Mucho hemos hablado acerca de la ‘crisis de las memorias’ que no solo afecta a las RAM, también al almacenamiento. La escasez, unida a la necesidad de recursos de la IA, ha disparado los precios de este tipo de componentes, algo que se está traduciendo en el lanzamiento de móviles cada vez más caros.
¿Y si en el pasado encontrásemos la solución? No es ninguna locura pensar que una de las consecuencias de este escenario es que podríamos tener de vuelta a una vieja conocida: la tarjeta MicroSD.
Hubo buenas razones para “matar” el almacenamiento expandido en los teléfonos móviles. La primera, una muy habitual que también afectó a las baterías extraíbles, el diseño. Los cuerpos ‘unibody’ buscaron sellar todo lo posible los terminales y esto implicaba eliminar ranuras accesibles desde el exterior, también con el objetivo de mejorar su estanqueidad y resistencia, además de lograr diseños más finos.
Más allá de eso, también las propias tarjetas de memoria dejaron de tener sentido por sí mismas cuando se empezaron a popularizar los almacenamientos más generosos: los 64 GB ya quedaron en el pasado y la mayoría de nuevos lanzamientos traen versiones a partir de los 256 GB, incluso no es extraño ver móviles con 1 TB. Con semejante capacidad, invertir en una tarjeta de memoria externa pierde lógica.
Además, la propia tecnología de las unidades de almacenamiento interno son mejores que las externas, ofreciendo mayores velocidades de lectura y escritura.
Pero entonces llegó la crisis de los componentes, todo se encareció y los fabricantes vuelven a pensar en la tarjeta de memoria externa como una solución de compromiso para no tener que disparar el coste de fabricación de sus dispositivos y, por tanto, el precio final que tendrá que pagar por ellos el usuario.
Retornar a esta antigua solución es algo relativamente sencillo, especialmente si se utiliza una fórmula basada en el uso compartido de la ranura para la tarjeta SIM. Las ranuras SIM híbridas dejan la elección de su utilización a gusto del consumidor, pudiendo poner dos tarjetas de teléfono o una tarjeta SIM y una tarjeta MicroSD.
A cambio, esta imperfecta solución nos castigaría en términos de velocidad del almacenamiento, lo que a su vez también puede empobrecer la experiencia del usuario, pero parece un peaje a pagar si queremos volver a tener móviles con precios que no sean un disparate.
Imagen de portada | Generada con Gemini
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La noticia
La disparatada subida de precio de los móviles tiene una consecuencia lógica: el regreso de la MicroSD
fue publicada originalmente en
Xataka Móvil
por
Noelia Hontoria
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