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La industria de las chuches se ha dado cuenta de que hay algo mejor que vender caramelos a niños: ir a por adultos nostálgicos

La industria de las chuches se ha dado cuenta de que hay algo mejor que vender caramelos a niños: ir a por adultos nostálgicos

Las modas fluctúan, igual que los precios o las curvas de oferta y demanda, pero hay un valor que siempre está en alza en el mercado (no importa cuál): la nostalgia. A medida que envejecemos valoramos cada vez más los artículos y experiencias que nos permiten revivir nuestra infancia, lo que genera de paso una enorme oportunidad de negocio. Es algo que la industria tech o del entretenimiento ha entendido bien, está impulsando la creación de salas arcade y, en general, ha convertido lo “retro” en un valioso activo.

Ahora ese anhelo por revivir tiempos pretéritos está favoreciendo un negocio inesperado: el de las chuches.

¿Quién come chuches? La pregunta parece obvia. Las chucherías son cosa de niños y adolescentes, ¿no? Quienes hoy andamos entre los 30 y 40 años nos criamos en un mundo en el que quienes acudían a los quioscos a comprar chicles, caramelos y demás dulces industriales eran básicamente chavales.

Podía haber algún mayor aficionado al regaliz, los caramelos de menta o los tofes, por ejemplo, pero eran la excepción. La cosa hoy es algo distinta. Ya no es solo que los adultos compren chuches sin rubor, es que en algunas tiendas son el perfil de cliente mayoritario e incluso representan el 80% del negocio, como revelaba hace unas semanas El Confidencial en un amplio reportaje en el que analiza el fenómeno.

¿Es una novedad? Sí. Y no. Que los millenials y miembros de la Generación X seguían comiendo chuches al llegar a la edad adulta no es algo exactamente nuevo. En 2004 la Asociación Española de Fabricantes de Caramelos y Chicles (Caychi) ya publicó un estudio que mostraba que más de la mitad de los adultos del país comían de forma habitual caramelos, chicles y demás golosinas. Cerca del 70% admitía además que lo hacía sencillamente porque lo consideraban "un placer", una experiencia con "un efecto positivo en el bienestar".

Por entonces sin embargo la 'foto' aún era algo difusa. Aunque en la franja de entre 46 y 55 años el 50,4% de las personas aseguraba que consumía caramelos con cierta frecuencia y el 34,4% mascaban chicles también a menudo, la encuesta presentaba su consumo con cierta perspectiva utilitaria: "muchos" se daban al dulce, se decía entonces, para evitar otros vicios poco saludables, como fumar.

¿Y ahora? Ahora la realidad es algo distinta. En su crónica El Confidencial habla con empresas y representantes del sector del dulce que aclaran que los adultos demandan su mercancía por una razón añadida: la nostalgia. Quizás les guste el sabor de los palotes, gusanitos, collares de dextrosa, Peta Zetas y piruletas con forma de corazón, pero para ellos su consumo incorpora un plus tan o incluso más valioso: los recuerdos. Es mercancía de 2026, pero también un ‘pasaporte’ para evocar la década de los 80 y 90.

Incluso hay negocios dedicados a las chuches cuya facturación depende básicamente de gente que ya peina canas. "Normalmente se piensa que son para niños, pero si dependiéramos de ellos tendríamos que cerrar", reconoce el jefe comercial de una empresa gallega del sector que calcula que alrededor del 80% de su clientela está conformada por adultos. Su caso no es único. Otras empresas del ramo confirman el aumento de demanda de gominolas retro, tanto en el canal minorista como entre negocios que, a su vez, las usan en platos que incorporan ingredientes como Peta Zetas o algodón dulce.

Ilanit Ohana Ysvdtwo0x1k Unsplash

¿Hay datos que lo avalen? La tendencia puede seguirse de dos formas. Una son los testimonios que se comparten desde el sector y confirman el cambio. Otro son las estadísticas sobre consumo doméstico del Ministerio de Alimentación, que constatan que el consumo de chuches es especialmente pronunciado en los hogares formados por adultos de entre 45 y 65 años que viven solos. Destacan también aquellos en los que residen adultos jóvenes y parejas sin hijos. 

Las estadísticas del Gobierno sobre consumo doméstico muestran que, al menos en noviembre de 2025, el consumo per cápita de caramelos, chicles y golosinas rondaba los 0,77 kg y, en general, el volumen consumido había crecido un 6,9%.

En octubre la patronal Produlce recordaba que la categoría de caramelos y chicles es la que más crece en el sector del dulce, con una producción que rondaba los 1.500 millones de euros y 311.000 toneladas. Con ese telón de fondo, las ventas impulsadas por la nostalgia han encontrado un terreno especialmente fértil en Internet y las redes. Allí pueden localizarse a menudo artículos que resulta difícil ver en quiscos o el súper. De hecho hay webs especializadas en ese nicho, como Retrochuches o Xiana, y en Amazon también se encuentran buscando por categorías como retro sweets.

¿Tanto pesa la nostalgia? No todas las ventas entre la población adulta se explican por la nostalgia, pero es innegable que ese factor tiene un peso importante. Lo asume el propio Produlce, que señala que el hecho de que "muchos adultos vuelvan hoy a las golosinas de su infancia demuestra hasta qué punto hablamos de productos con un fuerte arraigo emocional y cultural". 

En Retrochuches de hecho el catálogo de gominolas se combina con otro de juguetes de los 80 y 90, como juegos de cuatro en raya, caretas de cartón, peonzas, máquinas de Tetris, canicas, muñecos de trolls o colgantes de plástico con forma de chupete, entre un largo etcétera.  

¿Es algo excepcional? No. No es nada extraño. Ni exclusivo del mundo de los aperitivos y los dulces. La "economía de la nostalgia" ha llegado a otros sectores, como el de las modas, la tecnología y el entretenimiento, centrando el tiro en un público con mayor poder adquisitivo que los clientes más jóvenes. Como explican desde alguna empresa del sector, no es tanto que los adultos compren más como que pueden gastarse mucho más dinero.

En el proceso, la añoranza por el pasado obra algún que otro milagro, como hacer que la Generación Z abrace tecnologías retro que en realidad son totalmente nuevas para ella (quienes hoy están en la veintena nunca disfrutaron de juegos que hoy se les presentan como 'vintage') o que la industria de las chuche encuentre un nuevo nicho pese a las campañas periódicas en favor de una alimentación saludable o que cada vez más gente intenta reducir el consumo de azúcar.

Imágenes | Aleksi Partanen (Unsplash) y Ilanit Ohana (Unsplash)

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La noticia La industria de las chuches se ha dado cuenta de que hay algo mejor que vender caramelos a niños: ir a por adultos nostálgicos fue publicada originalmente en Xataka por Carlos Prego .

Mayo 14, 2026 • 1 hora atrás por: Xataka.com 40 visitas 2093352

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