México, 4 jul (EFE).- El seleccionador mexicano Javier Aguirre apostará este domingo a conseguir el triunfo más grande del fútbol de su país con una dosis de psicología inversa, según la cual, sugerirá a sus jugadores ideas diferentes al resultado que quiere lograr.
"Soy como un padre para estos chicos, pero cuando debo ser duro, también soy riguroso", asegura el 'Vasco' Aguirre, que este domingo saldrá a derrotar al favorito Inglaterra para clasificar al tri a los cuartos de finales de la Copa Mundial.
Lograr su meta y colocar a México entre los ocho mejores del mundo es un logro superior al título olímpico de Londres 2012 y el título de la Copa Confederaciones de 1999 porque esta vez se trata de un golpe en las Grandes Ligas del fútbol. Sin embargo, Aguirre no habla de eso, sino de la felicidad de tocar la pelota.
Detesta los teléfonos celulares, aunque en la concentración va a contracorriente; insinúa a sus futbolistas que no hay nada de malo en usarlos, como tampoco es ilícito perder el tiempo en los juegos de vídeo.
Ser tolerante le ha permitido al 'Vasco' ganarse a los jugadores que lo ven como un viejo moderno. Como consecuencia, los integrantes de la selección han vuelto a sentir orgullo por vestir la camiseta verde, lo cual hasta hace poco a muchos les parecía una carga.
Hace 40 años, Aguirre le puso una asistencia a Manuel Negrete para que hiciera uno de los goles más hermosos de los Mundiales, de chilena ante Bulgaria en México 1986. Podría presumir esa historia y otras suyas como futbolista profesional y entrenador en Europa, Asia, África y Latinoamérica, pero evita hablar de él.
Como si aplicará el concepto freudiano de 'matar al padre', quiere que sus 'hijos adoptivos' se desmarquen de su trayectoria y forjen su propio camino.
Aguirre es un buen lector, que el año pasado se apareció en la Copa Oro con la novela 'México', del escritor Pedro Ángel Palou y la asumió como amuleto antes de ganar la final. En estos días lee 'El código de la cultura', de Daniel Coyle, obra alrededor de los equipos más exitosos del mundo, un texto apropiado a su situación.
Pocas veces el 'Vasco' recomienda lecturas. Su técnica para que los chicos se interesen por el conocimiento es poner el ejemplo y que lo sigan por imitación.
Aunque se viste con trajes caros cuando va al banquillo, el estratega es un mal hablado que huye de los protocolos, sobre todo con los periodistas, a quienes llama por su nombre y a veces les pregunta por su familia.
No es Javier Aguirre como el argentino Ricardo La Volpe, quien estudia los sistemas de juego con la misma perseverancia que los maestros de ajedrez memorizan aperturas y defensas. Su método no niega los mandamientos del juego, pero apuesta más a que sus futbolistas gocen el humilde acto de jugar.
Según eso, quien lo oye hablar, puede llevarse la idea de que le interesa que sus futbolistas se diviertan sin importar el resultado. Nada más inverso en su psicología; el 'Vasco' alucina con mañana vencer a los ingleses y poner a México entre los ocho mejores del Mundial.
"Nos da seguridad, sabe mantenernos tranquilos y nos ha convencido de que podemos hacer historia", aseguró el goleador Raúl Jiménez, el caso más milagroso de México, quien regresó de una grave lesión de cráneo y es el mejor goleador de cabeza del equipo. EFE
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