Desde el espacio todo se ve diferente. De hecho, la distancia permite distinguir formas extrañas, como el Gran Dique de Zimbabue o el ojo del Sahara, pero también colores que a ras de tierra pasan más desapercibido. Así, el 7 de junio de 2021, un astronauta de la Expedición 65 a bordo de la Estación Espacial Internacional apuntó su cámara hacia el sureste de España y tomó una fotografía que parece una acuarela: azul mediterráneo, un verde apagado y un rosa intenso que recuerda al cuarzo. Remata la paleta de colores el blanco del reflejo del sol.
Los tres colores corresponden a masas de agua a escasos kilómetros entre sí, en Alicante: el Mediterráneo, y las lagunas salinas de La Mata y Torrevieja. Lo que parece una casualidad estética es, en realidad, química visible desde la órbita. Cada tono delata algo: el grado de salinidad, qué microorganismos dominan el agua, y en qué equilibrio frágil conviven.
Las lagunas de La Mata y de Torrevieja. La laguna de Torrevieja lleva utilizándose como salina desde el siglo XIII y hoy son el mayor productor de sal de Europa, con una media de 650.000 toneladas al año, una cifra que varía en función de la radiación solar, el viento y las precipitaciones. No funciona como una laguna natural, sino como un sistema industrial donde el agua se mueve según las necesidades de producción.
La laguna de La Mata actúa como cámara de concentración previa: recibe agua de mar a través de canales artificiales y escorrentía de ramblas intermitentes de la Sierra de San Miguel de Salinas. Desde allí, el agua se bombea a la salina de Torrevieja, donde se añade además salmuera procedente del diapiro de sal de Pinoso a través de una tubería de 55 kilómetros. El resultado es que la concentración de sal en la laguna de Torrevieja puede superar los 260 gramos de sal por litro, bastante más que los 38,5 g/litro del Mediterráneo que baña su costa. Dos lagunas contiguas pero con mundos químicos completamente distintos.
Por qué tienen esos colores tan diferentes. Cada vez que se bombea agua de distinta composición para producir sal se altera la química del sistema, lo que determina qué organismos pueden vivir y en qué cantidad. Dos lagunas a un kilómetro de distancia, dos comunidades microbianas distintas y dos colores opuestos.
El color rosa de la laguna de Torrevieja lo producen microorganismos. Más concretamente, en condiciones de alta salinidad e intensa radiación solar,la microalga Dunaliella salina acumula β-caroteno como protección frente a la luz. Las arqueas halófilas que comparten el lago refuerzan ese tono: tienen pigmentos rojos distribuidos por toda su membrana celular, lo que las hace visualmente más determinantes en el color final del agua. En La Mata, la menor concentración de sal favorece una microbiota diferente donde predomina la clorofila sobre los carotenoides: eso explica el color verde.
Contexto. El gradiente de salinidad entre ambas lagunas va más allá de la química: es lo que permite una biodiversidad diferente y excepcional. El humedal alberga hasta 400 taxones, diez especies de aves amenazadas y una de las colonias de cría de gaviota de Audouin más importantes del Mediterráneo. Sin esa diferencia de salinidad, muchos de esos nichos ecológicos desaparecerían.
La imagen de la NASA también es más que una fotografía: retrata el frágil equilibrio entre industria, microbiología y conservación que el cambio climático ya está poniendo a prueba en tanto en cuanto el aumento de temperaturas y las fluctuaciones de salinidad alteran las condiciones de vida de la Dunaliella salina, o lo que es lo mismo, que ese llamativo color rosa visto desde el espacio podría desaparecer.
Por qué es importante. La Dunaliella salina es el organismo que sostiene la base de la cadena alimentaria en lagos hipersalinos de todo el mundo. Desde 1966 se cultiva comercialmente para producir β-caroteno, que tiene aplicaciones en farmacología y cosmética. Pero también es un organismo que la NASA tiene en el radar porque constituye una forma de vida en condiciones extremas. Cabe recordar que los datos del rover Perseverance indican que hubo aguas hipersalinas en el cráter Jezero de Marte. Estudiar la vida en este tipo de lagos ayuda a entender el potencial en esos viejos lagos marcianos. Lo que tiñe de rosa Torrevieja es el mejor laboratorio que tenemos para saber qué buscar en otro planeta.
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La noticia
La NASA ha mirado a Torrevieja desde el espacio y ha visto una enorme masa de agua rosa esencial para encontrar vida en Marte
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Xataka
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Eva R. de Luis
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