Después de ver cómo se está desempeñando en el Mundial de Fútbol, muchas personas quieren ser como Erling Haaland. Hay cosas con las que se nace, como sus casi 2 metros de altura. Otras se entrenan, como sus dotes futbolísticas, pero también hay que tener cierto talento nato. Lo que sí podemos intentar es alimentarnos como él para estar igual de fuertes. Por eso son tantos los medios de comunicación que se han hecho eco de su alimentación, en la que destacan alimentos como el pan de masa madre, los huevos, el café o la leche cruda. Sí, leche cruda.
El futbolista noruego no hace nada ilegal, por supuesto. De hecho, compra la leche cruda en granjas autorizadas para la venta de esta bebida que él califica como superalimento. El problema es que, incluso si se compra en establecimientos autorizados, la leche cruda puede ser muy peligrosa. Es necesario manipularla en casa siguiendo unas medidas de seguridad muy concretas, que no siempre son fáciles de alcanzar. Si no se hace adecuadamente, un inocente vaso de leche puede convertirse en una bomba de relojería alimentaria. Por eso, antes de aumentar el hype de este tipo de alimentos anunciándolos como parte de la dieta de las estrellas, deberíamos dejar claras estas medidas.
La leche cruda es aquella que no se ha sometido al proceso de pasteurización para eliminar la contaminación por posibles microorganismos patógenos. Por eso, su consumo puede llegar a ser muy peligroso. Entre estos organismos, se encuentran los causantes de enfermedades como la listeriosis, la fiebre Q, la fiebre tifoidea, la salmonelosis y la brucelosis. El riesgo es especialmente alto en personas vulnerables, como pacientes inmunodeprimidos o embarazadas. En todas esas personas, las enfermedades mencionadas pueden llegar a complicarse bastante. Sin embargo, el consumo de leche cruda puede ser un problema para toda la población, aun sin ser vulnerable.
La pasteurización se usa habitualmente con alimentos líquidos y consiste en calentarlos a una temperatura determinada durante un tiempo concreto para luego enfriarlos rápidamente. Dicha temperatura varía según el tipo de pasteurización. Por ejemplo, en la conocida como pasteurización lenta (LTLT), se calientan los alimentos a 63ºC durante 30 minutos y luego se enfrían rápidamente hasta los 4ºC. En cambio, la pasteurización rápida (HTST) recurre a un calentamiento a 72ºC-75ºC durante 15 a 20 segundos. De nuevo, se pasa inmediatamente a un enfriamiento a 4ºC. Para terminar, existe la pasteurización a temperatura ultra alta (UHT), con la que se usan temperaturas de 135ºC a 150ºC durante solo 2 a 5 segundos, también seguidos de un enfriamiento inmediato.
Esta última es la que se usa normalmente en la leche, pues no solo destruye los microorganismos patógenos, también elimina las esporas que podrían causar una intoxicación después. Si bien es cierto que puede producir ligeros cambios en el sabor, las condiciones nutricionales se mantienen intactas. Por eso, es la técnica que más vale la pena para este tipo de alimentos.
El consumo de leche cruda no está prohibido, pero sí está muy regulado. En España, por ejemplo, solo pueden venderla aquellos establecimientos que se hayan inscrito en el Registro General Sanitario de Empresas Alimentarias y Alimentos (RGSEAA). Lógicamente, estos establecimientos deben cumplir una serie de medidas de higiene muy exhaustivas y someterse a controles sanitarios periódicos. Además, la leche debe venderse embotellada e informar en la etiqueta sobre una caducidad inferior a tres días después del ordeño. Por otro lado, la etiqueta debe incluir recomendaciones de uso y conservación, como la importancia de hervir la leche antes de su consumo y la temperatura a la que se debe conservar (de 1ºC a 4ºC).
Las granjas lecheras deben cumplir criterios muy exhaustivos para poder vender leche cruda
Según ha mostrado él mismo en sus redes sociales, Erling Haaland compra la leche cruda en Greenoaks Farm, una granja de vacas lecheras ubicada en el condado inglés de Cheshire. Este establecimiento cumple todos los criterios de Reino Unido para la venta de leche cruda.
Podemos asumir también que Haaland cumple todas las normas de seguridad posteriores cuando manipule la leche en casa. Aun así, se debe tener mucho cuidado con la publicidad que se hace de esta bebida, ya que, en realidad, es muy difícil cumplir con todas las normas de seguridad pautadas.
El ganado de las granjas que cumplen los criterios de seguridad para la venta de leche cruda se somete a exámenes veterinarios regulares. Sin embargo, algunas bacterias, como Escherichia coli o Salmonella, pueden estar naturalmente en las ubres de vacas sanas. Por eso, la leche puede contaminarse igualmente y es necesario hervirla.
Ahora bien, hervirla no es tan sencillo como creemos. Hay estudios que apuntan a que, al calentar la leche en casa, esta debe exponerse a 63ºC durante 30 minutos, 72ºC durante 15 segundos o un hervido mantenido. Muy pocas personas tienen termómetro de cocina y, si lo tienen, tampoco es fácil asegurar de forma doméstica que toda la leche se ha sometido a la temperatura necesaria durante un tiempo adecuado. Por eso, en casa lo mejor es hervir la leche.
Lo malo es que hay un problema. La leche sube muy deprisa cuando empieza a hervir, por lo que normalmente corremos a bajarle la temperatura para que no se derrame. Así, no llega a calentarse durante suficiente tiempo para eliminar todos los microorganismos. Por eso, en un hilo de su cuenta de Twitter de 2018, la experta en seguridad alimentaria Gemma del Caño explicó que es recomendable repetir el proceso 3 veces. Es algo que no se indica en el etiquetado, por lo que casi nadie lo hace. Otra cosa que tampoco se suele hacer, es el enfriado rápido que sí se lleva a cabo en la pasteurización.
Por otro lado, no todo el mundo tiene su nevera a la temperatura adecuada o no manipula adecuadamente la leche una vez que se ha hervido. La consecuencia es que, en muchas ocasiones, con hervir la leche cruda no basta.
Haaland no tiene ningún problema. Ya hemos visto que compra la leche en un establecimiento autorizado y, por otro lado, nadie niega que la manipule adecuadamente. El problema es que hace tiempo que es un referente, pero lo está siendo aún más en la actual competición de fútbol, por lo que muchas personas quieren imitarle, sin tener en cuenta todos estos criterios tan estrictos.
No todo el mundo puede jugar como Haaland, pero no pasa nada
Por otro lado, publicitar la leche cruda como superalimento puede ser peligroso en cierto modo por varios motivos. En primer lugar, porque se da a entender que la leche pasteurizada no es igual de saludable, a pesar de que ya hemos visto que su valor nutricional no está alterado. Y, en segundo lugar, porque no hay alimentos milagrosos. Hay alimentos muy interesantes nutricionalmente, pero ninguno tiene superpoderes que no se puedan conseguir con otras opciones. El único superalimento es el que ha sido cocinado por Superman. Pero todos sabemos que Superman no existe. Ese es el quid de la cuestión.
Imagen | Instagram de Erling Haaland |Magnific | Hameltion
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La noticia
La leche cruda que bebe Haaland está autorizada y regulada. Aun así, en tu cocina puede convertirse en un problema serio
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Azucena Martín
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