El Ciudadano
Por Carlos Gutiérrez P.

Como suele suceder muchas veces en la historia, hay conceptos que se ponen de moda una vez ya lanzados por algún estudioso, aunque en el camino se va distorsionando su uso, especialmente cuando cae en boca de dirigentes políticos que no lo conocen, pero lo usan profusamente porque calza aparentemente con un fenómeno material.
Es lo que sucede con la denominación de Guerra Híbrida, el que daría cuenta de distintas formas en que se desarrollaría un conflicto, combinando la guerra cinética con otras acciones, como las comunicacionales, cibernéticas, económicas, etc.
De ser tan sencillo, la guerra híbrida no tendría ninguna novedad, porque la confrontación bélica siempre ha tenido distintos campos simultáneos en los que se ejecuta, siendo el principal el de la confrontación armada, pero sin dejar de lado en la medida de lo posible, otras formas de la contienda, para poder cumplir el objetivo.
Para estos intérpretes, lo que aconteció en la crisis de Ceuta, fue la expresión de una guerra híbrida en una alta expresión, llevada adelante por Marruecos.
Lo que sucedió en la oleada migratoria incontrolable en la frontera entre Marruecos y España, a fines de julio, fue una gran operación política en el marco de las fuertes disputas ideológicas y geopolíticas del momento, y que fueron aprovechadas por múltiples actores políticos para sus reducidas agendas. Fue una bomba de racimo, que, en su dispersión, todos quisieron sacar algún provecho menor.
El conflicto básico se centra en la disputa histórica por el enclave español inserto en el territorio de la monarquía marroquí, y que más allá de si los españoles no lo califican de colonialismo porque proviene de conquistas territoriales del siglo XIV del imperio lusitano, el hecho es que es una prolongación del territorio español en el continente africano, de por medio con el mar Mediterráneo. Por lo menos, entonces, lo de un dominio nacional es para cuestionarlo.
Ahora, es claro que la importancia geopolítica de este enclave es altísima, ya que es la distancia más corta de paso entre el continente africano y el europeo, con el peñón de Gibraltar a medio camino, y que la historia nos mostró su viabilidad de conexión con la invasión árabe al continente en el siglo VIII y que duró siete siglos. Además, es la entrada al mar Mediterráneo que cada vez reluce su importancia geopolítica para la OTAN europea como vía marítima hacia el Mar Negro (y encerrar a Rusia en un mar interior) y hacia Medio Oriente (controlando el paso por el Mar Rojo, la protección a Israel y el despliegue militar marítimo apuntando hacia Irán). Los contextos pueden cambiar, pero la tiranía de la geografía se mantiene.
Trump envió una carta al rey de Marruecos para confirmar que Estados Unidos se une a Israel en el reconocimiento de la soberanía de Marruecos sobre el Sahara Occidental…
Debemos recordar que, si bien España es parte de la OTAN (aunque últimamente algo díscola), los aliados más estrechos en esta zona son Estados Unidos, Gran Bretaña, Israel y Marruecos. Entre ellos se apoyan mutuamente en sus exigencias políticas: Estados Unidos como hegemón global al cual decidieron seguir obtusamente (el rey Mohammed VI acaba de inaugurar la carretera más larga de la región con el nombre de Donald Trump); Gran Bretaña que sigue siendo dueño del enclave peñón de Gibraltar, que le da amplio control del acceso al mar Mediterráneo; Israel que se asienta en el mundo árabe-musulmán con este aliado marroquí, parte del Acuerdo de Abraham, que le permite aspirar a su noción del Gran Israel; Marruecos, profundamente anti iraní, con un apoyo incondicional a la alianza agresora contra Irán, representando los intereses estadounidenses en la zona sahariana, porque es la contención de Argelia y el apoyo a los países de la CEDEAO en el Sahel (recordar las disputas con los países de Mali, Burkina Faso y Níger que aspiran a su plena independencia). Actualmente es el principal proveedor no occidental de armas para Ucrania (carros de combate, tanques, y 90 millones de euros en municiones y otros equipamientos menores). Su recompensa es el apoyo, material y diplomático, en la aspiración del Sahara Occidental, no reconociendo los derechos soberanos del pueblo saharaui, encabezados por el Frente Polisario, en esa región. También lo apoyan en el reclamo por Ceuta y Melilla, que desde Israel ya viene siendo muy explícito desde el año 2015, refiriéndose a las ciudades autónomas como ciudades españolas en Marruecos y a los habitantes españoles como colonos.
