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La deuda pendiente que asume Arrau en Seguridad

A fines de 2024, Martín Arrau, entonces vicepresidente de republicanos, criticó la creación del Ministerio de Seguridad Pública y denunció en sus redes sociales el apoyo decisivo que Chile Vamos había dado en el Congreso a esta nueva cartera, que nacía con la promesa de enfrentar con más eficacia el brusco aumento de la delincuencia y el crimen organizado en nuestro país.

“Chile Vamos apoyó la creación de un nuevo Ministerio de Seguridad. Más gastos de tus impuestos. Como si crear ministerios políticos resolviera el problema. Republicanos votó en contra”, afirmaba el ingeniero civil, quien ese semestre había liderado sin buenos resultados la campaña municipal de la colectividad, donde obtuvieron un resultado muy por debajo de las expectativas.

Pasaron poco más de 500 días y, paradójicamente, Arrau asumió el miércoles pasado la jefatura de la cartera que había cuestionado duramente, con un lenguaje muy a la usanza republicana. Lo hizo con el desafío de mostrar el gran pendiente del actual gobierno: un plan de seguridad, el tema eje de la campaña presidencial que llevó a José Antonio Kast a La Moneda. Y, tras el fracaso de su antecesora, María Trinidad Steinert, quien reconoció en una entrevista radial la inexistencia de un plan concreto para enfrentar la crisis de inseguridad y el avance del crimen organizado.

Aunque nadie discutió la abrupta salida de la exfiscal regional de Tarapacá del edificio ubicado en Teatinos 220, sí hubo cuestionamientos a la falta de experiencia de su sucesor en temas de seguridad.

Pocos recordaban que Arrau fue durante un largo tiempo coordinador del área de Seguridad del Partido Republicano, tribuna desde donde denunció el alza de homicidios, el descontrol del comercio informal y la sobrepoblación en las cárceles del país, entre otros temas, y criticó severamente la labor del exministro Luis Cordero.

“¿Dónde está Luis Cordero? ¿En qué está el ministro de Seguridad, que asumió el 1 de abril con bombos y platillos, pero sigue siendo un ministro de Justicia de traje, de reunión en reunión, muy sentadito, del que poco se sabe?”, señalaba Arrau el 4 de julio del año pasado, en otra cápsula difundida en distintas plataformas digitales.

“Esta crisis requiere liderazgo, sacarse los guantes, ponerse las botas o el chaleco antibalas e ir a la acción. Los tiempos difíciles requieren hombres fuertes (...). Esperemos, por el bien de Chile, que se tomen las medidas necesarias, que exista liderazgo, mando, que se apoye a las policías, a la Fiscalía, que se hagan los cambios legales pendientes, que se tenga un régimen carcelario más duro y se ponga mano dura desde el narco al motochorro, desde el que evade el Transantiago o el que ejerce el comercio ilegal. Tolerancia cero, penas reales, o se rompe o se raja. Pero es ahora. Soy Martín Arrau, por un Chile grande y libre”, sentenciaba el actual titular de Seguridad Pública.

Incluso, el ingeniero civil chillanejo -pariente del connotado pianista Claudio Arrau- fue el hombre que Kast tuvo en mente inicialmente para asumir las riendas de la Seguridad Pública si es que se convertía en presidente.

Sin embargo, siempre pensó que este era un cargo demasiado expuesto y riesgoso para el futuro político de Arrau, uno de sus delfines políticos, junto a su par de Desarrollo Social, María Jesús Wulf.

Un hombre del tronco republicano, al cual Kast no dudó en acudir para momentos cruciales de su carrera, como cuando el año pasado -tras ganar la primera vuelta- le encargó la dirección de campaña para el balotaje que lo enfrentaría a la PC Jeannette Jara.

Pero estando en esa posición, Arrau dio muestras de su fuerte personalidad cuando comenzó a discrepar con decisiones de Alejandro Irarrázaval, otro de los hombres del círculo de hierro del actual mandatario, quien lidera actualmente el Segundo Piso de La Moneda.

Tras el triunfo, el choque de trenes terminó con Arrau dando un paso al costado y consensuando con Kast un ministerio importante, pero fuera de la trinchera política. Obras Públicas era el espacio ideal y el mandatario electo tempranamente lo confirmó en el cargo y le dio “carta blanca” para que se moviera como él estimara conveniente.

