Copenhague, 22 mar (EFE).- La inmigración, tema determinante durante la mayor parte de las elecciones legislativas danesas de este siglo y que había perdido protagonismo en los últimos años, se ha situado de nuevo en el centro de la campaña para los comicios generales del próximo martes, por delante de otras cuestiones como la educación, la seguridad o el clima.
Los principales partidos, no sólo las fuerzas más a la derecha, han presentado propuestas polémicas para endurecer más aún la línea iniciada hace un cuarto de siglo, que convirtió a Dinamarca en precursor de una línea dura en inmigración en Escandinavia, asumida por los socialdemócratas desde una década atrás.
La primera ministra socialdemócrata, Mette Frederiksen, que ha gobernado su segunda legislatura con una coalición de centroderecha, ya avisó al convocar elecciones anticipadas que sólo tiene dos exigencias innegociables en unas hipotéticas negociaciones postelectorales: una política de seguridad y defensa robusta y una línea dura en inmigración.
Los socialdemócratas han presentado un plan de 18 puntos cuya propuesta más polémica es que los inmigrantes que amenacen o agredan a personal sanitario y reciban una condena, tendrán también una sanción temporal que los excluirá de recibir tratamiento sanitario no urgente gratuito, una idea que las asociaciones de médicos y enfermeras han criticado con dureza.
"Es necesario que, además de la pena formal en el sistema judicial, digamos: no puedes estar aquí. No queremos financiar que alguien vaya al hospital de Hvidovre (municipio de las afueras de Copenhague) y se comporte de forma violenta con un empleado público", dijo Frederiksen al presentar la propuesta.
La propia Frederiksen envió además esta semana una carta al Consejo de Europa -firmada conjuntamente con la primera ministra italiana ultraderechista Giorgia Meloni, con quien ya se ha aliado con anterioridad- instando a preparar medidas ante una eventual crisis de refugiados por la guerra en Irán, para evitar que se repita lo ocurrido en 2015 a raíz del conflicto bélico en Siria.
El Partido Liberal, principal fuerza del bloque de derecha pero que gobernó con Frederiksen la pasada legislatura, ha sugerido que al conceder la ciudadanía danesa se establezca un período provisional de cinco años en el que pueda ser revocada si se cometen delitos sancionados con pena condicional de cárcel.
La Alianza Liberal, que compite con la anterior por ser la más votada en la derecha, quiere frenar de forma inmediata las solicitudes de asilo espontáneas y, si no es posible, sacar a Dinamarca de la Convención de derechos humanos y refugiados de la ONU, en un contexto en el que Dinamarca recibió el año pasado a 876 refugiados, la cifra más baja en 40 años.
Reducir la llegada de musulmanes y reconocimiento facial
Las dos fuerzas xenófobas presentes en el Parlamento -el Partido Popular Danés (DF) y Demócratas de Dinamarca (DD)- no se han quedado atrás a la hora de presentar nuevas iniciativas.
El DD, nacido hace cuatro años y quinta fuerza parlamentaria, quiere acabar con las "sociedades musulmanas paralelas" con medidas como la prohibición de piscinas segregadas por sexo, las salas de oración en instituciones educativas o los velos en la escuela primaria, además de instalar cámaras de vigilancia que incluyan reconocimiento facial en barrios con altos índices de criminalidad y residentes con antecedentes penales.
"El Islam ocupa demasiado espacio en Dinamarca y muchos musulmanes eligen el Corán antes que la Constitución. Hay que acabar con eso", escribió en su cuenta en X la líder del partido, Inger Støjberg, condenada a dos meses de prisión hace años por ordenar la separación ilegal de parejas de refugiados durante su época como ministra de Integración, en el primer juicio político en Dinamarca en tres décadas.
El líder del DF, Morten Messerschmidt, ha lanzado el plan "más duro" en la historia del partido que dominó durante años el debate sobre inmigración en Dinamarca y fue apoyo fundamental para los gobiernos de derecha de este siglo, llegando a ganar las elecciones europeas de 2014 y a ser la segunda fuerza política en las legislativas de 2015.
Messerschmidt, cuyo partido sufrió un descalabro hace cuatro años pero al que los sondeos dan ahora buenos pronósticos, arrancó la campaña asegurando que sólo apoyará a un gobierno que garantice "emigración neta" de musulmanes, es decir, que salgan más musulmanes de los que entran cada año al país, una idea que apoya el 53 % de la población, según un sondeo del diario liberal Berlingske.
El DF quiere lograr ese objetivo con medidas como dar sólo permisos de residencia permanentes a quienes tengan lazos familiares estrechos con Dinamarca, vincular algunos subsidios o la pensión anticipada a la obtención de la ciudadanía danesa o no aceptar más refugiados para que "los daneses nunca seamos minoría en nuestro propio país", según Messerschmidt. EFE
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