Con el paso del tiempo, todo a nuestro alrededor ha ido haciéndose inalámbrico. A medida que las conexiones sin cables evolucionaban, mantener los dispositivos conectados a uno parecía perder más y más sentido. Todo ha desembocado en que rara es la casa en la que no hay varios dispositivos: móviles, ordenadores, televisores, tablets, auriculares, e incluso dispositivos domóticos.
Ocurre que esta saturación de dispositivos ha provocado que las ondas estén cada vez más llenas, y resulta que hay dos tipos concretos de dispositivos que no se llevan demasiado bien. La razón, hay frecuencias en las que coinciden y que generan interferencias las dos conexiones inalámbricas: WiFi y Bluetooth. De pronto, la música se entrecorta, el ratón inalámbrico da tirones o la cobertura se pierde estando cerca del móvil. Todo esto tiene una explicación muy sencilla: las interferencias.
El problema principal radica en la banda de frecuencia que utilizan para comunicarse. Tanto las redes WiFi tradicionales como todos los dispositivos Bluetooth operan en la banda de los 2,4 GHz. Se trata de una franja del espectro electromagnético que, desde sus orígenes, funciona como una suerte de "zona franca". Al no requerir licencia gubernamental para su uso, se convirtió en el estándar mundial para la tecnología inalámbrica de consumo.
Imagina esta banda de 2,4 GHz como una autopista. El WiFi es un camión de gran tonelaje que ocupa varios carriles para transmitir grandes cantidades de datos (como un vídeo en 4K). El Bluetooth, por su parte, es como una flota de motos: transmite paquetes de datos más pequeños (como el audio de una canción) saltando rápidamente de un carril a otro. Cuando el router está trabajando a máxima potencia en la misma habitación en la que usas tus auriculares, se cruzan, provocando que tu dispositivo sufra microcortes, ruido en el audio o desconexiones.
Durante años, ha circulado un mito que aseguraba que configurar un router WiFi en los canales 1, 6 u 11 solucionaba el problema con el Bluetooth. Esto es técnicamente incorrecto.
Es cierto que los canales 1, 6 y 11 son los únicos que no se solapan entre sí dentro del estándar WiFi, por lo que usarlos está bien para evitar interferencias con el router de tu vecino. Sin embargo, el Bluetooth no se queda quieto en un solo canal; utiliza una tecnología llamada Adaptive Frequency Hopping (AFH) que le hace saltar hasta 1.600 veces por segundo a través de 79 microcanales que abarcan toda la banda de los 2,4 GHz.
Poner tu router en el canal 6 no liberará de tráfico al Bluetooth, simplemente concentrará la saturación del WiFi en el centro del carril. Si estás descargando un archivo pesado por WiFi a 2,4 GHz, tus auriculares Bluetooth lo sufrirán igual.
Imagen: DIGI
En caso de que sufras problemas o interferencias en tus dispositivos Bluetooth, hay tres soluciones reales y efectivas para zanjar esta disputa:
Imagen destacada | Xataka Móvil
En Xataka Móvil | Puedes conectar tu móvil a la tele sin mucho esfuerzo: estas son todas las maneras posibles
-
La noticia
La "pelea a muerte" entre tus auriculares y el router: por qué el Bluetooth y el WiFi se llevan mal
fue publicada originalmente en
Xataka Móvil
por
Samuel Fernández
Pepu Ricca
.
completa toda los campos para contáctarnos