La economía está envejeciendo… y las empresas todavía no lo entienden

Durante años, el mercado laboral operó bajo una lógica casi incuestionable: a mayor edad, menor empleabilidad. Sin embargo, esa premisa empieza a resquebrajarse frente a una realidad demográfica y económica imposible de ignorar. El problema es que las empresas aún no lo terminan de asumir.

Una encuesta realizada por Lukkap a países miembros de Career Star Group —la mayor red global de outplacement— entre 13 países de Europa, Asia, Oceanía y América Latina, muestra un fenómeno tan evidente como contradictorio: el talento senior comienza a ser reconocido como estratégico, pero las estructuras laborales todavía no están preparadas para integrarlo de verdad.

La hipótesis es incómoda, pero necesaria: las organizaciones no enfrentarán sus mayores problemas de talento por falta de jóvenes, sino por no saber reutilizar experiencia.

El estudio revela que las principales razones para contratar trabajadores mayores de 55 años son precisamente aquellas capacidades que hoy más escasean en las empresas: experiencia, confiabilidad y capacidad de resguardar conocimiento organizacional. Y no es casualidad. En un entorno económico incierto, con alta rotación, automatización acelerada y menor lealtad organizacional, el criterio empieza a valer tanto como la velocidad.

Pero al mismo tiempo aparece la gran paradoja: aunque existe mayor apertura hacia el talento senior, la mayoría de las compañías aún no desarrolla políticas concretas para incorporarlo. Más del 60% de los países participantes declara no contar con programas específicos para trabajadores 55+, mientras que casi el 70% reconoce no medir indicadores relacionados con diversidad etaria.

Es decir, las empresas dicen valorar la experiencia, pero todavía gestionan el empleo como si la vida laboral terminara a los 60.

Lo más interesante es que las barreras detectadas son, en su mayoría, percepciones más que realidades. Las principales trabas mencionadas fueron las expectativas salariales y la supuesta brecha digital. Sin embargo, nuestra experiencia acompañando programas de transición laboral muestra algo distinto: la mayoría de las personas senior sí está dispuesta a reinventarse, capacitarse y trabajar bajo formatos más flexibles. El problema no suele ser la adaptación del talento; es la rigidez de los modelos organizacionales.

Aquí aparece un cambio profundo que muchas compañías todavía subestiman. El trabajo senior ya no se proyecta desde cargos permanentes o carreras lineales. La encuesta muestra que los formatos donde más se integra talento 55+ son roles de consultoría, proyectos, liderazgo y posiciones funcionales clave. En otras palabras, el mercado comienza lentamente a moverse desde la lógica del retiro hacia la lógica del reaprovechamiento del conocimiento.

Y eso cambia completamente la conversación. Porque el envejecimiento laboral ya no es solo un desafío previsional o social. Es, cada vez más, un tema de competitividad económica. Países que logren extender inteligentemente la participación laboral de personas mayores tendrán ventajas en productividad, transferencia de conocimiento y resiliencia organizacional. De hecho, algunas economías ya avanzan en esa dirección. Australia, por ejemplo, implementa incentivos estatales para fomentar la contratación de trabajadores mayores, entendiendo que desaprovechar experiencia es también perder capacidad de crecimiento.

Chile todavía observa este fenómeno con demasiada lentitud. Seguimos operando con estructuras laborales diseñadas para una expectativa de vida que ya no existe. Mientras la longevidad aumenta, las trayectorias profesionales siguen siendo rígidas. Jubilación o continuidad total. Dentro o fuera. Vigente o descartado.

Pero el futuro del trabajo probablemente no se moverá en esos extremos, sino en esquemas híbridos, intergeneracionales y flexibles, donde la experiencia dejará de ser vista como costo y comenzará a entenderse como infraestructura crítica para las organizaciones.

Porque quizás el gran error de esta época es creer que el talento envejece. Cuando lo que realmente envejeció fue la manera en que las empresas entienden el trabajo.

*La autora de la columna es directora ejecutiva de Lukkap Chile

Junio 22, 2026 • 3 horas atrás por: LaTercera.com 34 visitas 2223073

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