El Ciudadano
El gobierno de Estados Unidos (EE.UU.) ha estado financiando en secreto y con plata pública una amplia red de medios de comunicación anticubanos que se hacen llamar “independientes” como parte de una estrategia que busca promover un cambio de gobierno en la isla.
Así lo reveló una investigación desarrollada por MintPress News, que documentó que al menos cinco plataformas periodísticas —CubaNet, ADN Cuba, Diario de Cuba, El Toque y El Estornudo—, presentadas ante la opinión pública como proyectos periodísticos autónomos, han recibido fondos millonarios desde Washington.
El entramado se sostiene sobre subvenciones canalizadas a través de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y la Fundación Nacional para la Democracia (NED), entidades que históricamente han fungido como fachadas civiles de operaciones de influencia externa.
Según los registros revisados, CubaNet recibe en la actualidad una partida activa de 500.000 dólares de USAID para “involucrar a jóvenes cubanos” mediante periodismo multimedia.
En su investigación, el periodista Alan Macleod, recordó que este portal, fundado por activistas antigubernamentales en 1994, se ha convertido en la fuente de información de referencia para grandes corporaciones (The Washington Post, The Wall Street Journal, Fox News y The Los Angeles Times) , que lo citan regularmente y lo presentan como un medio independiente objetivo e imparcial.
«Los reporteros de CubaNet han escrito artículos de opinión en importantes periódicos estadounidenses como USA Today, pidiendo un cambio inmediato de gobierno en la isla«, apuntó,
ADN Cuba, por su parte, acumula más de 3 millones de dólares desde 2020 y según Macleod, aunque se describe a sí mismo como «un medio de comunicación independiente comprometido con la libertad y la democracia en Cuba», en realidad tiene su sede en España y «no parece particularmente comprometido con la transparencia sobre su financiación«.
Los millones obtenidos desde Washington no son revelados a los lectores, «ni siquiera en artículos que cubren directamente la financiación de USAID a medios cubanos», y es un dato que «queda relegado a las notas al pie de oscuras bases de datos de financiación del gobierno estadounidense».
En el caso de Diario de Cuba, que cuenta con sede en España y publica una amplia variedad de artículos, todos con una cosa en común: «una profunda aversión al gobierno cubano», habría obtenido desde EE.UU un monto de 1,3 millones entre 2016 y 2020, lo que «le ha permitido llegar a una audiencia global, con más de 600.000 seguidores solo en Facebook».
Más allá de los números, la investigación se refirió a un patrón recurrente: estos medios no se limitan a informar, sino que ejecutan una línea editorial homogénea orientada a instalar matrices de crisis, ingobernabilidad y necesidad de transición política.
De este modo, funcionan como piezas de una arquitectura comunicacional que busca «ablandar» el escenario interno cubano para facilitar una eventual intervención externa, en un contexto donde la administración del mandatario estadounidense Trump ha calificado a la isla como un objetivo prioritario como parte de una campaña de máxima presión, que incluyen el endurecimiento de las sanciones ilegales y el bloqueo, así como amenazas de agresión militar.
La dependencia financiera quedó al desnudo cuando, a principios de 2025, la congelación temporal de fondos de USAID y la NED por decisión del Departamento de Eficiencia Gubernamental provocó el colapso inmediato de varios de estos proyectos. CubaNet publicó entonces un editorial de emergencia pidiendo donaciones, admitiendo que sin el dinero estadounidense resultaría “extremadamente difícil continuar”. Diario de Cuba y El Toque también lanzaron llamados desesperados, y este último tuvo que despedir a la mitad de su plantilla. El episodio evidenció que la etiqueta “independiente” se desmorona en cuanto se corta el grifo de Washington.
El informe de MintPress conecta además esta operación mediática con antecedentes de guerra digital contra Cuba, como las plataformas Zunzuneo y Piramideo —proyectos encubiertos de USAID para movilizar a la población juvenil mediante redes sociales artificiales—. En la actualidad, la estrategia se ha refinado: los medios financiados son citados como fuentes “neutrales” por grandes cadenas internacionales, introduciendo así narrativas del Departamento de Estado en la cobertura global sobre la isla.
La conclusión central de la investigación de MintPress News es contundente: la guerra contra Cuba no es solo económica o diplomática, sino también informativa, psicológica y cultural. Detrás del supuesto periodismo independiente se esconde un brazo comunicacional del aparato de seguridad nacional estadounidense, diseñado para intentar desgastar a la Revolución desde dentro mientras se lava la imagen de injerencia extranjera.
La entrada La “prensa independiente” que financia Washington: revelan red de medios anticubanos pagada con plata pública de EE.UU. se publicó primero en El Ciudadano.
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