Moscú, 12 mar (EFE).- La guerra en Irán está generando tensiones en las importaciones rusas. Mientras las exportaciones del petróleo se ven beneficiadas por la subida del precio del barril, los rusos sufren escasez de alimentos y encarecimiento de los productos tecnológicos.
Envalentonado por el aumento de los precios del petróleo, el presidente ruso, Vladímir Putin, incluso pidió a Europa señales para reanudar las exportaciones de hidrocarburos -prácticamente paralizadas por la guerra en Ucrania- ante el bloqueo del estrecho de Ormuz.
La revalorización del crudo un 30 % desde los 72 dólares del inicio del conflicto es un alivio para las arcas rusas. Y es que tan sólo en los primeros dos meses del año ya casi se alcanzó el déficit previsto para todo 2026, de 3,45 billones de rublos (43.585 millones de dólares) después de que los ingresos por la exportación de hidrocarburos cayeran un 47,1 % interanual.
Igualmente se espera que escaseen y suban de precio a corto plazo frutas y verduras que Rusia importa de Irán, pero también todo lo que antes pasaba por el estrecho de Ormuz, ahora bloqueado, como productos tecnológicos que eluden las sanciones a Moscú.
El Kremlin declaró que la de Irán no era su guerra y que miraría por su propio beneficio, "por muy cínico que pueda parecer", en palabras de su portavoz, Dmitri Peksov.
En respuesta, la Bolsa de Moscú agradeció la agresión contra Irán y su índice superó los 2.865 puntos a 11 de marzo, su nivel más alto desde septiembre de 2025.
Las empresas que mejor rindieron ante el cierre del estrecho fueron petroleras como Tatneft, Russneft y Rosneft, que escucharon cómo Europa y Asia aumentaban su interés por los recursos energéticos.
Por primera vez en la historia el crudo ruso Urals -que llegó a superar los 100 dólares- se está vendiendo a la India a un precio superior al Brent, aunque también han aumentado notablemente los costes del transporte marítimo, lo que reduce los beneficios.
Cualquier incremento del precio del crudo ruso Urals por encima de los 59 dólares contemplados por el presupuesto ruso contribuye a reducir el déficit. Con todo, según el diario Izvestia, incluso un incremento prolongado de 11 dólares del barril sólo reduciría un 0,1 % el déficit.
Otro regalo fue la manga ancha de Estados Unidos a Rusia, que le permitió reanudar durante un mes las ventas de crudo a la India, después de que los envíos cayesen un 47 %, hasta los 1,15 millones de bpd, en comparación con la media del pasado año.
El año pasado Moscú y Teherán incrementaron sus intercambios aproximadamente en un 13 %, hasta los 5.000 millones de dólares, sin embargo el cierre del estrecho y las fronteras terrestres ponen en peligro ese comercio.
El 60 % de las exportaciones iraníes a Rusia son alimentos, dominando los suministros de apio (90 %), pistachos (90 %), berenjenas (80 %) y kiwis (50 %), por ejemplo, lo que puede llevar a un notable desabastecimiento para los supermercados rusos.
Según el exportador iraní Sabz Gostaran Gilan Fruit, el 40 % de los pimientos y berenjenas (se producen aproximadamente 500.000 toneladas al año) exportadas por Teherán fueron a parar a Moscú este invierno.
En 2023 las importaciones de pimientos ascendieron a 113.800 toneladas, las de berenjenas, a unas 25.000.
Otros datos indican que todavía en 2023 el país persa exportó a Rusia 55.000 toneladas de ciruelas, melocotones y cerezas, así como 74.000 toneladas de cítricos y 17.600 de uvas.
El claro dominio persa sobre el mercado del pistacho podría dejar a su aliado sin una opción asequible para el consumidor ruso, pero una guerra prolongada también afectaría al mercado mundial.
También se suspendieron los envíos de materiales de construcción, como el cemento, azulejos y cerámica. Pero la guerra también paraliza la exportación rusa, en este caso de metales, fertilizantes, madera y aceites.
El producto más notorio, cuyos envíos según algunas fuentes ya ha sido reanudado, es el grano, siendo la República Islámica el tercer mayor comprador de grano ruso (6,4 %) después de Egipto (19,1 %) y Turquía (16,5 %).
Según Rusagrotrans, entre julio de 2025 y febrero de 2026 Irán importó casi seis millones de toneladas de grano.
Sin embargo, no es solo la balanza comercial con Irán lo que está en juego, sino todo lo que cruce el estrecho de Ormuz, por lo que las exportaciones e importaciones rusas están maniatadas por la inestabilidad en la región.
En las próximas semanas se esperan aumentos de precios de entre un 20 % y 30 % en aquellos productos que llegaban a través del golfo Pérsico, mientras que a mediano plazo se pueden estabilizar en un aumento del 10 %-15 %.
Especialmente susceptibles al encarecimiento son las importaciones rusas que esquivan las sanciones internacionales, principalmente los productos tecnológicos de Lenovo, Apple, HP, Dell y otras marcas que suministra Emiratos Árabes Unidos.
Por otro lado, Rusia también encuentra ventajas con el encarecimiento de otros productos, como el aluminio.
Según la prensa internacional, empresas automotrices japonesas, quienes ya rechazaron el metal ruso por la guerra de Ucrania en 2022, iniciaron negociaciones con la empresa rusa Rusal para posibles suministros después de que se revalorizara dicho producto en la Bolsa de Metales de Londres un 4,6 % el 5 de marzo, alcanzando los 3.430 dólares por tonelada y en los que se mantiene hasta ahora, cifra récord desde 2022.EFE
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