La historia de la cajera de supermercado que trabaja a media jornada y cuida a 80 gatos callejeros y 20 en su casa
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La historia de la cajera de supermercado que trabaja a media jornada y cuida a 80 gatos callejeros y 20 en su casa

La joven es conocida como la “Superwoman de Toledo”, quien lejos de los cómics o las películas, se enfrenta a un desafío real todos los días
Sandra Sánchez Calvo es una joven cajera de supermercado que trabaja a media jornada en Toledo. En sus ratos libres, se dedica a rescatar y cuidar de animales abandonados, entre los que actualmente se encuentran 80 gatos callejeros repartidos en cinco colonias y 20 gatos y perros que viven bajo su techo.
De acuerdo con La Vanguardia, Sandra decidió dedicar su vida a los animales desfavorecidos con tan solo 14 años, al mudarse de Aranjuez (Madrid) a Toledo. Allí tomó conciencia de la dura realidad de los animales callejeros.
“Recuerdo cómo algunos vecinos ponían veneno para matarlos y llegué a presenciar disparos contra ellos sin que nadie hiciera nada”, relató la joven. “Esa impotencia y tristeza marcaron el inicio del camino que hoy sigo recorriendo”, destacó.

Una vida por y para los animales
Su entrega en el rescate y cuidado de los animales es, según Sandra, una convicción y estilo de vida que define su día a día. No obstante, el camino no ha sido fácil. La joven ha tenido que renunciar a numerosas actividades por su compromiso.
“No tengo tiempo para salidas con amigos, ocio o vacaciones. Dirijo toda mi energía en ellos, y es algo que veo haciendo toda mi vida. Volvería a nacer y haría lo mismo”, afirmó Sandra.
Actualmente, la joven no solo atiende a gatos callejeros de Toledo o Aranjuez, sino también lidia con los extremos del sufrimiento animal. Algunos de ellos han llegado a su casa tras haber sido atropellados, mutilados o encontrados en condiciones de salubridad gravísimas.
“Todos los que viven conmigo tienen historias de dolor y abandono. Nadie desea hacerse cargo de gatos adultos con problemas crónicos, pero yo no puedo mirar hacia otro lado”, indicó Sandra.
Por otro lado, el cuidado de estos desamparados conlleva unos importantes gastos que Sandra asume con su salario. Comida, esterilizaciones, curas, vacunas, visitas al veterinario… “Con mi sueldo pago todo”, subrayó la rescatadora.
Los desafíos del día a día
La historia de Sandra consiste en un no parar de enfrentarse a obstáculos y dificultades para gestionar sus cinco colonias, recorriendo diferentes puntos de Toledo y, ocasionalmente, Aranjuez, para asegurarse de que no falte ni comida ni agua para sus animales.
La rutina de Sandra comienza desde muy temprano, dando de comer a los gatos y perros que conviven con ella, para después salir a atender las necesidades de los gatos que custodia fuera. “Parece increíble, pero este es mi día a día. Soy la única que se ocupa de estas colonias, cuidándolos y organizando partidas al veterinario cuando es necesario”, reconoció la joven.
Entre las escenas más duras que más ha tenido a la animalista, está el hallazgo de una camada de gatitos maltratados o incluso quemados. Para ella, esta problemática no solo radica en la crueldad, sino también en una falta de educación y sensibilización.
Una práctica muy común en el pueblo donde vive es que “a menudo, ve como los niños, en lugar de proteger o alimentar a los animales, les lanzan piedras”, señaló.

Una heroína entre los vecinos
El compromiso de Sandra ha hecho que se convierta en una figura destacada para los vecinos de la zona. De esta manera, le llegan avisos de todas partes sobre casos de atropellos, heridos o enfermos. “Mi teléfono suena más que el de un ministro”, bromeó la joven.
Sin embargo, ese reconocimiento no siempre trae consigo ayuda. La falta de apoyo institucional le ha obligado a asumir un papel de servicio público informal. “La gente sabe que ni la policía ni el ayuntamiento les va a solucionar estos problemas, entonces me buscan a mí como si fuera una institución oficial”, declaró Sandra.
Aunque su labor es muy desgastante, su compromiso con los animales continúa firme como el primer día, a los que acompaña en su vida e incluso en sus últimos momentos. “A menudo me encuentro con cadáveres de estos animales. Estoy aquí para que al menos pueden tener una muerte digna. Morir es lo mínimo a lo que deberían tener derecho”, lamentó la joven.
La vida de Sandra resulta inspiradora, pero también resulta un llamado de atención a las instituciones públicas y privadas para que se unan a su esfuerzo. “Tiene que haber gente como yo, o quienes actúan como yo en este mundo, porque si no, todo sería todavía más terrible de lo que ya es”, sentenció la joven.
La dedicación de Sandra la ha convertido en una heroína, por lo que muchos la llaman la “Superwoman de Toledo”, quien, lejos de las películas de Marvel, vive un desafío real todos los días.
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