
La frontera de Beni Enzar entre Melilla y Marruecos ha comenzado este sábado una reapertura gradual tras permanecer prácticamente dos días cerrada como consecuencia de los reiterados intentos de entrada irregular protagonizados por cientos de migrantes marroquíes.
Según ha informado la Delegación del Gobierno, la reapertura se está llevando a cabo de forma escalonada y, por el momento, únicamente para facilitar el tránsito de los vehículos de la Operación Paso del Estrecho (OPE).
El operativo consiste en permitir el acceso a la rampa de entrada y salida de grupos de alrededor de veinte vehículos. Una vez que estos superan los controles de las autoridades marroquíes, se autoriza el paso de una nueva tanda de automóviles.
La Delegación ha precisado que el ritmo de apertura se irá modulando en función de la evolución de la situación y atendiendo exclusivamente a criterios de seguridad.
El paso fronterizo permanecía cerrado desde las 22.00 horas del jueves, tras los numerosos intentos de entrada irregular en Melilla por parte de cientos de migrantes marroquíes. Según datos oficiales, 130 personas lograron acceder a la ciudad durante estos episodios.
La pasada madrugada ha estado marcada por una intensa actividad en el perímetro fronterizo, con el uso continuado de material antidisturbios por parte de las fuerzas de seguridad y el constante tránsito de vehículos de la Policía Nacional y la Guardia Civil.
La Delegación del Gobierno ha señalado además que, a lo largo de la tarde del viernes, varios grupos de migrantes intentaron aproximarse a distintos puntos del perímetro fronterizo y de la frontera de Melilla, aunque todos los intentos fueron interceptados por las fuerzas de seguridad marroquíes antes de alcanzar el vallado o los pasos habilitados.
El dispositivo especial de seguridad continúa plenamente activado y preparado para responder a los distintos escenarios que puedan producirse. Las autoridades españolas mantienen una coordinación permanente con las marroquíes para adaptar la respuesta operativa en función de la evolución de los acontecimientos.
REFUERZO DE LA ATENCIÓN HUMANITARIA AFECTADOS OPE
El cierre ha afectado principalmente a más de 2.000 viajeros de la Operación Paso del Estrecho, en su mayoría ciudadanos marroquíes residentes en distintos países europeos que se dirigían a Marruecos para pasar las vacaciones con sus familias. Ante la prolongación de la clausura, la Ciudad Autónoma reforzó durante el viernes el dispositivo de atención humanitaria para los afectados.
Entre las medidas adoptadas figuró el traslado de familias con menores y personas mayores al pabellón Lázaro Fernández mediante autobuses de la Cooperativa COA, donde Cruz Roja habilitó camas para que pudieran pernoctar y darles alojamiento gratuito.
Asimismo, la Consejería de Políticas Sociales adquirió grandes ventiladores para hacer frente a las altas temperaturas y, desde el centro San Francisco, preparó las primeras 900 bolsas con bocadillos, agua y zumos para su distribución entre los viajeros.
El operativo también incluyó la instalación de más de 500 sillas, unas 200 hamacas de playa, zonas de sombra, alfombras para el descanso, puntos de agua y suministro eléctrico, además del despliegue de 30 informadores medioambientales y la ampliación del número de aseos portátiles.
Por su parte, la empresa Valoriza instaló once grifos de agua en las inmediaciones de Beni Enzar para garantizar el abastecimiento mientras persistan las restricciones. Las autoridades españolas y marroquíes continúan siguiendo de forma permanente la evolución de la situación con el objetivo de normalizar el tránsito fronterizo en cuanto las condiciones de seguridad lo permitan.
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