Trump envió una carta al rey de Marruecos para confirmar que Estados Unidos se une a Israel en el reconocimiento de la soberanía de Marruecos sobre el Sahara Occidental, al poco tiempo después de esta crisis migratoria.
El 1 de agosto fue el Departamento de Estado quien lanzó una dura crítica al gobierno español, señalándolo como el principal responsable del actual repunte migratorio que golpeó a Ceuta. La declaración afirma que “Este inaceptable incidente es el resultado directo de los esfuerzos deliberados del gobierno español para facilitar y posibilitar la migración masiva e ilegal hacia Europa”. Plantea que estos acontecimientos son “una flagrante violación de su soberanía y sus derechos humanos”.
La crisis migratoria en Ceuta es un proyecto político: una irrupción descontrolada de más de 60.000 migrantes, en su gran mayoría hombres jóvenes, que copan y saquean una ciudad, quemando decenas de autos, asaltando tiendas y centros comerciales y calles llenas de basura. Información visual indica que fueron apoyados en el tránsito hacia la frontera y en el paso por los controles policiales. Los objetivos son múltiples: fortalecer el eje de Israel, Estados Unidos y Marruecos (un verdadero eje del mal), en oposición a un país europeo que ha tenido una postura política internacional distinta a este eje, aunque moderada.
Es la utilización masiva de personas en condiciones de vulnerabilidad; difícilmente no creer en cierta organización. Fueron decenas de miles de personas que debieron movilizarse, reunirse y mantenerse concentradas en un lugar. Ya se ha confirmado que la convocatoria fue realizada a través de redes sociales (que por supuesto ya no son pesquisables). Hoy día, a los responsables poco les importa la muerte de más de 80 personas, así como tampoco la indefensión y la vuelta a casa.
Lo más extraño de toda esta crisis, y sobre todo si la razón esencial es la migración, es que nadie se pregunta por qué más de 80.000 jóvenes, en edad de estudiar, de trabajar y de procrear tienen que arriesgarse así para abandonar su país. Sobre esta realidad el silencio de la monarquía marroquí es sintomático.
Un Informe del Comité de Asignaciones de la Cámara de Representantes para el presupuesto 2027 afirma que Ceuta y Melilla son ciudades administradas por España en territorio marroquí y objeto de la histórica reivindicación de Marruecos.
España ha sido el país europeo más crítico con el genocidio del pueblo palestino llevado adelante por Israel. Se ha desmarcado de la exigencia estadounidense de elevar el gasto militar al porcentaje del 5 % del PIB, así como negó la utilización de sus bases aéreas para los ataques de Estados Unidos a Irán, aunque no así el uso de puertos para los buques de guerra que apoyan el bloqueo en el estrecho de Ormuz. Esto le ha significado una confrontación directa con el presidente Trump. Un Informe del Comité de Asignaciones de la Cámara de Representantes para el presupuesto 2027 afirma que Ceuta y Melilla son ciudades administradas por España en territorio marroquí y objeto de la histórica reivindicación de Marruecos. Propusieron destinar 40 millones de dólares a programas militares y de seguridad para Marruecos.
En el contexto de la región norteafricana, el 20 de julio el presidente Sánchez realizó una visita oficial a Argelia (enemigo directo de Marruecos y socio de Rusia), con el propósito de cerrar la fractura de sus relaciones bilaterales del año 2022 y dar comienzo a una nueva etapa de relaciones, tanto en el campo político como económico, ya que están llevando adelante un ambicioso plan de comercio directo de gas natural.
