Dejemos —por ahora— a un lado la pelota. Lejos de los focos, en su intimidad, Gonzalo Fouillioux se propuso desafiar esa narrativa de redes sociales de que un periodista que además es rostro de TV, por el solo hecho de aparecer en pantalla, normalmente no interactúa ni sigue a otros usuarios. Él todavía prefiere compartir, debatir, incluso bromear con algún personaje de Twitter/X. Y ese trato horizontal, más allá del fútbol y los medios, tal vez sea lo que más rescató de su viejo, “Tito”, que a menudo dejaba lo suyo para escuchar a la gente de a pie, conversar un rato con ellos. Acá, el menor de los Fouillioux —apasionado por el deporte, autoexigente, sensible a algunas críticas, empático— hablará de los buenos y malos momentos familiares, sus luchas personales y su sueño de ser padre. De todo, menos de su equipo. No cree que sea el momento de revelarlo, pero deja un spoiler: “Yo creo que mi papá tuvo una influencia incluso…”.
completa toda los campos para contáctarnos