La multitudinaria celebración preparada el 20 de junio de 1973 para recibir al líder justicialista se convirtió de golpe en una sangrienta pesadilla, cuyo saldo de muertos y heridos nunca se pudo establecer con exactitud. Los grupos armados de ultraderecha que coparon el palco y los árboles, los balazos sobre la multitud y la historia del hombre que izaron de los pelos para matarlo
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