La izquierda española siempre tuvo solidaridad con el pueblo saharaui y su demanda soberana sobre el Sahara Occidental, pero fue el propio Sánchez quien en la década pasada apoyó el plan marroquí denominado “Plan de Autonomía Marroquí” considerándola como “la base más seria, realista y creíble” para resolver el contencioso del Sahara Occidental, en base a los intereses de Marruecos y que le significó una fractura con Argelia.
Esta crisis también será un examen para la izquierda española, ya que la actual gobernante izquierda liberal tiene temas pendientes con su adscripción a la OTAN, el apoyo a la represiva Marruecos, la obsecuencia con políticas anti sociales de la Unión Europea, la misma que hoy le da la espalda.
Sigue entregando dinero para la guerra en Ucrania, 17.000 millones de euros, que podrían haber fortalecido políticas, normas, orgánicas y estructuras para afrontar urgencias nacionales como estas.
Los argumentos de Marruecos sobre esta crisis apuntan directa y profundamente al gobierno español, como parte de su estratégica operación política. Según ellos, el detonante inmediato fue la sentencia dictada por el Tribunal Supremo español a comienzos de julio, que prohíbe las devoluciones en caliente de los migrantes interceptados en aguas españolas, lo que alteró los incentivos migratorios y las redes de tráfico de personas, las que habrían aprovechado la ventana legal. El gobierno español ya había completado un programa extraordinario de regularización para migrantes que ya viven en el país, del cual se recibieron más de un millón de solicitudes, superando las expectativas. Los críticos también argumentan que esta medida generó nuevos incentivos para la migración.
El presidente Milei el día 1 de agosto comentó un video en que se aprecia el caos en la ciudad y la persecución de migrantes por parte de la población española. “Cuando las personas despiertan. El final del socialismo se acerca… Animo España”.
Frente a esto, continúan los líderes marroquíes, el gobierno español actuó con “lentitud inexcusable” para prepararse ante posibles escenarios críticos, como el que sucedió. Esto debido a un ejecutivo asediado por los escándalos de corrupción, un Ministro de Interior cuestionado y una administración que funciona con torpeza y de una incompetencia sin precedentes, que demuestra la insensibilidad ante las urgencias de la frontera sur. Como se puede apreciar, declaraciones y acusaciones graves.
Las posiciones ideológicas no tardaron en hacerse presente, particularmente desde la derecha con su clásico dilentantismo. El presidente Milei el día 1 de agosto comentó un video en que se aprecia el caos en la ciudad y la persecución de migrantes por parte de la población española. “Cuando las personas despiertan. El final del socialismo se acerca… Animo España”. El ministro de Seguridad Nacional de Israel, queriendo ser inteligente con la ironía, felicitó al gobierno español por la llegada masiva de migrantes procedentes de África y propuso que además acogieran a los palestinos de la Franja de Gaza como una excelente oportunidad para contribuir a la diversidad humana.
Y como de esta crisis cualquiera podía sacar algún provecho, por supuesto que no faltó culpar a Rusia por la supuesta campaña a gran escala que habría lanzado en torno a la crisis migratoria en Ceuta, como lo afirmó el canciller ucraniano Andrei Sibiga.
Aquí se enfrentarán las posiciones ideológicas de izquierda y derecha. En España han alzado la voz los partidos de derecha como Vox y el Partido Popular en un extraño sincretismo ideológico, ya que condenan al gobierno de Pedro Sánchez por no tomar medidas más serias contra esta crisis migratoria, pero sin embargo nada mencionan del papel de Marruecos, Israel y Estados Unidos para que la monarquía de Mohammed VI reivindique y exija la posesión de las comunidades de Ceuta y Melilla. Extraña forma de exaltar tanto patriotismo español.
