SEÑOR DIRECTOR:
La “instalación” del expresidente Boric duró 46 días, cuando prohibió a sus ministros cualquier referencia al gobierno anterior para exculpar sus responsabilidades con el país.
A casi 90 días de asumir, el Presidente Kast aludió 19 veces al gobierno anterior para explicar un escenario “más complejo del que se podía prever”.
Los mandatarios se ganan el derecho de hablarle al soberano como mejor les parezca. Pero el poder obliga a hablar en primera persona. Se trata de la otra deuda pública que un gobierno debe administrar: la de asumir las culpas, propias o ajenas, de los problemas que aquejan al pueblo al que se deben.
Tomás Leighton
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