Paula Gracia
Tokio, 2 jul (EFE).- La lucha entre humanidad y naturaleza que Studio Ghibli ilustró a finales de los años 90 con la película de animación 'La princesa Mononoke' ('Mononoke hime') vuelve casi tres décadas después en Japón con una adaptación al 'superkabuki', que combina el teatro tradicional japonés con efectos especiales y dinamismo.
Este clásico escrito y dirigido por Hayao Miyazaki en 1997 para Studio Ghibli, galardonado este año con el premio princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades, se estrenará este viernes en forma de producción teatral en la sala Shinbashi Ebujo del tokiota barrio de Ginza, y estará en cartelera hasta finales de agosto.
"Nos estamos esforzando al máximo como un solo equipo para que sea una obra disfrutable para los fans del kabuki, los fans de Ghibli y también para quienes nunca han visto kabuki en su vida", dijo durante una rueda de prensa celebrada este jueves Danko Ichikawa, que da vida al protagonista, el príncipe Ashitaka.
El nieto del creador del 'superkabuki' hace 40 años, Eno Ichikawa, reconoció un día antes del estreno que siente "tanto miedo como una gran emoción".
"Es un sentimiento que me hace temblar de entusiasmo", aseveró.
Con un elenco enteramente masculino de cerca de 60 actores, en el escenario se juntan espíritus del bosque, dioses de la naturaleza y humanos, atravesados por batallas, maldiciones y luchas de poder, mientras Ashitaka busca el equilibrio y la convivencia, acompañado de su alce, y hace de nexo entre mortales y divinidades.
Tokizo Nakamura, que encarna a Lady Eboshi, destacó que esta trama tiene un mensaje social "muy profundo" cuyo trasfondo se mantiene intacto en esta interpretación. "Sin embargo, al expresarse a través del kabuki, la forma en que cada persona lo perciba puede variar", sostuvo.
Su personaje gobierna la ciudad de Hierro con un apoyo indiscutible de su pueblo: rescató a las mujeres de la prostitución y a los leprosos de la discriminación social. Pero estas intenciones contrastan con su interés por los recursos naturales del bosque.
"A medida que avanzaban los ensayos, sentí profundamente el gran mensaje y la magnitud de esta historia", declaró Kotaro, que dijo sentir un "gran honor" por formar parte de "esta obra tan grandiosa".
La antagonista se enfrenta, incluso en un cara a cara, a Kazutaro Nakamura, en la piel de San, la princesa Mononoke. A pesar de la expresión "serena pero llena de bondad" que otorga a la princesa de los lobos, a la hora de pelear se mueve "como una bestia".
"Nunca me había movido con tanta acción en un escenario", agregó.
La acción de las batallas marca el ritmo de la obra teatral, en la que los principales personajes aparecen ataviados con el típico maquillaje de cara blanca y líneas rojas para marcar las expresiones faciales, y con un colorido vestuario que lo hace muy visual.
Además de la música y las luces que apoyan el dinamismo, este tipo de teatro destaca por romper las barreras del tradicional no solo al adaptar temáticas modernas, sino también al contar con técnicas de vuelo, así como por el uso tanto del escenario como de la platea.
En esta ocasión, los productores optaron por que los personajes utilicen un japonés moderno con el que esperan que la comprensión de esta popular historia sea más accesible para el público local.
La adaptación ha estado a cargo de la histórica productora Shochiku, que en 2019 ya llevó a los escenarios una versión kabuki de 'Nausicaä del Valle del Viento' ('Kaze no tani no Naushika'), el manga de Miyazaki que él mismo adaptó a la gran pantalla en 1984, en la que se considera la primera película de Studio Ghibli (aunque se estrenó antes del nacimiento oficial del estudio). EFE
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