Puede que la inteligencia artificial alucine de vez en cuando y se invente cosas, pero hay algo que hace bastante bien: preparar textos a partir de una base. Aunque los resultados dependen enormemente de lo que le pidas en tu prompt, va de lujo para escribir a los de la OTA por una multa que te han puesto mal o hacer un resumen de la fotosíntesis. Y por qué no: también para que te explique una parábola de la biblia aterrizándola a la realidad cotidiana. Un sermón de los del cura de toda la vida, vamos. Pues no.
No lo digo yo, lo dice el actual Papa de la Iglesia Católica Apostólica Romana León XIV. Hace unos días, el religioso agustino estaba en un encuentro con el clero de la diócesis de Roma y allí se acordó de la tecnología, lanzando una advertencia para quien tenga la tentación de confiar las homilías a la IA porque "para hacer una verdadera homilía, que es compartir la fe, la IA nunca llegará a poder compartir la fe".
Es decir, que aunque indudablemente los modelos de lenguaje tienen capacidad de allanar las lecturas de la biblia para bajarlas a la Tierra acercándolas al día a día, una cosa es explicar lo terrenal y otra muy distinta es la providencia. En pocas palabras, que lo espiritual es una cualidad exclusiva de los humanos y no de máquinas.
Quizás sí que podría ayudar al personal de la iglesia precisamente a seleccionar lecturas de la larga lista que ofrece el libro por antonomasia del cristianismo y a sintetizar lo importante para que después sean ellos quienes de puño y letra (es una forma de hablar) escriban el sermón a la vieja usanza.
En cualquier caso, Robert Francis Prevost prosiguió con unas declaraciones que se alinean con la ciencia: "al igual que todos los músculos del cuerpo, si no los utilizamos, si no los movemos, mueren, el cerebro necesita ser utilizado, por lo que también nuestra inteligencia, vuestra inteligencia, debe ejercitarse un poco para no perder esta capacidad" porque el ejercicio de buscar en la Biblia, leer a fondo y quedarse con lo importante es indudablemente un ejercicio mental que, si no se hace, reduce el ejercicio mental.
Otra parte de su discurso se dirigió al uso de los móviles y esa paradoja actual de estar más conectados y más solos que nunca, asegurando que así no hay contacto humano y que hay que buscar otro tipo de experiencia de amistad para establecer vínculos.
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La noticia
"La IA nunca podrá predicar la fe": el Papa está pidiendo a los sacerdotes que no usen ChatGPT para escribir sus sermones
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Xataka
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Eva R. de Luis
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