Dueño de una narrativa que marida poesías y algún otro adorno literario, un ritmo heredado de sus años en Paraguay, su devoción por Ricardo Arjona y hasta una pizca de religión, el “trova” se ha asentado como una voz determinante del fútbol chileno. A continuación, repasa la ruta que lo hizo posible y su auspicioso presente.
completa toda los campos para contáctarnos