Juan Lara
Madrid, 28 may (EFE).- La defensa de los migrantes, el avance de la secularización en España y en Occidente, advertir sobre la Inteligencia Artificial y confirmar en la fe de la Iglesia a los españoles marcan el viaje de León XIV a España, un país que ha visitado en numerosas ocasiones cuando era prior de los agustinos y al que reconoce con esta visita su importante labor evangelizadora a lo largo de los siglos.
¿Por qué el pontífice ha elegido España para su primer viaje a un país de Europa y de Occidente, tras la reciente visita de unas horas a Mónaco? Son varias las razones, relacionadas con la secularización vigente, la banalización de la fe y la defensa de los migrantes y los más pobres y en reconocimiento a un nación que ha llevado -y sigue llevando- la fe a América y otras partes del mundo con espíritu misionero.
El primer papa misionero conoce bien esta tarea, que ha realizado desde joven en Perú, y también la labor de los misioneros españoles, sobre todo durante su etapa de prior general de la Orden de San Agustín (OSA), a la que pertenece y que le llevó por todo el mundo y en todos esos lugares siempre encontró españoles.
Actualmente, según datos de la Iglesia española, los misioneros españoles son casi diez mil.
Por cultura y familia religiosa también se siente muy relacionado con España, donde ha visitado Ávila, Málaga, Valladolid, Bilbao, Palencia, León, Santiago de Compostela, Madrid varias veces, entre otras ciudades, y donde se siente “como en casa”, han indicado a EFE los agustinos.
“El papa ha elegido a España como primer viaje en Europa en reconocimiento a la importancia de este país y de la Iglesia en el mismo”, dijo recientemente el Secretario de Estado Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, quien subrayó que la visita es un “mensaje” para Europa donde la secularización avanza y para España, “donde todavía permanece viva la fe a pesar de la secularización vigente”.
León XIV visitará Madrid, Barcelona y las Canarias, las islas a las que pretendía viajar el papa Francisco, para expresar la solidaridad con los migrantes, a los que el pontífice estadounidense-peruano pide que sean acogidos y tratados “como seres humanos y no animales”.
La estancia en Madrid da al viaje una vertiente más política y religiosa, ya que León XIV pronunciará un discurso en el Congreso de los Diputados, la primera vez que un papa pisa las Cortes españolas y cuyas palabras se esperan con gran interés.
León XIV ha denunciado que está en juego el futuro de la humanidad y que existe una dinámica destructiva contra la paz, la lucha contra el hambre y la miseria, la salud, la educación y la defensa de la naturaleza.
Y en su primera encíclica, Magnifica Humanitas, ha afirmado que la tecnología no puede estar en manos de unos pocos, que la IA tiene que ser “desarmada” del dominio, la exclusión y la muerte y que hay que acabar con la teoría de la guerra justa.
Se espera que su discurso también supere las fronteras y se escuche con muchas atención en las cancillerías del cada vez más secularizado Occidente y de la vieja Europa, donde -como ya denunció Benedicto XVI- se pretende reducir la fe al ámbito privado.
España siempre ha sido considerada un baluarte del catolicismo, pero, según un informe del centro de análisis de datos Funcas, sólo el 55 % de los españoles se identifica como católico, un descenso en comparación con décadas pasadas donde el 90 % de la población se consideraba católica.
Pero además, ese descenso es mayor entre los jóvenes. Según el informe Funcas, en 2024 los que se consideraban católicos en edades entre 18 y 29 años eran el 32 % y atribuye ese descenso al avance de la secularización y a la pérdida de religiosidad en la sociedad.
Por eso, el encuentro del Obispo de Roma con los jóvenes españoles en Madrid se espera también con mucho interés.
Con motivo de la Pascua de Resurrección, el Papa les envió un mensaje en el que afirmó que el mundo necesita oír hablar de Cristo y que hacen falta jóvenes “que no se avergüencen del Evangelio, comunidades que irradien esperanza, testigos capaces de hacer presente al Señor en cada ambiente”.
Hace unos meses, León XIV envió una carta a los presbíteros madrileños, en la que señalaba que en muchos ambientes se registran “procesos avanzados de secularización, una creciente polarización en el discurso público y la tendencia a reducir la complejidad del ser humano interpretándolo desde ideologías o categorías parciales e insuficientes”, y que en ese marco la fe “corre el riesgo de ser instrumentalizada, banalizada o relegada al ámbito de lo irrelevante".
La Iglesia española está convencida de que esta visita supondrá, además de un “espaldarazo” a la vocaciones juveniles, así como un aldabonazo en apoyo de los migrantes.
El obispo de Roma ha defendido que los estados tienen derecho a establecer normas en sus fronteras para evitar llegadas sin orden “creando a veces en los lugares que llegan situaciones más injustas que las que han dejado atrás”, pero ha pedido a los países ricos que se esfuercen para promover el desarrollo de los pobres.
Los obispos canarios esperan que la visita ponga en primera línea la realidad de la migración, el dolor que conlleva y que pida altura de miras a la UE para afrontar este drama.
La ruta de las islas Canarias de los migrantes, sobre todo africanos, está considerada la más peligrosa y en ese camino hacia Europa en cayucos han muerto miles de personas.
Si en Canarias se reunirá con migrantes, en Barcelona lo hará con presos de la cárcel Brians 1 y bendecirá la cruz que corona la torre de Jesucristo del templo de la Sagrada Familia, de 172,5 metros, que le convierten en la iglesia más alta del mundo. Hecho a tener en cuenta en esta época de secularización. EFE
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