“La reactivación económica que Chile necesita no puede construirse sobre la precarización del trabajo”

Así se señala en un documento de la Red de Centros de Pensamiento Progresista, donde se enfatiza que tampoco se puede dar con “el debilitamiento de los derechos laborales”. En un análisis crítico sobre la Mesa de Reactivación Laboral formada por el gobierno, se indica que las 22 propuestas que se hicieron desde esa instancia “no generarán el empleo que Chile necesita”. Se apunta a que “la evidencia es clara, el desempleo del 9,4% que afecta a cerca de un millón de personas no es un problema de ‘rigidez’ laboral, sino de insuficiencia de demanda agregada”. Se hace ver que “las medidas de flexibilización contenidas en este paquete -extensión de jornada a 52 horas, eliminación de la indemnización, facilitación del despido- no atacan la raíz del problema” del desempleo y el bajo crecimiento económico. También se enfatiza que “no sorprende el acuerdo ‘unánime’ alcanzado por una Mesa cuya composición no fue diversa, ni en términos de sus visiones sobre la sociedad, ni en términos de la participación de los actores sociales relevantes del mundo del trabajo, ni respecto de su formación disciplinar”.

“El Siglo”. Santiago. 7/2026. Los siguientes son párrafos destacados del documento “Medidas para fomentar el empleo: debatamos de forma seria”, elaborado por la Red de Centros de Pensamiento Progresista, en relación al análisis y las propuestas de la Mesa de Reactivación Laboral conformada por el gobierno ante la crisis del desempleo y la baja del crecimiento económico:

“Las veintidós propuestas presentadas por la Mesa de Reactivación Laboral (Comisión Bravo), contenidas en un informe dado a conocer el 26 de junio de 2026, no pueden analizarse de manera aislada del contexto económico en que surgen. Chile enfrenta una economía que ha perdido dinamismo, una inversión privada afectada por el deterioro de las expectativas y un mercado laboral que comienza a mostrar señales crecientes de fragilidad. En este escenario, el Gobierno ha optado por una estrategia económica caracterizada por la consolidación fiscal, el recorte de derechos sociales, contención del gasto público y un discurso centrado en la estrechez de las cuentas fiscales. Estas decisiones no constituyen respuestas neutras frente al ciclo económico, sino opciones de política inspiradas en una determinada visión ideológica neoliberal del funcionamiento de la economía”.

“En ese contexto, no sorprende el acuerdo ‘unánime’ alcanzado por una Mesa cuya composición no fue diversa, ni en términos de sus visiones sobre la sociedad, ni en términos de la participación de los actores sociales relevantes del mundo del trabajo, ni respecto de su formación disciplinar”.

“Esta visión, que representa plenamente la visión del Gobierno, no solamente expresa un falso dilema entre empleo y derechos laborales, que las sociedades modernas han dado por superado hace décadas, sino que además representa un peligro, ya advertido por la población. Datos de Criteria muestran que en apenas tres meses la proporción de personas que considera que la posibilidad de encontrar o mejorar un empleo empeoró respecto de seis meses atrás, subió de 23% a 57%. Consultadas sobre eventuales cambios a la legislación laboral, una mayoría rechazó reducir derechos, modificar la jornada de 40 horas y limitar futuras alzas del salario mínimo. Por ende, a la inestabilidad e inseguridad que ya ha generado sobre las familias trabajadoras la decisión del Gobierno de traspasarles el efecto del alza de los combustibles, se suma una nueva fuente de inseguridad e incertidumbre: la pérdida de sus derechos laborales”.

“La reactivación económica que Chile necesita no puede construirse sobre la precarización del trabajo ni sobre el debilitamiento de los derechos laborales. El crecimiento económico sólo será sostenible si se sustenta en el trabajo decente, la justicia social y un diálogo social efectivo entre el Estado, la parte empleadora y las organizaciones representativas de trabajadores y trabajadoras. La evidencia internacional demuestra que productividad, competitividad y derechos laborales no son objetivos contrapuestos, sino dimensiones complementarias de un desarrollo económico sostenible”.

“La ausencia de análisis. Las veintidós medidas se presentan sin evaluación de impacto fiscal ni de su aporte efectivo a la creación de trabajo, cuestión en la que se observa un vacío similar al de la megareforma del Gobierno. Se atribuye esta carencia al escaso tiempo disponible -la Mesa trabajó cuarenta y nueve días-, pero un déficit reconocido no deja de ser un déficit. En un documento llamado a orientar la política de empleo, la falta de cuantificación no es un problema de forma, sino la renuncia a una exigencia básica de seriedad. El informe tampoco sitúa el problema en su contexto -el bajo crecimiento estructural, la contracción del gasto público o el escenario internacional quedan prácticamente fuera- y reduce el diagnóstico a una sola causa: el exceso de costos y rigideces para contratar”.

“Las 22 propuestas de la Mesa de Reactivación Laboral no generarán el empleo que Chile necesita. La evidencia es clara, el desempleo del 9,4% que afecta a cerca de un millón de personas no es un problema de ‘rigidez’ laboral, sino de insuficiencia de demanda agregada”.

“Las empresas no contratan porque no esperan vender más, no porque los costos laborales sean altos. La historia reciente lo demuestra. Durante el gobierno del Presidente Gabriel Boric, con 40 horas, aumento del salario mínimo y reforma previsional el empleo formal creció y el crecimiento económico respondió positivamente, porque existía capacidad ociosa para absorber el aumento de la demanda. Las medidas de flexibilización contenidas en este paquete -extensión de jornada a 52 horas, eliminación de la indemnización, facilitación del despido- no atacan la raíz del problema y, por el contrario, profundizan la precarización del trabajo”.

“La evidencia comparada muestra que los países con mayor protección al empleo y negociación colectiva tienen mejor productividad, mejor distribución del ingreso y mayor cohesión social. Las medidas de flexibilización propuestas, en cambio, nos conducen a una carrera hacia el fondo, donde los trabajadores compiten entre sí por empleos cada vez más precarios, las empresas compiten reduciendo costos laborales y la economía se estanca en un equilibrio de bajo crecimiento, baja productividad y alto desempleo”.

“Se debe instalar en el debate público una idea simple pero poderosa: la creación de empleo decente no se logra flexibilizando el mercado laboral, sino fortaleciendo la demanda agregada. El trabajo no es un costo de producción; es un mecanismo de incorporación social, de desarrollo de capacidades humanas y de construcción de trayectorias colectivas e individuales dignas. Frente a las recetas neoliberales de siempre -más horas, menos derechos, salarios a la baja- debemos levantar una agenda de reactivación con justicia social: más demanda, más salarios, más inversión pública y más protección social. Esa es la lección de la evidencia chilena e internacional. Esa es la base de un programa de crecimiento con empleo decente. Esa es la agenda que debemos defender”.

 

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Julio 14, 2026 • 1 hora atrás por: ElSiglo.cl 28 visitas 2291672

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