Chile se ha consolidado como el líder indiscutible de la minería en Latinoamérica, y no es casualidad. Con una trayectoria de décadas, el país ha sabido aprovechar sus recursos naturales y crear un entorno propicio para la inversión extranjera. Desde la época prehispánica, los Atacameños (Likanantay) explotaban minerales en el desierto de Atacama. En el siglo XIX, figuras como Juan Godoy y Pedro León Gallo impulsaron el auge de la plata y el cobre, trayendo ferrocarriles y fundiciones. La Era del Salitre (1880-1930) con José Santos Ossa marcó un hito económico hasta la aparición del salitre sintético.
Hoy Chile es el principal productor de cobre mundial, aportando más del 25% de la producción global. El gobierno garantiza seguridad jurídica y estabilidad fiscal mediante la Ley de Concesiones Mineras, facilitando inversión y exportación. La industria adopta tecnologías de punta: automatización, drones, sensores remotos y sistemas de gestión avanzados. Las empresas proveedoras locales han crecido, impulsando el 12% del PIB y 6% de la inversión mundial en exploración geológica.
La industria minera chilena ha adoptado tecnologías de punta para mejorar la eficiencia y reducir los costos. La implementación de sistemas de gestión de recursos, la automatización de procesos; el uso de drones y sensores remotos son solo algunos ejemplos de cómo la minería chilena se está modernizando.
A esto se suma una cartera de inversión histórica, desde de US$105.000 millones entre 2025 al 2034. Somos, además, el primer productor de renio con una producción del 50% a nivel mundial. Gracias a la minería, Chile crece y se desarrolla, presentando el mayor índice de desarrollo humano de la región. El dinamismo del sector minero fue clave en el máximo histórico de exportaciones nacionales, que superaron los US$107 mil millones durante 2025.
Esto ha permitido que el país mantenga su liderazgo en la región; sin embargo, a pesar de su éxito, la minería chilena enfrenta desafíos importantes, la caída de la ley de minerales, la escasez de recursos hídricos, la falta de nuevos proyectos para aumentar producción y así aprovechar boom de precios altos, y la creciente conciencia ambiental. Sin embargo, estos desafíos también representan oportunidades para innovar y desarrollar soluciones sostenibles.
Esperamos que, con las nuevas autoridades, que ya han dado indicios, se trabaje para que Chile tenga más y mejor minería. Para ello, uno de los principales temas es potenciar e incentivar la exploración geológica, industrializar el cobre y el litio para tener mayor valor agregado y valor compartido planetario.
*Manuel Viera, presidente de la Cámara Minera de Chile.
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