "puntaje cognitivo" funcionó como un mediador completo de esta ventaja de supervivencia. Esto quiere decir que leer los libros mejora la cognición y es esta mejora cognitiva lo que prolonga la vida.
Aquí la lectura de libros activa diferentes procesos neuronales específicos que crean esta ventaja. Entre los puntos más destacados, encontramos que la lectura activa de libros mejora las habilidades como el razonamiento, la concentración, el pensamiento crítico y el vocabulario. Pero además, fomenta la percepción social, la empatía y la inteligencia emocional, lo que puede conducir a mejores conductas de salud y a la reducción del estrés. Cosas fundamentales cuando hablamos de alargar la vida.
Está respaldado. Además del estudio original publicado en 2016, la ciencia ha querido seguir investigando al respecto de los beneficios de la lectura con un estudio publicado en 2024 donde la complejidad de la lectura en adultos mayores apuntó a un menor declive cognitivo.
Pero también se ha optado por analizar incluso el nivel cultural de los ciudadanos, donde se ha visto que bajo el alfabetismo aumenta la mortalidad, haciendo que nuevamente el hecho de leer libros estimule a nuestro cerebro y proteja la reserva cognitiva. Aunque no hace falta estar leyendo todo el día para garantizar tener un mejor cerebro, sino que los estudios apuntan concretamente a que con unos 30 minutos al día basta para empezar a cosechar estas ventajas y obtener más años de vida en los que seguir leyendo.
Imágenes | Blaz Photo
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La noticia
La ciencia ha calculado el impacto real en tu cerebro de leer libros. Y tiene una receta muy simple: 30 minutos al día
fue publicada originalmente en
Xataka
por
José A. Lizana
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