Santiago de Compostela, 25 jul (EFE).- La situación política en España y el desgaste institucional por los casos de corrupción, junto a la apremiante necesidad de "recuperar la confianza perdida" han protagonizado este sábado la ofrenda al Apóstol, con el presidente del Parlamento de Galicia, Miguel Santalices, como delegado regio.
Ha invocado al Apóstol, pero también ha traído al presente a Adolfo Suárez, presidente del Gobierno, ha dicho, que defendió que la política consiste en servir al interés general y a la colectividad antes que a ambiciones personales o partidistas.
"La política es servir a los demás, no servirse de los demás", ha enfatizado Santalices que, en su papel de oferente, ha lamentado la "desconfianza" que se genera entre la ciudadanía por la actitud de aquellos que se dejan "seducir por la corrupción" y ha conminado a frenar esa "deriva inaceptable".
"Necesidad civilizatoria urgente" y "tender puentes" más allá de las divisiones identitarias, de las ideologías, de la nacionalidad, de la lengua o de la raza. Esto es lo que ha demandado para los días que están "por venir y el "desafío" para el que ha requerido la ayuda de Santiago el Mayor, junto a "normas contundentes".
La amenaza de los totalitarismos tecnológicos y la conveniencia de consensos han formado parte de su discurso, al clamar por un Pacto por la Lengua en el caso de su tierra, como, pensando en todas las comunidades autónomas, por una financiación equitativa, y no por un sistema de reparto "discriminatorio".
El arzobispo de Santiago, Francisco Prieto, ha reconocido en su intervención el "tesoro que es la dignidad inviolable de toda persona" y ha recetado que "frente a la ambición de ocupar los primeros puestos, la disponibilidad para hacerse servidor de todos".
Las víctimas de los terremotos de Venezuela y los afectados por los incendios forestales han tenido hueco en esta solemne ceremonia que se celebra cada 25 de julio desde que fue instaurada por Felipe IV en 1643. EFE
(foto)
completa toda los campos para contáctarnos