Pese a ser una cartera alejada de la tensa atmósfera de la política partidista y las tensiones del Congreso, el MOP era una importante vitrina que décadas anteriores había escogido Ricardo Lagos para llegar a la Presidencia. Lo mismo intentó, sin el mismo éxito, el ingeniero Laurence Golborne en el segundo mandato de Sebastián Piñera.

“Martín se encontraba a sus anchas en el MOP, feliz, lleno de proyectos, con un cerro de carpetas sobre su escritorio. Llegaba al alba y se iba muy tarde”, relata una dirigenta gremial que lo conoce, pero prefiere hablar en off.

“Estaba como pez en el agua”, señala un cercano.

Pero como lo había hecho en crisis anteriores, Arrau no dudó en aceptar la petición de Kast de asumir el puesto de Steinert y tomar un “fierro caliente”.

El Mandatario no tenía muchas alternativas luego de la expresa petición hecha por republicanos de quedarse con el Ministerio de Seguridad y no entregárselo a Chile Vamos.

Conocido por su alta capacidad de trabajo -sus cercanos lo apodaron “el robot”-, el exintendente de la Región del Ñuble esta semana rápidamente se cambió de caballo.

El biministro de Transportes y Obras Públicas, Louis de Grange y Arrau.

La intensa llegada

“Una persona que a muchos nos despierta a las cinco y a las 6 de la mañana; y uno ve el celular que se prende y dice, ‘¡Ah, Martín Arrau!’. Es como que no durmiera, porque siempre está ahí”. Así presentaba Kast a su actual titular de Seguridad, durante el cierre de la campaña municipal, el 25 de octubre de 2024, en Concepción.

Tal como lo decía el Mandatario en esa oportunidad, Arrau llamó a las 5:30 horas del miércoles a los seremis de seguridad y a las seis de la mañana llegó a su nuevo despacho, en el edificio de Teatinos 220 -exedificio del Bice-, a pocos pasos de La Moneda.

Su primera decisión fue instalarse en el piso 4, donde operaron Cordero y su equipo. Steinert había preferido trasladarse al piso 9, ya que tenía una mayor cantidad de oficinas para albergar a su equipo de más de una decena de abogados, en su mayoría exfiscales, con que llegó el 11 de marzo.

Desde la cabecera de la sala de reuniones, y a la antigua -con cuaderno y lápiz-, sostuvo una maratónica ronda de reuniones que partió con los subsecretarios Andrés Jouannet y Ana Victoria Quintana, a quienes no aseguró su continuidad ni tampoco hizo lo contrario.

Continuó con el general director de Carabineros, Marcelo Araya -a quien dijo que se mantenía en pie la decisión de entregar compensaciones a funcionarios de su institución-, y con el director general de la PDI, Eduardo Cerna -cuya relación con Steinert estuvo marcada por la polémica decisión de remover a la jefa de Inteligencia Consuelo Peña-.

A ambos pidió aumentar la presencia de sus efectivos en las calles.

Luego recibió al director nacional de Gendarmería, Rubén Pérez, y el director del Centro Integrado de Coordinación Policial (Cicpol), general Juan Francisco González.

En la tarde, vino el turno de la política. Una de las tareas primordiales de Arrau, buscando retomar la conducción política del joven ministerio, que el pasado 1 de abril cumplió un año de funcionamiento, y la cual se había visto mermada por las pocas redes de las que gozaba Steinert.

Se reunió con la timonel de RN, Andrea Balladares; el presidente de la Comisión de Seguridad de la Cámara de Diputados, Cristián Araya, y ha conversado con legisladores de todos los partidos, entre ellos el diputado de RN Diego Schalper. “Ya tomé contacto con el ministro, confío que nos reunamos como bancada a la brevedad y solo le aconsejamos que hay que dejar claro quién manda y cuál es la estrategia”, dijo el parlamentario, quien agregó que a la vuelta de la semana distrital -que es la próxima- lo invitarán a almorzar a la bancada RN.

No pudo hacerlo con el presidente de la Comisión de Seguridad del Senado, Karim Bianchi, ya que se encontraba en su región de Magallanes, y el encuentro será este miércoles.

Mientras tanto, pidió al senador que le enviara sus prioridades legislativas. Estas son un proyecto de ley que crea una aplicación que fusiona todos los números de emergencia, geolocaliza las llamadas y abre la posibilidad de grabar a través del teléfono como medio de prueba; una iniciativa que mejora la seguridad de los trabajadores en los recintos hospitalarios, además del mejoramiento del proyecto de juicio en ausencia que se encuentra en el Congreso.