En estas disputas ideológicas, con un interés más bien centrado en la siempre ansiada búsqueda de victorias electorales, esta experiencia viene a fortalecer el discurso político y programas de gobierno ultristas centradas en la represión de la migración, la que penetra fácilmente en las poblaciones cuando se enfrenta ante imágenes muy bien editadas de estos verdaderos ejércitos de ocupación. Las próximas contiendas en Francia, Alemania, Italia y el propio Estados Unidos tiene aquí un capítulo esencial de la majadería comunicacional.
Como siempre, la incontinencia verbal del presidente Trump lo deja todo más claro. El 1 de agosto afirmó que “Lo que está sucediendo en España, con la llegada masiva de decenas de miles inmigrantes ilegales, ocurrió en Estados Unidos durante la administración del inepto Joe Biden, y volverá a suceder, incluso peor, si los demócratas regresan al poder”.
Esta crisis también ha demostrado la fragilidad de la Unión Europea, aquella del jardín de Borrell, pero sobre todo la que tantas veces declara su férrea unidad de acción y de concepción.
Otro argumento pueril más, usado profusamente para criticar a la izquierda y su defensa de los derechos humanos. El presidente Trump insiste en la persecución de los “comunistas del Partido Demócrata” que colocaron una bomba bajo la civilización europea, blanca y cristiana.
Esta coyuntura favorece el fortalecimiento de grupos ultraderechistas de carácter fascista, que se autodefinen como defensores de la raza blanca. Lo más llamativo, y de una respuesta organizada e inmediata (que ya la quisieran organismos de emergencia), fue la movilización a Ceuta de contingentes de la organización nacionalista española Núcleo Nacional, abiertamente de carácter neonazi. Según ellos llegaron para defender el territorio español, pero provocaron actos de violencia y de caos. Afortunadamente fue la propia población nativa de Ceuta quienes los encararon y exigieron su salida del territorio.
Esta crisis también ha demostrado la fragilidad de la Unión Europea, aquella del jardín de Borrell, pero sobre todo la que tantas veces declara su férrea unidad de acción y de concepción. En forma inmediata vinieron las reacciones histéricas, y mostraron su debilidad. El famoso espacio Schengen puede caerse fácilmente, como lo demostró Italia, que fue la primera en reaccionar pidiendo excluir a España de este acuerdo. Luego se sumaron Portugal, Francia, Dinamarca, Finlandia y Suecia. En cambio, los apoyos explícitos vinieron de Eslovaquia, Rusia y China ¡que paradoja!
Los pueblos europeos también deberían ver con atención esta coyuntura crítica y el comportamiento de los socios continentales. Ante la primera emergencia, que además fue controlada relativamente rápido y no es de las más catastróficas, no surge la solidaridad ni el accionar común. Por el contrario, primó la defensa estrecha del interés más mezquino, y de la lógica del sálvese quien pueda y como pueda.
Son los mismos líderes que hablan con soltura de vientos de guerra en un horizonte próximo, y que llaman a la participación de toda Europa en ella, exigiendo a las poblaciones estrecheces económicas y a los jóvenes a incorporarse al servicio militar. Si frente a una crisis migratoria que fue controlada en tres días reaccionaron con histeria xenófoba, da para pensar cómo actuarían ante una respuesta militar de Rusia contra alguno de los países beligerantes.
Estas crisis contemporáneas deben ser un aliciente a la izquierda y a los pueblos; no se trata de retroceder en derechos ni actuar con miedo ante la extrema derecha; se trata de buscar las causas profundas y generar más cooperación, solidaridad, humanismo y convicción ideológica.
Por Carlos Gutiérrez P.
Carta Geopolítica 104 – 04/08/2026
Fuente fotografía
Las expresiones emitidas en esta sección son de exclusiva responsabilidad de su autor(a) y no representan necesariamente las opiniones de El Ciudadano.
La entrada La llamada Guerra Híbrida en su esplendor: el caso Ceuta se publicó primero en El Ciudadano.
completa toda los campos para contáctarnos