Santa Cruz de Tenerife, 29 jul (EFE).- El catedrático emérito de Derecho Administrativo de la UNED Jesús Prieto de Pedro ha defendido este miércoles que el caso de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes marcó un antes y un después en la lucha contra el expolio del patrimonio subacuático, en el que se demostró que la creatividad jurídica puede convertirse en una herramienta decisiva para recuperar bienes culturales sustraídos.
En una conferencia en el II Campus Internacional Ciudad de La Laguna, el jurista, que participó directamente en la gestión del litigio que se desarrolló entre 2007 y 2012 como director general de Bellas Artes y Patrimonio Cultural, explicó que la recuperación del cargamento extraído por la empresa estadounidense Odyssey Marine Exploration fue posible gracias a una estrategia jurídica innovadora basada en la inmunidad soberana del buque y no en la aplicación de los convenios internacionales sobre patrimonio cultural.
La fragata española fue hundida el 5 de octubre de 1804 frente al Algarve portugués por la Marina británica cuando España e Inglaterra mantenían formalmente la paz, un episodio que causó la muerte de 249 personas y que, según señaló el catedrático, desencadenó importantes consecuencias políticas y militares, entre ellas la entrada de España en guerra contra Gran Bretaña y, posteriormente, la batalla de Trafalgar.
El ponente relató que Odyssey extrajo del pecio más de medio millón de monedas y trasladó el cargamento a Estados Unidos con el objetivo de que un tribunal reconociera el hallazgo como un descubrimiento realizado en alta mar.
Frente a esa pretensión, España decidió personarse en el procedimiento judicial abierto en Tampa (Florida), en un litigio que Prieto de Pedro calificó de pionero, al enfrentarse por primera vez un Estado contra una empresa cazatesoros ante un tribunal extranjero.
Explicó que la principal dificultad residía en que Estados Unidos no había ratificado el convenio de la UNESCO sobre patrimonio cultural subacuático, por lo que la parte española optó por fundamentar su estrategia en demostrar que Nuestra Señora de las Mercedes era una fragata de guerra al servicio del Estado y, por tanto, protegida por el principio de inmunidad soberana, y no un buque comercial como defendía Odyssey.
Para acreditar esa condición fue necesario desarrollar una amplia investigación documental en archivos civiles y militares españoles que permitió reconstruir la historia completa del buque, desde su construcción hasta su último viaje, explicó el catedrático.
Esa labor archivística, señaló, resultó determinante durante el proceso judicial y llevó al juez federal Mark A. Pizzo a calificar la prueba presentada por España como una investigación "enciclopédica" e "irrefutable".
Según explicó Jesús Prieto de Pedro, la sentencia reconoció la inmunidad soberana de la fragata y ordenó la devolución íntegra del cargamento.
Prieto de Pedro subrayó además la dimensión ética del fallo judicial, al considerar el pecio una tumba para las víctimas del ataque cuya paz no debía ser alterada por actuaciones de empresas dedicadas a la extracción comercial de restos arqueológicos, y defendió el principio de conservación in situ como criterio esencial para la protección del patrimonio subacuático.
A su juicio, el caso contribuyó también a modificar la percepción social sobre este tipo de bienes, al dejar atrás la visión romántica del cazatesoros para consolidar la consideración de los pecios como yacimientos arqueológicos cuya investigación debe realizarse exclusivamente con criterios científicos. EFE
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