La mega reforma ya mostró sus cartas

El Ciudadano

Columna: La mega reforma ya mostro sus cartas

Por Recaredo Gálvez
Investigador de Fundación SOL

En tiempo récord y con sus ideas centrales intactas, así fue despachada la megarreforma impulsada y defendida por el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz. El presidente Kast celebró en cadena nacional el logro: “recuperar la grandeza de un país que volverá, con el aporte de todos, a ser un modelo para Latinoamérica y un orgullo para todos los chilenos”. Ese país, el mismo en el que éramos “más pobres pero más felices”, según el diputado Carter. Transcurridas algunas semanas desde su aprobación, y luego de su paso por los vetos presidenciales y el Tribunal Constitucional, vale la pena preguntarse qué quedó finalmente en pie y, sobre todo, quiénes aparecen entre los principales beneficiados.

Partamos por los vetos, el Gobierno presentó tres vetos supresivos sobre materias que habían sido incorporadas durante la tramitación: el anatocismo, es decir, el cobro de intereses sobre intereses; el derecho al olvido financiero y el pago a 30 días para las pymes. Finalmente, los tres fueron aprobados por el Congreso. Si bien son temas importantes, nada de esto puso en riesgo el pilar principal de la reforma: la rebaja del impuesto de primera categoría, la invariabilidad tributaria y la reintegración del sistema tributario (Esto último permite que los dueños de empresas rebajen sus impuestos personales utilizando los impuestos ya pagados por sus empresas).  El gran empresariado puede descorchar el champán: estamos frente a la primera rebaja de impuestos a las grandes empresas en 40 años, con una disminución gradual del impuesto corporativo desde el 27% al 23%.

Otra de las medidas aprobadas se refiere al pago de contribuciones y beneficia a personas adultas mayores que cumplan con los requisitos establecidos para quedar exentas del pago correspondiente a su primera vivienda. Durante la discusión, el propio ministro Quiroz señaló: “el mecanismo permite no pagar las contribuciones, pero para que usted no pague se tiene que inscribir (…) Dejemos que la gente elija, viva la libertad”. Si la frase de Kast, “recuperar la grandeza de un país”, nos recuerda a Trump, con esta alusión de Quiroz recordamos a Milei, o así al menos se ha leído fuera de Chile: “Senado chileno aprova megarreforma econômica inspirada em Milei”, tituló el medio Veja, de Brasil, el pasado 16 de julio. Esta afinidad no es algo oculto, sino una evidencia del movimiento político que, más allá de las frases recicladas, impulsa una serie de cambios económicos que benefician a los dueños del gran capital, quienes realmente podrán ser más libres del pago de impuestos y tendrán mayores certezas para sus inversiones. No es que ahora no tengan esa libertad, sino que siempre se puede tener más.

El Tribunal Constitucional introdujo algunos límites, acogió parcialmente los requerimientos presentados por parlamentarios de oposición, declaró inconstitucionales algunas disposiciones ambientales y, también, hubo modificaciones en aspectos relacionados con la invariabilidad tributaria. Sin embargo, ninguna de estas resoluciones modificó el corazón de la reforma. De cierta manera, después de toda la discusión legislativa y constitucional, la pregunta ya no es qué viene con la megarreforma. Sus prioridades están bastante claras. La victoria buscada por Quiroz quedó consagrada en sus aspectos centrales. Pero ¿qué puede significar una reforma de esta magnitud en una de las materias más sensibles para las personas como es el empleo?

Siguiendo los números aproximados del propio ministro de Hacienda, podemos señalar un efecto casi nulo al apostar por crear cerca de 50 mil empleos frente a un desempleo de casi 1 millón de personas. Lo peor es que el ministro tampoco dice mucho sobre la calidad de esos empleos. Y ahí es donde aparecen las próximas reformas: la flexibilización y el cálculo de las 40 horas y los contratos por hora. Además de la implementación del crédito tributario para el empleo formal contemplado en la propia megarreforma.

No menos importante es que continúa la implementación de la reforma previsional, que desde agosto contempla un nuevo incremento de 1% adicional de cotización a cargo del empleador, iniciado el año pasado. Además, el seguro de invalidez y sobrevivencia pasa a la administración del Fondo Autónomo de Protección Previsional (FAPP).

Mientras esto ocurre, los resultados de las pensiones pagadas siguen siendo un desastre. Quienes cotizaron entre 35 y 40 años y se pensionaron en 2025 alcanzaron una tasa de reemplazo autofinanciada de apenas 29,1%. Es decir, incluso entre quienes cotizaron prácticamente durante toda su vida laboral, las pensiones están muy lejos de los ingresos que recibían mientras trabajaban.Ninguna de estas personas está contemplada en la megarreforma. Tampoco lo están directamente quienes reciben bajos salarios en un Chile donde el 50% de las y los trabajadores gana menos de $600 mil líquidos al mes, según la última encuesta CASEN.

Entonces, después de semanas hablando de una “megarreforma”, vale la pena preguntarse qué es lo que tiene de mega y para quiénes. Esto porque cuando se trata de rebajar impuestos a las grandes empresas, reintegrar el sistema tributario o entregar certezas por décadas a grandes inversiones, las transformaciones pueden ser profundas y avanzar rápidamente. Cuando hablamos de salarios, pensiones o condiciones de trabajo, la historia parece ser otra.

La gran reforma del Gobierno, al mostrar sus cartas, revela grandes beneficios para el capital y muy pocos cambios para una clase trabajadora que sigue enfrentando bajos salarios, malas pensiones y un mercado laboral marcado por la precariedad.

¿Qué viene después de la megarreforma? Probablemente seguir avanzando en reformas que hagan de Chile un oasis para los inversionistas extranjeros. Un panorama predecible y favorable a la acumulación de riqueza en pocas manos, acompañado de mayor flexibilización para quienes viven de su trabajo y más privilegios para los capitalistas chilenos. Eso, al menos, mientras no haya una fuerza social y popular que empuje por otras prioridades.

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Agosto 22, 2026 • 1 hora atrás por: ElCiudadano.cl 33 visitas 2404822

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