Madrid, 16 may (EFE).- El crecimiento acelerado de la inteligencia artificial y de los centros de datos está impulsando un fortísimo aumento del consumo energético asociado a internet, una demanda que podría incluso duplicarse en 2030, por lo que gobiernos y reguladores empiezan a exigir más información y control sobre los consumos reales y la huella hídrica y de carbono.
El Día Mundial de las Telecomunicaciones y Sociedad de la Información (Día de Internet), que se celebra mañana, pone este año el foco en 'La sostenibilidad en la era digital' y sus promotores han incidido en que esta tecnología atraviesa todos los ámbitos de la vida cotidiana y en que esa sostenibilidad tiene que ir mucho más allá de la eficiencia energética o del reciclaje de los dispositivos.
La jornada está promovida por la ONU desde 2006 para sensibilizar sobre las posibilidades que el uso de Internet y las tecnologías de la información y la comunicación pueden ofrecer a las sociedades y a la economía, y en España el acto central volverá a reunir en el Senado (el lunes) a representantes institucionales, empresas, asociaciones de usuarios, internautas y organizaciones sociales.
Con el acento este año en la sostenibilidad, durante el acto central se va a presentar el 'Manifiesto de San Millán' -se suscribió el pasado 17 de abril en esa localidad riojana-, un documento que propone un nuevo marco para orientar la transformación digital desde criterios ambientales, sociales y democráticos.
El manifiesto define la sostenibilidad digital como un enfoque que busca minimizar el impacto ambiental del ecosistema digital, promover la equidad social y garantizar el pleno respeto de los derechos de las personas en el entorno digital, y entre sus propuestas destacan la necesidad de reducir la huella ambiental de la tecnología, apostando por infraestructuras eficientes, software optimizado y modelos de economía circular.
Incide además en la importancia de situar a las personas en el centro, de proteger los derechos digitales, de reducir las brechas y de garantizar la accesibilidad; de impulsar la educación digital "sostenible, consciente y crítica", que permita a la ciudadanía comprender y cuestionar la tecnología; y de promocionar una gobernanza "responsable, transparente y participativa", especialmente en el desarrollo y uso de tecnologías emergentes, como la inteligencia artificial.
Durante los últimos años, el foco ha estado puesto en la 'basura digital', pero al problema de los miles de toneladas de residuos electrónicos que se generan cada año en el mundo se suma ahora el del impacto energético de las nuevas tecnologías (inteligencia artificial o centros de datos) y la huella aparentemente invisible de la red y de todos los servicios asociados a la misma.
Un reciente informe de la Agencia Internacional de la Energía señala que el sistema energético global está entrando en una fase marcada por la rápida expansión de la inteligencia artificial y los centros de datos, cuya demanda eléctrica está creciendo a un ritmo muy superior al del consumo total de electricidad, y este organismo prevé que la electricidad consumida por centros de datos podría duplicarse hacia 2030, con la IA como principal responsable.
En España, el Gobierno ya prepara un proyecto de real decreto sobre eficiencia energética y sostenibilidad de centros de datos, que establece varias obligaciones, entre ellas la de reportar el consumo de energía (también la de origen renovable), de agua (incluida el agua potable), o a reutilizar el calor residual, además de informes sobre su impacto social y económico en la zona donde se proyectan.
La legislación que ya prepara el Gobierno español está alineada con la normativa europea que ya está en vigor y que exige una mayor transparencia sobre la huella ambiental de estas infraestructuras digitales.
El ingeniero de Telecomunicaciones Miguel Pérez Subías, presidente de la Asociación de Usuarios de Internet y uno de los promotores principales de la celebración en España del Día de Internet, ha subrayado que la sostenibilidad digital debe abordar el impacto físico y ambiental de estas tecnologías ante el elevado consumo de energía, agua y minerales.
Pero ha subrayado, en declaraciones a EFE, que la sostenibilidad no debe limitarse únicamente a la eficiencia energética o al reciclaje de dispositivos, sino que tiene que integrar "obligatoriamente" una dimensión social y democrática que garantice que la tecnología sea "accesible, segura, transparente y verdaderamente útil para mejorar la vida humana".
Pérez Subías ha subrayado que los derechos digitales (la privacidad, la libertad de expresión, la neutralidad y la protección frente a decisiones automatizadas) son tan fundamentales como lo fueron los derechos civiles en el mundo físico, y ha alertado de que si no se consolida un marco normativo claro que garantice estas protecciones, internet corre el grave riesgo de transformarse en un "lejano oeste" dominado por la opacidad, el abuso de posiciones dominantes y la explotación masiva de los datos de los usuarios.
A su juicio, la promesa original de un internet "descentralizado y democratizador" se ve ahora amenazada por la actual concentración de poder en unas pocas plataformas, "que tienen capacidad de condicionar lo que vemos, compramos y cómo se desarrolla la conversación pública", y ha concluido, ante la acelerada transformación impulsada por la IA, que "la pregunta más urgente no es qué puede lograr la tecnología, sino quién tiene el poder de gobernarla, bajo qué valores se rige y a qué intereses sirve. EFE
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