La historia de «Un Parque para Las Salinas de Viña del Mar», parte 2: Justicia Ambiental

El Ciudadano

Más de 5 años han pasado desde la publicación de los comienzos de la historia del movimiento socioambiental Un Parque para Las Salinas de Viña del Mar: su formación, sus razones y los argumentos que sostienen por qué el paño Las Salinas debería ser un parque urbano-costero, especialmente por el riesgo para la salud humana derivado de la contaminación presente en suelos, aguas subterráneas y el borde costero de la ciudad.

Al día de hoy, mucho ha cambiado. Lo que comenzó como una propuesta ciudadana urbano-ambiental ha evolucionado hacia una verdadera gesta por la defensa de la salud y la vida.

Este proceso ha sido posible gracias al desarrollo de ciencia ciudadana en colaboración con científicos, bajo un enfoque interdisciplinario.

En este contexto, la empresa COPEC, a través de su filial Inmobiliaria Las Salinas, ha reactivado la fuente de contaminación mediante la excavación y remoción de suelos, los cuales, serían tratados parcialmente mediante pilas biológicas (biopilas), mientras que otra fracción sería trasladada del paño Las Salinas.

Sin embargo, es fundamental recordar que estas operaciones se iniciaron sin la implementación del Plan de Monitoreo Participativo (PMP), condición expresamente fijada y exigida por el Comité de Ministros en la Resolución de Calificación Ambiental (RCA).

Desde el inicio de estas actividades, todas las observaciones y la evidencia científica sobre el riesgo para la salud humana se han transformado en hechos sobrevinientes y consumados, los cuales han sido denunciados por la comunidad afectada ante los organismos con competencia, especialmente ante la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA).

Esta última institución ha sido cuestionada tanto por vecinos como por la alcaldesa Macarena Ripamonti, debido a una percepción de complacencia frente a los intereses del privado que debe fiscalizar.

Cabe señalar que, para enfrentar este tipo de situaciones, el Estado de Chile contempló la figura del Auditor Ambiental Independiente (AAI), mecanismo que, sin embargo, se encuentra completamente ausente en el proceso actual.

En este escenario, profundamente injusto para la salud ambiental y la vida de quienes habitan la ciudad, la comunidad de Viña del Mar, guiada por el movimiento, ha presentado ante el Segundo Tribunal Ambiental de Santiago la demanda por daño ambiental más grande en la historia de Chile. Esta acción se proyecta como un posible precedente de justicia ambiental para América Latina, dada la severidad y extensión del daño causado.

El daño ambiental acumulado por más de un siglo en Viña del Mar no ha sido inocuo. La contaminación se ha desplazado hacia el borde costero, particularmente hacia las arenas de playa, donde familias completas incluyendo niños en etapas críticas de desarrollo biológico han estado expuestas e interactuando con este reservorio de compuestos químicos tóxicos.

Esta exposición tiene efectos adversos crónicos y potencialmente mortales, entre ellos el aumento del riesgo y la mortalidad por cáncer, alteraciones del neurodesarrollo, entre otros. Además, estos efectos pueden proyectarse hacia futuras generaciones a través de mecanismos epigenéticos.

La demanda por daño ambiental, presentada por más de 1.000 vecinos de Viña del Mar, es el resultado de años de investigación independiente, desarrollada bajo un enfoque de ciencia basada en evidencia. Esta se estructura, además, sobre principios avanzados de inferencia causal, permitiendo una comprensión más robusta de la relación entre exposición y daño.

La arquitectura probatoria desarrollada en este caso se sitúa por sobre grandes precedentes internacionales de justicia ambiental, como Caso Hinkley, Caso Crosby y Desastre de Love Canal.

Como comunidad que ha debido soportar los efectos de esta contaminación, esperamos que la jurisdicción del país esté a la altura de la evidencia desarrollada. Que sea la evidencia biológica, testimonial y causal la que determine la magnitud del daño ambiental, el cual, a esta altura, resulta innegable y se manifiesta incluso a través de la experiencia directa de quienes habitan las zonas aledañas al proceso de excavación.

¿Por qué quienes habitamos la ciudad debemos pagar el costo de un megaproyecto con nuestra salud y nuestra calidad de vida?

Como comunidad sabemos que el precio de la verdad es alto. Que el camino que enfrentamos será difícil. Pero también sabemos que debemos avanzar, con convicción, por la senda de la justicia ambiental, el cuidado de la salud, la naturaleza y la vida.

Movimiento Un Parque Para Las Salinas de Viña del Mar
Contacto: unparqueparalassalinas@gmail.com

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Abril 24, 2026 • 3 horas atrás por: ElCiudadano.cl 72 visitas 2026894

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