
Ni los 34 grados, ni la ausencia de sombras, ni esperas de hasta 4 horas bajo el sol han podido con las ganas de ver de cerca a León XIV a bordo del papamóvil. "Merece la pena", asegura un vecino de Pontevedra, que ha bajado este fin de semana a Madrid para ver al Papa.
No se ha despegado desde las 3 de la tarde de la sombra que ha conseguido en la esquina de la Plaza de la Villa, engalanada con banderas de España y del Vaticano. Espera verle pasar con el papamóvil, algo que no consiguió el sábado.
La misma suerte espera una familia de Alcalá de Henares, apostados con sus banquetas desde las 14.30 horas en la calle Mayor bajo un sol de justicia. No se lo quieren perder porque es "un momento histórico".
A la misma hora estaban esperando ver pasar el papamóvil dos amigas de Colombia, que esperan ver a León XIV aunque solo sea de lejos. "Su mensaje de bondad cala en el corazón", ha asegurado.
Igual que un matrimonio que ha volado desde Atlanta, Estados Unidos, solo para verle. Marido y mujer confían en ver de cerca a León XIV. Para eso no han dudado en desafiar las altas temperaturas sin una sola sombra a la vista en la explanada de la Catedral de la Almudena. "Estoy muy emocionada, al borde de las lágrimas", confesaba ella.
Banderas de España, del Vaticano, de Perú, Venezuela, Ucrania o Argentina han hecho de parasoles improvisados aleteando a la llegada y salida de León XIV en su papamóvil.
((HABRÁ AMPLIACIÓN))
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