El Ciudadano
Las múltiples investigaciones periodísticas divulgadas recientemente han colocado la candidatura presidencial del ultraderechista Abelardo de la Espriella en el ojo del huracán en Colombia, al revelar presuntas tramas de fraude electoral, desinformación y una retórica incitadora al odio.
Las denuncias realizadas por el programa Señal Investigativa, de Señal Colombia y la Revista Raya, han destapado el desarrollo de una operación orquestada para sembrar el pánico entre los votantes. La estrategia, se fundamentaría en la difusión masiva de contenidos falsos y mensajes engañosos, utilizando para ello herramientas que van desde el uso ilegal de bases de datos, la suplantación de identidad y la instalación de vallas publicitarias en las que se presentan a los rivales políticos como guerrilleros.
Los hallazgos de los periodistas son alarmantes. Se ha documentado la captación presuntamente ilícita de los datos personales de más de 1,4 millones de ciudadanos, cifra que incluye incluso a miembros activos de la Fuerza Pública. Esta información habría sido empleada para bombardear teléfonos móviles con propaganda política, consignó TeleSUR.
En la costa Caribe, específicamente en la ciudad de Barranquilla, departamento del Atlántico, la evidencia apunta a una maquinaria clientelar que opera desde el mismo poder local. Trabajadores de la Alcaldía habrían recibido la orden de captar votos, con cuotas que oscilan entre 20 y 100 sufragios, bajo amenaza de represalias si no cumplían con el objetivo, lo que configura un escenario de coacción laboral.
La sombra del odio y la intimidación se extiende también al ámbito académico, un sector tradicionalmente crítico. Cinco instituciones de educación superior, entre públicas y privadas, recibieron correos electrónicos con amenazas explícitas firmados por una cuenta vinculada al movimiento Salvación Nacional.
Los mensajes advertían sobre una «limpieza» universitaria contra los opositores al candidato. Esta campaña que busca silenciar cualquier voz disidente, se complementa con la detección de grupos de WhatsApp conformados por militares y policías en retiro, dedicados a propagar material audiovisual cargado de mensajes de odio y diseñado específicamente para infundir temor en el electorado.
En el corazón de la región Caribe, las denuncias de compra de votos amenazan con incidir en el resultado del balotaje de este domingo 21 de junio. Según el medio citado, el abogado Miguel Ángel del Río presentó una denuncia penal ante la Fiscalía señalando la operación del denominado «clan Gnecco» para favorecer a De la Espriella en el Cesar, un departamento clave en el resultado electoral.
La metodología empleada es la «mochila», una práctica histórica de corrupción mediante la cual los intermediarios, conocidos como «mochileros», recogen bloques de votos a cambio de dinero. La denuncia ante la Fiscalía busca desmantelar estas estructuras que, lejos de ser un hecho aislado, representan una amenaza a la legitimidad del proceso de sufragio.
Un antecedente judicial de gravedad extrema expuesto por las investigaciones periodísticas vincula a De la Espriella con el paramilitarismo. El exjefe de las AUC, Pablo Hernán Sierra, alias «Pipintá», remitió una carta a la CIDH y a la Comisión de Acusaciones de la Cámara en la que incrimina al candidato del denominado movimiento Defensores de la Patria, como presunto enlace de un complot para sobornar magistrados de la Corte Constitucional en 2006. El objetivo de aquella operación era asegurar beneficios legales para las Autodefensas Unidas de Colombia, una confesión que, de ser cierta, demostraría una peligrosa connivencia entre la política y los grupos paramilitares que han azotado al país.
La gravedad de las revelaciones ha escalado al más alto nivel del Estado colombiano. El presidente Gustavo Petro denunció a través de sus redes sociales que esta propaganda «mentirosa y delictiva» se financia desde el exterior, específicamente desde Miami, para ocultar su verdadero costo en las cuentas de campaña. El mandatario señaló que un fondo constituido en esa ciudad estadounidense, del cual el alcalde de Medellín sería socio, recibe aportes de empresarios colombianos y extranjeros, movidos por el rechazo a las políticas de cambio. Esta injerencia externa, según Petro, busca socavar la democracia colombiana atacando a figuras como candidato presidencial del Pacto Histórico, Iván Cepeda, a quien definió como un constructor de paz.
«Lo he dicho varias veces, está propaganda sigue el consejo de Goebbels a Hitler. Con la mentira una y otra vez repetida, y con el miedo creado en la población llegar al poder«, advirtió.
La entrada La maquinaria del miedo de De la Espriella: investigaciones periodísticas denuncian desinformación, compra de votos y discursos de odio en Colombia se publicó primero en El Ciudadano.
completa toda los campos para contáctarnos