Inés Morencia
Valladolid 18 jul (EFE).- Rafael Álvarez, El Brujo, tendrá que volver a competir este domingo en Olmedo (Valladolid) ante un poderoso enemigo, la final de un Mundial de fútbol en la que España se juega el título, como ya le sucedió en Almagro (Ciudad Real) con la final de Sudáfrica, en la que los españoles se impusieron con el legendario gol de Andrés Iniesta.
Ahora el escenario es el "Olmedo Clásico", un "sitio emblemático, que inspira mucho, por la disposición circular del espectador, que se nota mucho en el escenario", según el reconocido actor andaluz, que subirá el domingo a la Corrala del Palacio del Caballero de Olmedo media hora más tarde de lo previsto.
Porque el fútbol manda, y nadie quiere perderse esa final entre España y Argentina, 16 años después; aunque los aficionados al teatro tampoco están dispuestos a dejar de disfrutar de un actor tan carismático, que se tendrá que adaptar a la euforia del público, si ganan los de Luis de la Fuente, o al bajón anímico, si pierden ante los de Messi, el gran ídolo.
"Por el momento, la representación se ha retrasado hasta las 23.30 horas, porque va a haber un espectáculo en el descanso, como en la Superbowl, pero podría comenzar aún más tarde, si hubiera prórroga, o incluso penaltis", ha explicado El Brujo en una entrevista con la Agencia EFE.
Aunque él "pasa un poco" del fútbol, a sus hijos les gusta, así que en su casa hay seguimiento.
"No me arrastra, ni con el éxito, ni con el fracaso. La locura del fútbol la ha desatado la televisión, las tecnologías y las redes sociales. Que este partido lo vayan a ver 800 millones de personas en el mundo, es una locura", ha comentado.
Ese escenario no podría darse en el teatro "porque eso lo destruiría, ya que este tiene un carácter público, pero también íntimo, y estar ante más de 800 personas ya supondría dimensionarlo", ha advertido.
Por tanto, en su obra "Volar con los pies en el suelo", asumirá más improvisación que nunca, según la actitud del público tras el trascendental encuentro, pero siempre manteniendo en ella ese homenaje a los cómicos del Siglo de Oro que, no tenían que competir con el fútbol, "pero sí con los vendedores de fruta, que se colaban en el teatro, o los gritos de los niños".EFE
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