Hasta hace poco y durante años, la velocidad de nuestra red local ha ido muy por delante de la velocidad real de Internet. Tener cables Gigabit en casa sobraba cuando las conexiones son de 300 o 600 Mbps. Sin embargo, de cara a este 2026 recién comenzado (y al futuro más cercano) las tornas han cambiado: con el despliegue de la tecnología XGS-PON por parte de operadores como Digi, Orange y Movistar, la conexión a la red ha alcanzado e incluso superado a la infraestructura doméstica media.
Ante este salto, impulsado por planes como el de Telefónica que durará hasta 2030, seguramente pienses que hay que correr a comprar cables de calidad y premium pensando que "más es mejor". La realidad técnica es diferente: para volar a 10 Gbps no es necesario gastar una fortuna, es solo cuestión de elegir el estándar correcto. Los operadores lo han demostrado.
Si miramos qué incluyen las operadoras en sus routers de última generación (como el Livebox Infinity o el nuevo Smart Wifi 7 de Movistar), la respuesta es unánime: según la información de BandaAncha, las telecos están apostando por un cable Ethernet de categoría 6A (Cat 6a).
No se trata de una decisión de ahorro de costes, sino de una razón técnica. El protocolo 10GBASE-T requiere un ancho de banda de al menos 400 MHz. Entonces, ¿qué opciones de cables Ethernet son las más ideales? Hagamos una distinción entre dos:
Tabla comparativa de los cables Ethernet. Fuente: Xataka Móvil
Como hemos comentado anteriormente en Xataka Móvil, elegir el cable correcto marca la diferencia. Pero en este caso, irse a categorías superiores suele ser contraproducente, a la par que mucho más costoso. Y un detalle importante: no te guíes por los colores del cable, ya que estos indican usos en entornos empresariales (rojo para críticos, azul para datos, etc), no su velocidad.
En tiendas online empiezan a abundar los cables Cat 7 y Cat 8, unos que prometen velocidades teóricas de 40 Gbps. Sobre el papel son superiores, de hecho, no están de más para tener holgura con el ancho de banda. No obstante, en la práctica de tu hogar, son problemáticos por dos motivos:
Tener fibra de 10 Gbps y un cable Cat 6a no servirá de nada si conectas el cable a un puerto Gigabit estándar. Si notas que recibes menos velocidad de la que pagas, el culpable suele ser el hardware final: la mayoría de placas base y portátiles siguen montando tarjetas de red de 1 Gbps, o con suerte, 2,5 Gbps.
Para ver el 10.000 Mbps en un test de velocidad, necesitas lo siguiente:
Más allá del número en el test de velocidad o en la descarga (recuerda, los servidores deben proporcionar esa velocidad para un único usuario), el verdadero motivo para exigir fibra de 10 Gbps no es descargar un juego en dos segundos, sino la propia estabilidad de la red.
La tecnología XGS-PON multiplica la capacidad de la conexión que compartimos con los vecinos, evitando la saturación en horas punta que sufre la actual GPON. Es la incómoda verdad de la fibra: compartimos ancho de banda, y tener un carril de 10 Gbps garantiza que no haya atascos.
Mientras miramos de reojo al futuro con estándares como Ultra Ethernet para la IA o las pruebas de Digi con los 50 Gbps, la realidad de hoy es que el Cat 6a es el rey de la casa. Barato, eficiente y listo para aprovechar la conexión a Internet más rápida de la actualidad.
Imagen de portada | Composición con imágenes de Pixabay y Nokia
En Xataka Móvil | Tengo la fibra Pro-Digi de 10 Gbps y quiero cambiar a una tarifa inferior. La velocidad no es lo único que perderé por el camino
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La noticia
La fibra de 10 Gbps ya está aquí y nos obliga a mirar el cable de red. Pero comprar uno de los más caros es tirar el dinero
fue publicada originalmente en
Xataka Móvil
por
Pepu Ricca
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