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La diplomacia del panda: cuando la conservación vende entradas

El Ciudadano

Por Camila Ahumada Ortiz

Hubo un tiempo en que las grandes potencias competían por llenar sus zoológicos con animales exóticos traídos desde los rincones más remotos del planeta. Incluso hubo una época en que también exhibía personas indígenas como curiosidades coloniales. Hoy esas prácticas nos parecen inaceptables. Sin embargo, seguimos haciendo algo sorprendentemente parecido. Solo cambiamos el discurso. Ya no hablamos de exhibición. Hablamos de conservación.

Pocas especies representan mejor esa contradicción que el panda gigante.

China entendió hace décadas que el panda vale mucho más vivo que muerto. Hoy no regala pandas: los arrienda. Son parte de su estrategia diplomática, de acuerdos internacionales, de cooperación científica y de una sofisticada política de poder blando. El panda dejó de ser solamente un animal para transformarse también en un activo político y económico.

Lo llamativo no es que China utilice al panda como herramienta diplomática. Lo llamativo es que todavía existan instituciones convencidas de que recibir uno constituye un símbolo de prestigio y una oportunidad para atraer visitantes.

La campaña de Buin Zoo para traer un panda gigante a Chile no puede analizarse al margen de esa realidad. Un panda significa notoriedad internacional, aumento del turismo, patrocinadores, cobertura mediática y miles de personas haciendo fila para conocer al nuevo rostro de una institución que opera como centro de entretenimiento. Es ingenuo pensar que la dimensión económica del proyecto es secundaria.

Lo paradójico es que el panda gigante dejó de estar catalogado como especie En Peligro gracias a la protección de sus bosques, la restauración de ecosistemas y la reducción de las amenazas que enfrentaba en libertad. No porque existieran más zoológicos. La principal lección que deja esta especie es simple: la conservación funciona cuando protegemos el hábitat.

Entonces, ¿por qué presentar como conservación sacar un panda de ese mismo ecosistema para trasladarlo a más de 17.000 kilómetros de distancia?

Cada esfuerzo político, económico e institucional destinado a importar un panda es un esfuerzo que deja de destinarse a conservar la extraordinaria fauna que ya tenemos.

Los pandas evolucionaron en los bosques húmedos de montaña de China, donde las temperaturas suelen fluctuar entre los 10 y 20 °C. Buin posee un clima mediterráneo con veranos que superan habitualmente los 30 °C. Su pelaje está adaptado al frío; consume entre 12 y 38 kilos de bambú fresco al día y depende de un ecosistema complejo imposible de reproducir completamente en cautiverio.

Pero el problema tampoco es solo el panda.

Es lo que dejamos de hacer mientras “soñamos” con traerlo.

Chile enfrenta una crisis de biodiversidad. El huemul, el pudú, el monito del monte, la ranita de Darwin, el gato andino y decenas de especies necesitan recursos para proteger los ecosistemas donde aún sobreviven. Cada esfuerzo político, económico e institucional destinado a importar un panda es un esfuerzo que deja de destinarse a conservar la extraordinaria fauna que ya tenemos.

Resulta difícil no recordar que, mientras desde hace años existe una campaña para trasladar a Sandai, el orangután que vive solo en Buin Zoo, a un santuario especializado en Brasil, hoy la prioridad es incorporar un nuevo animal al cautiverio. Si el bienestar animal fuera realmente el centro del debate, el objetivo debería ser que hubiera menos animales encerrados, no más.

Buin Zoo invita a Chile a «soñar en grande».

Quizás llegó el momento de hacerlo.

Pero soñar en grande no es importar un panda para convertirlo en el nuevo rostro de un zoológico.

Es proteger los bosques donde los pandas ya viven.

Es conservar nuestros propios ecosistemas.

Es destinar recursos a nuestra fauna silvestre.

Porque el panda ya hizo su trabajo.

Nos enseñó que una especie se salva cuando protegemos su hogar.

La pregunta es si nosotros seguiremos usando esa historia para vender entradas o, de una vez por todas, decidiremos aprender de ella.

Por Camila Ahumada Ortiz

Egresada en Derecho, Diplomada en Ética Protección y Legislación Animal. Parte de Fundación Abogados por los Animales.

Firma petición: No al panda gigante en Buin Zoo. Chile sueña con proteger su fauna nativa.


Las expresiones emitidas en esta columna son de exclusiva responsabilidad de su autor(a) y no representan necesariamente las opiniones de El Ciudadano.

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Julio 6, 2026 • 1 día atrás por: ElCiudadano.cl 28 visitas 2266635

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