La DGT espera 6.880.000 desplazamientos de largo recorrido entre las 15:00 del viernes 28 y la medianoche del lunes 31 de agosto. Es la última operación especial del verano de 2026 y mezclará a quienes vuelven a casa con quienes comienzan sus vacaciones en septiembre.
El operativo cierra una temporada en la que Tráfico calculó más de 104 millones de viajes por carretera. Esta vez, además de ordenar una circulación especialmente intensa, los agentes buscarán un gesto muy reconocible: bajar la vista hacia la pantalla del teléfono.
Los regresos desde la costa y las zonas de descanso coincidirán con las salidas habituales de un fin de semana de agosto. A ellos se sumarán vehículos extranjeros que se dirigen hacia otros países europeos y el tráfico, con muchas motos, generado por el Gran Premio de Aragón de MotoGP.
Para aliviar los puntos conflictivos, se habilitarán carriles reversibles y adicionales y se propondrán itinerarios alternativos. También se paralizarán obras, se limitarán eventos que ocupen la calzada y habrá restricciones concretas para mercancías peligrosas, transportes especiales y determinados camiones.
Los radares fijos y móviles seguirán controlando la velocidad, mientras los helicópteros Pegasus y los drones aportarán vigilancia desde el aire. Las cámaras, furgonetas y motos camufladas se emplearán expresamente para detectar el uso del móvil, la falta de cinturón y otras infracciones.
Eso cambia la idea de que basta con frenar al ver un radar. Una furgoneta elevada permite observar el habitáculo de otros vehículos y una moto sin distintivos puede circular cerca durante el tiempo necesario para comprobar la conducta. Dejar el teléfono suelto en un asiento no acarrea automáticamente la misma multa, pero cogerlo mientras se conduce sí abre la puerta a la sanción.
Usar manualmente un teléfono, leer o enviar mensajes durante la conducción se castiga con 200 euros y una pérdida de entre tres y seis puntos. La cifra máxima se aplica al conductor que lo sujeta con la mano. Los distintos supuestos dependen de cómo se utilice y dónde esté colocado, no de que el aparato esté encendido dentro del vehículo.
Mirar una notificación, cambiar una canción o escribir un destino obliga a apartar atención y vista de la carretera. Un soporte no convierte la manipulación en segura ni autorizada. La ruta debería configurarse antes de arrancar o durante una parada fuera de la circulación. El manos libres evita tocar el terminal, aunque una conversación también puede restar concentración.
La vigilancia de las distracciones alcanza incluso a los usuarios que van a pie. Cruzar mirando la pantalla puede acabar en multa si la distracción deriva en otra infracción, aunque no exista una sanción independiente por el simple hecho de mirar el teléfono.
El viernes se esperan complicaciones entre las 16:00 y las 22:00, y el sábado entre las 9:00 y las 13:00. El domingo, los accesos a playas serán conflictivos por la mañana y el regreso ganará intensidad de 16:00 a 23:00.
El lunes habrá trayectos costeros por la mañana y circulación de retorno durante casi toda la jornada, de nuevo con una franja delicada entre las 16:00 y las 23:00. Si aparece una retención, el móvil puede informar antes del viaje; una vez en marcha, debe quedarse fuera de las manos.
Imágenes | Dall-E con edición
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La noticia
La DGT prepara la vuelta de las vacaciones y tiene un objetivo muy concreto: quien vaya mirando el móvil
fue publicada originalmente en
Xataka Móvil
por
Manuel Naranjo
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