SEÑOR DIRECTOR:
Cuando hablamos de brecha de género laboral, solemos mirar los extremos: pocas mujeres en carreras técnicas al inicio, pocas mujeres en los directorios al final. Pero hay un tramo intermedio del que nadie habla: las mujeres entre los 30 y 40 años, que hoy rinden a un nivel altísimo y, al mismo tiempo, se acercan a un punto de quiebre.
Los datos del estudio de Brechas de Género 2026 de Rankmi, desarrollado junto al BID, son categóricos: 11,67% de las mujeres se ubica en el tramo de alto desempeño, contra 11,57% de los hombres. La diferencia es estadísticamente nula. No es un problema de capacidad.
Es un problema de trayectoria. A medida que avanza la carrera, la probabilidad de liderar sube para ambos sexos, pero en los hombres se dispara justo en la etapa de consolidación directiva. En las mujeres, la curva se aplana. Ese quiebre ocurre, en promedio, entre los 40 y 45 años.
Ahí está la urgencia: las mujeres que hoy tienen entre 30 y 40 años están a un paso de ese momento. Todavía pueden acelerar como los hombres o repetir el estancamiento de la generación anterior. Y cuando logran liderar, la desigualdad continúa: gestionan en promedio 20,3 personas, frente a las 54,8 de un hombre en el mismo cargo. No es solo llegar al puesto; es cuánto poder se ejerce una vez ahí.
Esta no es una generación “muy joven” ni “muy vieja” para liderar. Es la generación bisagra. Las empresas que actúen hoy pueden romper, por fin, ese peldaño que históricamente queda en el olvido.
María Jesús Lamarca
CMO & Corporate Affairs, Rankmi
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