SEÑOR DIRECTOR:
Aristóteles definió al ser humano como un ser racional, es decir, como un animal que se distingue del resto por estar dotado de razón. No se trata de una mera definición esencialista, sino del reconocimiento de que esa función ocupa un lugar central en lo que somos.
Por ello, más allá de su dimensión simbólica, el hecho de que un grupo afirme autopercibirse como animales no humanos plantea una llamativa paradoja: utilizar la razón para afirmar una identidad que se define precisamente por lo no racional.
Álvaro Muñoz Ferrer
Doctor en Filosofía
completa toda los campos para contáctarnos