Empezar a rodar sin un guion terminado es algo común en el cine de hoy en día, pero en los 90, no tanto. Por eso Russell Crowe dudaba que Gladiator pudiera acabar bien: empezaron a rodar con 32 páginas terminadas, que finalizaron en las primeras dos semanas, y a Ridley Scott no le quedó más…
Artículo original publicado en SensaCine
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