Cuando la NASA todavía no sabía cómo iba a ir el periplo de Orión en el marco de la misión Artemis II (partió el 1 de abril y retornó con éxito diez días después), la agencia espacial norteamericana presentaba su proyecto "Ignition" con un ambicioso objetivo: establecer una base permanente en el Polo Sur lunar.
El planteamiento para lograrlo pasa por gastar 20.000 millones de dólares en siete años y realizar 81 lanzamientos. No es solo una hoja de ruta, sino también una lista de deseos para la industria y socios internacionales donde identifica las brechas tecnológicas que deben cerrarse para convertir la exploración lunar puntual en presencia humana permanente.
El plan de la NASA. La estrategia para montar una base en la luna se divide en tres etapas claras y es iterativo:
Por qué es importante. Para empezar, porque el Polo Sur de la luna permite el acceso a volátiles congelados (principalmente hielo de agua) en regiones de sombra permanente, lo que podría posibilitar la utilización de recursos in-situ, un paso esencial para la autonomía espacial. Pero aunque la base lunar es todo un logro para la humanidad per se, no hay que perder de vista que la NASA lo hace con otro objetivo en mente: Marte.
La luna es su campo de pruebas. De hecho, esta base en la luna será un laboratorio de ensayo para siete áreas críticas antes de establecer una base humana allí: reactores nucleares que funcionen en el espacio, operar sin ayuda constante desde la Tierra, entender cómo afectan las misiones largas al cuerpo humano, crear cadenas de suministro espaciales, protegerse del polvo abrasivo, evitar contaminar otros mundos y diseñar sistemas que sirvan tanto en la Luna como en Marte. Por otro lado, con la luna la NASA pretende abrir un mercado donde la industria privada asuma algunos servicios, reduciendo los costes para la organización norteamericana (y por ende, para la ciudadanía).
Contexto. A diferencia de las misiones Apollo, que aterrizaron en zonas ecuatoriales, ahora interesa alunizar y establecerse en el polo sur lunar en tanto en cuanto ofrece una dualidad estratégica única: cráteres que nunca ven la luz del sol (y pueden tener hielo de agua) junto a montañas que casi siempre tienen luz solar (para paneles solares). Tener acceso a energía y volátiles congelados justifica científica, estratégica y económicamente la selección del sitio.
Pero trabajar ahí es extremadamente difícil. El terreno es accidentado, hay montañas elevadas y cráteres profundos y además hay desafíos térmicos y de iluminación extremos. El Sol permanece bajo en el horizonte, creando sombras alargadas que dificultan la generación de energía solar y someten a los equipos a periodos de frío extremo. Para el equipo de astronautas será duro: tendrá problemas para ver peligros y hacer tareas básicas, porque el ojo humano no se adapta rápido entre luz extrema y oscuridad total y además tendrán que acceder a esos pronunciados cráteres a por hielo.
Lo que la NASA necesita. El documento identifica brechas funcionales que la industria debe ayudar a cerrar, clasificadas en seis subsistemas:
Cómo lo van a hacer. Esencialmente van a seguir dos estrategias:
Sí, pero. La misión es ambiciosa, esencial para la colonización espacial y además el calendario es apretado, pero es que además se enfrenta a tres amenazas principales. Para empezar, sigue faltando información básica sobre la luna. Desconocemos la accesibilidad de características de interés, como rocas o cráteres ni cómo se comporta el polvo lunar o algo tan esencial como dónde está exactamente el hielo.
Por otro lado, la política mata proyectos espaciales: según la Planetary Society hasta la fecha ya llevan 107.000 millones de dólares gastados a causa en gran parte de los continuos cambios en los programas llevados a cabo por las diferentes administraciones. Finalmente, conviene recordar que esto es una carrera. China y Rusia también quieren poner una base nuclear en el Polo Sur y quien llegue primero decidirá las reglas. Esa presión de ir a contrarreloj puede provocar que la NASA acelere y cometa el error que el plan quiere evitar: apresurarse y asumir riesgos innecesarios.
Portada | Pedro Lastra y NASA
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La noticia
La NASA acaba de lanzar un guante a las empresas: una lista de deseos con todo lo que necesita para montar una base en la luna
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Xataka
por
Eva R. de Luis
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