La Política de Rebelión Popular de Masas fue hecha suya por millones de chilenos, traducida y asumida de diversas maneras por distintos sectores políticos y sociales, como desobediencia civil, rebelión popular, protestas y paros nacionales, sabotaje de masas, no violencia activa, etc.
Santiago. 15/08/2026. Hace 37 años, la llamada “Marcha del Hambre” del 19 de agosto de 1982 fue la primera gran protesta callejera realizada en el centro de Santiago en contra de la dictadura de Pinochet, que marcó el inicio de la ofensiva histórica en el combate del pueblo contra la tiranía, y fue antecedente inmediato de las protestas nacionales que comenzaron el 11 de mayo de 1983.
Así lo planteó la Dirección clandestina del Partido Comunista en una Mesa Redonda ese año, consignando también en esa ocasión las huelgas de Panal, IRT, El Teniente, el Carbón, Celulosa Arauco, la toma de la Maestranza Maipú, el Paro del 21 de Julio en la zona Oriente convocado por la Coordinadora Nacional Sindical, entre las diversas expresiones de lucha territorial de sindicatos, organizaciones poblacionales, estudiantiles, culturales, religiosas, que se desarrollaban en ese momento.
Se precisaba así que no era cierta la afirmación que empezó a circular después de que la derrota de la dictadura se logró solo y principalmente con el plebiscito de 1988, sino que fue resultado de una dura y abnegada lucha, al comienzo para sobrevivir ante la furia represiva pinochetista que dejó miles de asesinados, desaparecidos, torturados, exiliados, exonerados, con un rol fundamental de la lucha por la defensa de los derechos humanos, junto al destacado papel de la Iglesia Católica, del Cardenal Raúl Silva Henríquez en y de la Vicaría de la Solidaridad creada por él.
Después de la represión masiva y el descabezamiento de la dirección de la Jota y las direcciones del Partido, fue también tiempo de reorganización para el Partido y la izquierda, y para el movimiento sindical, estudiantil, y las agrupaciones culturales.
El 3 de Septiembre de 1980 se proclama la PRP y comienza su aplicación, organizando y apoyando las nuevas experiencias e iniciativas que se generaban en el combate de masas, promoviendo las acciones audaces, los volanteos de altura, los cadenazos, las acciones de sabotaje, las protestas, las fogatas y barricadas, los grifazos, los chapazos, la planchatón. Circulaba un folletito llamado “Tu también puedes”, que hacía alusión a estas y otras acciones que podía emprender cualquiera persona.
Este el periodo en el cual se realizan las Marchas del Hambre y en particular la del 19 de agosto de 1982, que fue en primer lugar una reacción de rechazo a la aguda crisis económica y social y el desempleo imperantes. Al hambre se respondía levantando ollas comunes en las poblaciones y barrios, de hecho la consigna central de la marcha era “Pan, Trabajo, Justicia y Libertad”.
A mediados de 1981 se produce la huelga de Panal ante el cierre y el despido de casi 3.000 trabajadores. La crisis económica precipita la intervención de varios bancos, muchas empresas van a la quiebra: IRT, Fanaloza, Paños Tomé, entre otras. Bajaron en 35% las ventas en las fuentes de soda. El ministro de Hacienda, Sergio de Castro reconocía un 19,4% de desempleo, lo que sumando el PEM era realmente 26,2%. León Vilarín, uno de los promotores del golpe de estado, denunciaba que el 50% de los 100.000 camioneros estaba cesante. Alfonso Podlech, dirigente de agricultores del sur, otro de los promotores del golpe, hacía lo mismo que Vilarín.
La marcha del 19 fue organizada por las organizaciones sindicales, la Coordinadora Nacional Sindical a la cabeza, con Manuel Bustos y Héctor Cuevas, y por las organizaciones políticas consecuentemente antidictatoriales, en primer lugar el Partido Comunista de Chile.
La Marcha fue impulsada y organizada previamente en detalle. En los días previos hubo volanteos y acciones de propaganda en todas partes. Hubo preparación minuciosa para defenderse de la represión, los manifestantes se movían rápidamente por las calles Ahumada, Huérfanos, Moneda, Agustinas. Desaparecían de un lugar y aparecían en otro. Se gritaba “Se va a acabar, se va a acabar, la dictadura militar”. Se habló de 34 detenidos, 31 de ellos denunciados ante la Vicaría de la Solidaridad.
La versión publicada por El Mercurio señalaba que los incidentes comenzaron a las 19,27 horas en Ahumada, y que “por momentos la acción policial era insuficiente”. Los manifestantes rescataban a detenidos, se defendían de la represión con los medios a su alcance, de acuerdo a un plan previamente concebido.
Si hubiera que medir con parámetro de fechas, la PRP se transforma en una política de millones entre el 3 de septiembre de 1980 y el 11 de Mayo de 1983, en un lapso de 2 años y 8 meses. No bastaba más organización y lucha de masas, o más llamados unitarios. Hacía falta algo distinto, una formulación que añadiera elementos nuevos junto a los tradicionales, que se saliera del marco impuesto por la dictadura, sobrepasándola, agregando nuevas formas de lucha. El resultado fue el cambio del estado de ánimo de las masas, la revolución de la conciencia popular, pasando de una situación de terror psicológico generalizado y conformismo producto del terrorismo de estado, a una actitud nueva de rebeldía, protesta y disposición de combate.
El proceso de acumulación de fuerzas no tenía nada de lineal. Se producían reflujos debido a las oleadas represivas, a la propaganda del régimen y a las maniobras que ya hemos mencionado. Se desarrollaban diversas formas de lucha, y cambiaban los énfasis de un momento a otro, pasando desde las Marchas del Hambre a las Protestas Nacionales, después a las concentraciones políticas, los Paros Nacionales, las Protestas Zonales y Comunales.
La Política de Rebelión Popular de Masas fue hecha suya por millones de chilenos, traducida y asumida de diversas maneras por distintos sectores políticos y sociales, como desobediencia civil, rebelión popular, protestas y paros nacionales, sabotaje de masas, no violencia activa, etc.
La entrada La Historia en torno a la Marcha del Hambre del 19 de agosto de 1982 se publicó primero en El Siglo.
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