El Senado ya citó a Arrau para el martes 2 de junio, al día siguiente de la primera Cuenta Pública de Kast, a una sesión especial -entre las 15.00 y 16 horas, cuya finalidades analizar el estado de seguridad del país.

Una de las interrogantes que rodearon la salida Steinert es que, si había un plan de Seguridad, por qué no se le dio el apoyo político y comunicacional para que Steinert lo luciera.

Números y plazos; fechas y costos

En otra señal de la urgencia que busca imprimir, el ministro citó el 21 de mayo a sus subsecretarios y sus respectivos equipos y a sus 11 asesores de confianza, que trabajaron con él en el MOP, que ese día se instalaron en sus nuevas dependencias.

En una extensa jornada de trabajo, que no tuvo espacio para almorzar, el secretario de Estado dio a conocer sus primeros lineamientos.

Revisó los proyectos dejados por Steinert y pidió “números y plazos”; “fechas y costos”, cuentan quienes acudieron al ministerio el jueves feriado, en que se conmemoró el Día de las Glorias Navales.

La gran duda que aún se mantiene en el aire es si el gobierno tiene un plan de seguridad y si la exfiscal -nombrada en una arriesgada apuesta de Kast- alcanzó a estructurarlo.

Desde el gobierno aseguran que, desde inicios de abril, existe un plan de seguridad, el que, tal como anunció la exministra en el Senado a principios de abril, contempla siete ejes estratégicos: combate al crimen organizado y terrorismo, recuperación territorial, prevención integral del delito, fortalecimiento policial, análisis criminal y coordinación con municipios, seguridad privada y sociedad civil, y nuevos desafíos ministeriales. En este documento -aún a la espera de que sea formalizado mediante una resolución exenta- se detallarían acciones concretas y objetivos.

El plan -agregan quienes formaron parte del equipo de Steinert- incluye seis nuevos proyectos de ley, entre ellos, el que castiga incivilidades; el que crea un registro de vándalos; el llamado fin a la puerta giratoria internacional (meter a la cárcel a quien haya sido expulsado por temas penales y reingrese de forma ilegal al país) y una reforma a Carabineros que incluye una modernización institucional, un aumento de salarios para policías en comunas de alto riesgo, la reintegración de personal en retiro y la supresión de los oficiales de enlace en delegaciones.

La gran duda instalada es si La Moneda se guardó otras medidas y anuncios de mayor impacto para que Kast los presentara en su primera Cuenta Pública del 1 de junio.

Una de las interrogantes que rodearon la salida de la exfiscal es que, si había un plan, por qué no se le dio el apoyo político y comunicacional para que Steinert lo luciera.

Hay varias versiones al respecto, que diversas fuentes de gobierno y de los partidos oficialistas comentan en privado.

La principal es que a la ministra se le entregaron varios adelantos para que ella los administrara -y los luciera- en estos dos primeros meses de gobierno, pero no logró hacerlo, debido a la seguidilla de errores que la fueron hundiendo. Agregan que el propio Kast le pidió el exdiputado Darío Paya que reforzará a la ministra, sumándose a un equipo de crisis integrado, además, por el presidente de Republicanos, Arturo Squella; Marcelo Rojas, exdirigente de la Juventud UDI; y el abogado Emiliano García.

La gran apuesta de Steinert era adelantar el plan en una sesión especial de la Cámara de Diputados, el martes 11 de mayo. Pero esa tarde, mientras la noche comenzaba a caer en Valparaíso, todo salió mal.

La atención mediática y el foco de La Moneda ese día estuvo puesta en el inicio de la discusión -y votación- de la megarreforma en la Comisión de Hacienda de la Cámara Baja. Tanto así, que el diputado de la UDI y miembro de la comisión, Jaime Coloma, pidió al presidente de la instancia, el republicano Agustín Romero, que la comisión hiciera un receso para poder estar presente en la exposición de Steinert, quien esperó sola junto su jefe de gabinete, Francisco Chambi, que le dieran el vamos para ingresar al hemiciclo.

Por ahora, Arrau tiene todos estos suministros a la vista para intentar saldar la principal deuda pendiente de Kast.

“La seguridad requiere acuerdos amplios”, afirmó Arrau esta semana en sus redes sociales, en uno tono muy distinto a la que usó en campaña.

El Senado convocó a Arrau para el 2 de junio a una sesión especial para analizar el estado de seguridad del país.

Mayo 24, 2026 • 1 hora atrás por: LaTercera.com 38 visitas 2126171

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