Granada, 22 jun (EFE).- Una investigación liderada por la Universidad de Granada revela que consumir fruta en la cena se asocia con un mejor control de la glucosa nocturna en adultos con obesidad, frente al discurso "alarmista" que demoniza el azúcar de la fruta y su consumo a esas horas.
El trabajo, publicado en la revista 'Clinical Nutrition', analiza cómo se relaciona cada comida del día con la respuesta posterior de glucosa en sangre en adultos con obesidad, informa la Universidad, y muestra que los desayunos con mayor consumo de fruta, lácteos, café o té sin azúcar añadido y de proteína se asociaron con una menor variabilidad glucémica posterior, lo cual es positivo para la salud.
En cambio, los almuerzos ricos en carbohidratos se relacionaron con una mayor variabilidad glucémica posterior. En la cena, una mayor ingesta de fruta se asoció con una mejor respuesta de la glucosa durante la noche, mientras que el consumo de bebidas alcohólicas, carnes procesadas y pan o pasta refinada mostró la respuesta contraria.
La principal novedad del trabajo radica en haber evaluado de forma "exhaustiva" y en condiciones de vida real cómo la composición de cada comida principal se relaciona con la respuesta posterior de glucosa.
Para ello, los participantes llevaron durante 14 días un monitor continuo de glucosa, un pequeño sensor que mide de manera ininterrumpida los niveles de glucosa en sangre.
Durante ese periodo, se evaluó la ingesta de alimentos, con especial atención al desayuno, el almuerzo y la cena. De este modo, los investigadores emparejaron cada comida con su correspondiente respuesta glucémica en el día a día de estas personas, fuera de entornos controlados de laboratorio, lo que ofrece una perspectiva más generalizable de los resultados.
Juan José Martín Olmedo, investigador de la Universidad de Granada y primer autor del estudio junto a Lucas Jurado Fasoli, autor sénior, subraya que los resultados de este trabajo permiten reivindicar el papel saludable de la fruta, también en la cena.
"En redes sociales se ha extendido un discurso alarmista que demoniza el azúcar de la fruta y desaconseja su consumo, especialmente por la noche, pero nuestros datos muestran justo lo contrario", señala.
Más allá de su contenido en azúcares, la fibra y los compuestos bioactivos favorecen globalmente una mejor respuesta posterior de glucosa, precisa Martín, que explica que en una población con riesgo elevado de diabetes tipo 2, renunciar a la fruta por miedo infundado "podría ser incluso contraproducente". EFE
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